Iba a escribir sobre la necesidad de escribir, iba a vincular esta entrada a cómo me ha ayudado en mi día a día, en mis momentos buenos y no tan buenos escribir en este blog. Hoy celebramos, celebro, celebráis si queréis y gustáis, 13 años de blog.
Photo by Bekky Bekks on Unsplash
El bueno de Joan Carles March se marcó un gran post en julio pasado, que cayó en mis manos el domingo por la tarde por primera vez y que logró resumir en gran medida lo que yo quería decir hoy, pero desde el prisma de los pacientes. March habla del poder sanatorio de la escritura, y para ello recoge las palabras de grandes poetas, grandes blogueros de la esfera sanitaria y otra gente. Os animo a leerlo, porque creo que es interesante. La escritura es libertad, es sanación, es expresión de lo que los fonemas no pueden llegar a plasmar a través de los labios.

13 años de Los Mundos de Josete. Una breve reflexión.

Hoy se cumplen 13 años de la primera publicación de Los Mundos de Josete en blogger, la plataforma de blogging en la que publicamos, por el momento. Antes, para quienes no conozcáis la historia del abuelo cebolleta, lo hicimos en los extintos Windows Live Spaces. Pero de aquello, como si de una etapa anterior a los sumerios se tratase, no quedan registros. Ese es uno de los motivos por los que me estoy planteando un cambio de plataforma, porque un día de estos a alguien en Mountain View se le ocurre cerrar blogger y allí paz y después gloria.
En estos días de ajetreo social, en los que todos vamos de culo y a quien osa decir que vive relajado se le mira como quien mira al señor que busca oro con su aparatito en una playa, como si de un leproso en el siglo XIX se tratase, mantener un blog durante 13 años es de premio honorífico de la academia de blogueros. Esa que suele estar llena de vendehumos y guapitos de cara con la billetera llena.
Por el camino han sucedido mil cosas, nos ha adelantado gente, nos hemos dispersado y por ello no se ha sabido optimizar o sacar partido de las más de 800 entradas, no me he excedido al pulsar el botón del 0, más de 890. Lo que daría para estar montado en el dólar como están algunos que han sido más certeros, vendiendo humo, o haciendo genialmente su trabajo. Ya sabéis que en mi caso no es el único blog.  Y que si miro a los compañeros bloggers que han ido cayendo por el camino, me siento un privilegiado.
Esta es la 896º entrada, contado con toda la pompa con la que los norteamericanos hablan del número de presidente de los Estados Unidos. No me pidáis que lo escriba en letras porque tendría que volver al instituto o unirme a esos policías que reclamaban que las pruebas ortográficas fuesen más fáciles. Bromas fáciles a parte, he calculado que me quedan 10 años para llevar media vida escribiendo un blog, a veces me distraigo haciendo estos cálculos. Otras veces debería calcular antes de distraerme.

Gasolina para seguir escribiendo.

Podría seguir lamiéndome las heridas, o sacando pecho, o ambas a la vez. No se me da mal, sobre todo la primera. Pero no voy a caer en un lamento continuo. Escribo, disfruto, lo paso bien, y luego estáis vosotros, los lectores, que sois quienes dais sentido último al blog.
Me alucina que el lunes alguien me dijera que había comido con otro alguien que conocía mi blog. Mi blog. Esto que estás leyendo.
Me sigue fascinando la gente que lee, en secreto o que comenta, la gente que te dice “el de Los Mundos”, o la gente que te compara con gente enorme, con monstruos de la escritura.
En este punto sí que no puedo estar de acuerdo. Lo importante es que estéis ahí, que cada año se pueda escribir esta entrada, aunque venga acompañada de promesas vacuas o de lamentos por la leche derramada y el tempus fugit.
Hoy no quiero enredarme mucho más, quiero que todos habléis. Comentarios, retuits, compartir en redes sociales, o algo más sencillo y menos público, si es que sois de los que tenéis vergüenza de decir que leéis este blog.

El tío Sam te necesita. ¿Quieres colaborar? Por lo pronto, contesta a este formulario corto.

He quitado la coma del vocativo tras formulario, peligros de poner el “corto” al final de la frase, que nadie lea mal las cosas. He pensado que para seguir es bueno escuchar. Puedo ir al tun tun, pero es importante escuchar a quien te lee, al buyer persona del que hablan los marketinianos.
I want you, que decían los slogans para ir a la I Guerra Mundial en los Estados Unidos. Se requiere vuestra opinión, son 8 preguntas y no os va a llevar más de uno o dos minutos. Es totalmente anónimo, si así queréis que lo sea, salvo que en la última pregunta queráis contactar conmigo


¿Qué vas a hacer con esto?

En función de los resultados haremos o dejaremos de hacer. La idea es que las cosas mejoren, que las cosas cambien pero para dar un pasito más, dar preferencia a lo que os gusta. Al final escribes porque te quieres expresar, pero también escribes para que te lean. Y eso es lo que se quiere.

A la gente que nos ayudó, a la gente que nos inspiró: gracias.

No puedo terminar esta entrada sin dar las gracias a todos los que estáis a la otra parte de la pantalla. A toda esa gente que da like, retuit o comparte un enlace, a la gente que lee en silencio, y a la gente que te dice “por aquí”, o “esto no mola”. Siempre con la honestidad por bandera.
A los que ya nunca podrán leer esta entrada también quisiera recordarles, por desgracia la gente se va, algunos para siempre. No me olvido de vosotros. Como tampoco me quiero olvidar de la gente que nos inspiró en algún momento, que nos sigue inspirando, para todos vosotros es también esta entrada. Son también estos 13 años.
No hay nadie que me impida hacer sonar mi armónica. Y la armónica y el teclado seguirán sonando, me gusta escribir, me libera. Me gusta ver crecer los textos, aunque a veces el perfeccionismo los mate antes de ver la luz.
Y sí, quiero aprovechar esta entrada con aires melancólicos pero que es de celebración para ofreceros a todos y cada uno de los que me leéis que podemos hablar, que se os quiere escuchar, ‘bout how you saved my life. Hoy no se me ocurre mejor canción, que cada cual interprete lo que quiera, porque cada cual salvó mi vida de una manera. Talk tonight, de Oasis, interpretada por Noel (como siempre) en el MTV Unplugged de 1996.

Buenas noches y buena suerte.
Para cerrar, puedes estar más en contacto a través de twitter @mundosdejosete, facebook o seguir las playlists de spotify, que hay varias, algunas muy decentes. Te espero allí.





Volvemos a publicar entrada en el blog con la reseña de “El último barco”, libro de Domingo Villar. Una novela policíaca publicada por Editorial Siruela en su colección “Nuevos tiempos”. En su edición española en papel, la que leí, el ejemplar del libro cuenta con 707 páginas. Su primera edición data de 2019.
Leí este libro en verano, ya en el verano de 2019. Así que tengo delito, para que veáis hasta qué punto las cosas se acumulan y no se publican cuando toca.

Sinopsis de “El último barco”.

Mónica Andrade es la hija de un afamado médico vigués que vive en la otra orilla de la ría. Cada día la joven cruza la misma en un barco y amarra su bicicleta para cumplir con su jornada laboral en la Escuela de artes y oficios de Vigo, el barco completa el recorrido bidireccional y devuelve a la joven por la tarde hasta la zona menos poblada. A Mónica no se le conoce pareja y, aparentemente, vive sola.
El último Barco
Una mañana de otoño, el inspector Leo Caldas recibirá la visita del Dr. Andrade, el prestigioso médico quiere denunciar la desaparición de su hija, pero no quiere un escándalo público. Caldas comenzará a investigar, con bastante desgana al principio, lo que no acaba de parecer una desaparición al uso.
Aparentemente, la joven dejó su casa de manera normal, no hay signos de violencia, ni de que las cerraduras de las puertas o las ventanas hayan sido forzadas. Hasta su gato tiene comida y bebida para subsistir.
La presión y la ansiedad del prestigioso y conocido doctor Andrade, unido a una serie de coincidencias, harán que la prensa comience a hacer preguntas incómodas. Sobre todos los amigos de la desaparecida se ciernen halos de misterio, historias románticas presentes o pasadas y algún que otro silencio que puede ser malinterpretable. Sólo la calma y el tesón de Caldas mantendrá la investigación aparentemente bajo control.

Crítica de “El último barco”

He de reconocer que me costó cogerle el ritmo a la novela de Domingo Villar. Este es el primer contacto con el inspector Leo Caldas y con el autor, padre de la criatura. El sentimiento para resumir el ritmo de esta novela, la palabra para evocar la velocidad de este libro es Paciencia. Con la paciencia de un orfebre es como parece construirse el relato, con la meticulosidad de un investigador que está de vuelta de la vida y no tiene prisa por acabar su obra. Domingo Villar parece querer que todos abracemos el ritmo y la calma del inspector Caldas, y lo logra.
Aunque esa cadencia elaborada a ritmo de metrónomo pueda parecer exasperante, la construcción del caso, el devenir de los acontecimientos y la calma del protagonista no hacen más que transmitir un mensaje de meticulosidad laboral que bien pudiera servir de ejemplo para muchos de nosotros.
Los personajes se construyen a este ritmo, se muestran con su cara más aparente pero también con sus miserias y sus secretos a poco que se les investiga. El inspector Caldas tampoco es una excepción, ya que sus historias familiares y amorosas estarán bien presentes y tendrán su influencia en el transcurrir de los acontecimientos.
Todo parece fluir y todo tiene sentido. Villar genera un clima que acaba por envolver al lector, y no es casualidad el éxito de este escritor y sus novelas. El ecosistema, la narrativa, su prosa, nos retrotrae al lugar de los hechos, a sus escenarios, nos hace abrazar a un perturbado y odiarlo unos pasajes más tarde.
El autor puede hacer que en esta novela el lector se traslade al escenario de los hechos: playas de olas mansas de la Ría de Vigo donde las mariscadoras rastrillan la arena y los marineros lanzan sus aparejos y que contrastan con el bullicio de la otra orilla de la Ría. Estas mismas playas de olas mansas contrastan con la tensión de los hechos.
La descripción pormenorizada y la creación de otro escenario que Villar hace de la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Vigo acrecienta el interés por oficios artesanales como el de los luthiers, o los ceramistas. Por si fuera poco, el autor introduce un elemento más en el entorno de la Escuela Municipal: el vagabundo Napoleón, que suele frecuentar la Escuela y que regala a Leo Caldas, y por ende al lector, citas célebres y diálogos entretenidos.
A su vez, contrasta el brutal el retrato de esa la orilla de la Ría menos poblada, de cómo se esconden los secretos y se estigmatiza a un joven con trastorno mental. Villar confronta la lucha y la desazón que en el doctor Andrade vive desde que Mónica no se presentó a una comida familiar, y de cómo la exasperación de un padre puede acabar por dirigir las iras y las culpas hacia un chico con problemas mentales.
En El último barco se congregan elementos típicos de la novela negra, como con un pasado familiar oscuro. Por otra parte, y aunque los personajes no sean excesivamente elaborados, es capaz de sacar una sonrisa con la construcción de los mismos como el padre del inspector Caldas o su propio compañero, Estévez.
Aunque la trama no sea de una elaboración extremadamente larga, algo que sí contrasta con la extensión en páginas de la novela, es cierto que la ambientación y la construcción de los personajes, junto con el detalle meticuloso de la investigación, que introduce hasta las esperas a pruebas de resultados, los no hay avances en la investigación, los la familia quiere saber, confieren a esta novela una singularidad especial.
Para acabar, quisiera aclarar que aunque parezca que últimamente sólo reseño novelas negras, porque el anterior libro reseñado fue El secreto de Christine de Benjamin Black, ha sido coincidencia que estos dos libros se sucedan en la publicación de sus críticas.
Recomiendo leer El último barco, el último libro de Domingo Villar es entretenido, elaborado, con una construcción del relato y de los hechos muy trabajada y que seguro que acabar por hacer pasar un buen rato al lector. Y de eso, queridos amigos, es de lo que va la literatura en la mayoría de los casos. Si me pedís una valoración numérica, valoración: 7,7.

Buenas noches y buena suerte.


Comprar El último barco.

Nuestra recomendación siempre es que acudáis a vuestra librería de barrio a por este libro. Pero si quieres leer “El último barco” sin salir de casa puedes comprarlo en Amazon, desde este enlace estarás ayudando a mantener el blog, aunque sea con una mínima comisión que nos llevamos.




Acabó 2019, y acabó con música. Comenzó 2020, y lo ha hecho con música. Es imposible huir de ella. Aunque es cierto que trato de centrarme, no puedo dejar de escuchar música. Fruto de ello es este resumen con la música más escuchada de 2019. Esta entrada la genero a raíz de estadísticas propias y ajenas sobre todo lo escuchado (y registrado) en los diferentes dispositivos donde registro, que suelen ser todos salvo el vinilo. También he creado una playlist para resumir 2019, con las aportaciones de Spotify, pero también con las propias (ahora os cuento el sistema).

Antecedentes: 2016 y 2017.

Cabe recordar que la última vez que realizamos un ejercicio análogo al de hoy fue a principios de 2018, cuando os presentamos nuestro resumen de 2017. Previamente, un año antes, os presentábamos ¿Cómo Saber Qué Música Escuchaste Más El Pasado Año? Last.Fm Y Spotify Te Traen El Resumen. Nuestro Caso Para 2016. Y del año pasado, mejor no hablar. A veces el ser humano se empeña en tropezar con la misma piedra X veces. Pero estamos en ello, planificar, focalizar y paso a paso. Una muestra de ello esta entrada en el blog hermano.


2019 un año de contrastes en lo musical.

El año 2019 acabó por ser un año muy raro en lo musical. La verdad es que la irrupción de los podcasts ha hecho que sea un año distinto a la hora de consumir música y escucharla. También algunos cambios en lo que respecta a trabajo. Como siempre, vamos a recurrir a dos herramientas para resumir este año, las estadísticas de mi perfil de Last.fm y los “Me gusta” dados desde mi Spotify.

Estadísticas musicales de 2019 según Last.fm.

No me cansaré de recomendar Last.fm como red social para extraer estadísticas. Aporta una cantidad de datos que puede asustar al más melómano, eso sí, tiene el hándicap de no recoger las escuchas de los vinilos. Salvo que, y hubo una época en la que lo hice, le deis a Spotify en el pc mientras suena el disco (que nadie me llame loco, ya lo hago yo).


Escuchas totales y escuchas por día en 2019.

Asusta, pero son 9355 las canciones escuchadas en 2019, un 3% más que en 2018. Esto arroja una media de 25 canciones por día, que si contáis una media de 3 minutos al día… pues eso. Muchas horas. 22 días y 18 horas en todo 2019 escuchando música.

Artistas más escuchados en 2019.

Poca sorpresa en cuanto a los artistas si nos referimos a la música más escuchada de 2019, sobre todo para quienes me conocéis desde hace muchos años: Oasis a la cabeza. Y es que los Gallagher, con sus idas y venidas, con las tonterías de Noel y la música de Liam, siguen teniendo un lugar prominente en la parte de mi cerebro destinada a la música.
Eso sí, 1421 artistas diferentes fueron escuchados durante el año pasado, lo que para mí supone una auténtica barbaridad. Percentil 89, poca gente en Last.fm con tanta variedad de artistas, aunque no deja de resultar curioso conocer los gustos de la gente que está tan “colgada”, musicalmente hablando, como yo.
Evidentemente, a algunos sólo los escuché una vez, pero a otros, aquí podéis ver la lista de los 50 más escuchados. En la imagen tenéis el top 15, con irrupciones tan increíbles como los Carolina Durante, o Iron&Wine. Para gustos los colores, y para estados de ánimo, distintos tipos de música:

Álbumes más escuchados en 2019.

Al ver la variedad de artistas podréis suponer que hubo unos claros vencedores, aún a riesgo de tener que abrir el paraguas, el álbum homónimo de Carolina Durante es el disco más escuchado de 2019 según Last.fm.. 185 escuchas de alguna de las canciones de este disco, haciendo una burda media, darle 18 vueltas al disco, que dicho así no parece tanto, o sí.
En total fueron 2891 los álbumes o singles diferentes escuchados, un incremento del 22% con respecto a las estadísticas de 2018, y el percentil 92 alcanzado. Aquí me sitúo algo mejor con respecto al resto de frikis ;).

El caso es que la diferencia con el segundo disco más escuchado, Resituación de Nacho Vegas, es abismal. Aquí tenéis la lista, una recopilación que entremezcla lo más novedoso, como los Let’s Rock de The Black Keys o Las palabras vividas de Quique González, con clásicos como Un día en el mundo de Vetusta Morla o Aha Shake Heartbreak de Kings of Leon. Os dejo en enlace a la lista y la imagen de los 15 primeros:


Canciones más escuchadas de 2019.

Seguro que nadie se sorprende si cuento que Las canciones de Juanita, de Carolina Durante, contenido en Carolina Durante, es el tema más escuchado según datos de Last.fm. 41 veces la escuché. ¿Aún no sabes cuál es? Pues, como dicen en la televisión, “Dentro vídeo”:
De las 9355 canciones escuchadas, hay que decir que fueron 3891 diferentes, percentil 85 y un incremento del 16% de temas con respecto al año anterior. Sí, la música más escuchada de 2019 ha traído muchas sorpresas, aquí podéis Ver toda la lista. Pero os dejo también el top de las más escuchadas:

Sobre la disparidad de esta lista prefiero no hacer comentarios, cualquier cosa que diga puede ser utilizada en mi contra. Pero es cuanto menos curioso.
Veréis en la lista corazones marcados en rojo, son las canciones marcadas como Favorito en Last.fm. En 2019 fueron 36, los temas que se marcaron por primera vez como favoritos, más que en 2018.

Estilos musicales más escuchados en 2019.

Poca variedad con respecto a 2018 en lo que a estilos musicales se refiere. Aunque he descubierto nueva música, nuevos grupos y nuevos discos, casi todos suelen ser del mismo estilo, ¿adivináis? Indie, Rock e Indie Rock. Pero ojo al ascenso de cantautores y música Folk, porque con estos estilos me encuentro muy a gusto trabajando o desconectando y están ganando peso con respecto a otros años.

Días, horas y repeticiones.

Otra curiosidad, la hora en la que más música escuché fue entre las 20 y las 21. La hora de cocinar, ducharme, hacer ejercicio en verano, fuera de la piscina, claro está. 
La semana en scrobblings ha cambiado un poco, como podéis ver en el gráfico: el domingo pierde peso frente al resto de días de la semana para escuchar música, sin duda una muestra de que este 2019 he logrado desconectar mejor los días festivos:

Los sábados, y los viernes fueron los días más musicales. Y ojo, el día de 2019 con más escuchas fue el 12 de julio, con 195 canciones escuchadas, ¿qué hice ese día para estar todo el día escuchando? Pues trabajar.
Otro dato curioso sobre repeticiones lo tenéis en esta imagen:


2019 según Spotify. Playlist de 2019 de Los Mundos de Josete.

No me quería quedar con sólo las canciones que me propone spotify en esa Playlist con “Tu top de canciones de 2019”, así que como uso una app que a todo lo que le doy “Me gusta” en spotify y me genera un listado mensual, que he pensado que puede servirme de base para alguna que otra entrada en 2020, os dejo esta playlist con los mejor, lo más escuchado y lo marcado como “me gusta” por mí en 2019. La Playlist se llama “Best of 2019. Los Mundos de Josete”.
Comentar que podéis seguir mi perfil en spotify, se aceptan followers, y allí ver más sobre las playlists molonas y públicas que voy construyendo. Las privadas algún día saldrán a la luz, algún día.
Para 2020 os deseo mucha y muy buena música. A escuchar, a abrir los oídos y a aprender sobre nuevos artistas.

Buenas noches y buena suerte.

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En esta entrada de blog traemos la crítica de El secreto de Christine, un libro de Benjamin Black, un pseudónimo de lo más curioso del que luego os hablaré. 
Leer “El Secreto de Christine” supuso un reto, porque lo leí en préstamo y a veces que te dejen un libro es una responsabilidad demasiado grande (no dañarlo, no rayarlo, no estropear sus páginas, devolverlo a tiempo, etc.). Pronto escribiré sobre ello. Pero no nos desviemos, el bueno de Pasqui me prestó este libro con toda su buena intención. Gran aficionado a la lectura, quizás me rompió los esquemas al comentarme “Una novela negra”. Es cierto que estamos llenos de prejuicios y que eso provoca que este género, denostado por muchos durante años, esté lejos de alcanzar cotas de la mal llamada elevación cultural, sobre todo desde el mundo académico. Pero he de decir, sin ambages, que esta novela de Benjamin Black, es una novela negra para ser tenida en cuenta como ejemplo reseñable del género literario del que hablamos. Publicada en 2006, en España llegó el año siguiente de la mano de la Editorial Alfaguara y la traducción de Miguel Martínez-Lage.
Crítica de El secreto de Christine
Esta reseña va a ser la última de 2019, aunque es cierto que empezaré 2020 reseñando otros libros leídos en 2019. Estoy en proceso de ser más organizado para ser más fiel a mis compromisos para con vosotros, los lectores, pero los tiempos son los que son, y las obligaciones también son muchas. Pero hoy no he venido a hablar de mí, sino a escribir la crítica de El secreto de Christine.

Sinopsis de “El secreto de Christine”.

El Doctor Quirke es un un patólogo forense en un hospital de Dublín. Su vida transcurre con aparente normalidad hasta que llega a su sala de disecciones el cuerpo de una joven que acaba de dar a luz. En ese momento Quirke va a recibir la visita de Mal, su hermano que es a la postre ginecólogo en el mismo centro, quien tratará de que no se ahonde demasiado en la investigación sobre la muerte de la joven Christine. Paralelamente, el nerviosismo comenzará a cundir en el seno de la familia y comenzarán a sucederse extraños movimientos en la ciudad y lejos de ella.
Quirke se obsesionará con la muerte de la joven, generará una sacudida importante en el seno familiar, y sobre todo, en la vida de su sobrina.
La novela tiene todos los ingredientes necesarios par construir una novela de suspense. Alrededor de Quirke se evidencian complicadas relaciones familiares, secretos, apariciones de personajes truculentos y sórdidos. Todo ello regado con una adicción al alcohol del protagonista de la novela, fiel reflejo de una sociedad muy lastrada por este tipo de comportamientos.
Además, la ficción se verá sacudida con identidades ocultas que se van descubriendo en el transcurso del texto, con organizaciones clandestinas que operan en el ámbito del tráfico de niños hijos de familias de pocos recursos. Como muchas veces ha sucedido en países de gran tradición católica, se evidencian pactos entre el poder y la Iglesia, que al fin y a la postre acaba siendo colaboradora necesaria y encubridora en toda la trama. Acabará de condimentar la receta algún que otro asesinato de personajes molestos o dispuestos a contar los secretos más comprometidos para alguna de las partes implicadas.

Sobre Benjamin Black.

Alguien se estará preguntando, si no conoce la historia de Benjamin Black, a qué santo utilizar un seudónimo por parte de la persona tras Benjamin Black como autor de “El secreto de Christine”. Pues bien, no se trata más que de John Banville (Wexford, Irlanda, 1945) que para firmar su debut en el subgénero de novela de crímenes optó por el seudónimo. Banville escribió El mar, novela con la que ganó el premio Booker 2005, y fue galardonado en 2014 con el premio Príncipe de Asturias.
Banville ha publicado muchísimas novelas, casi una veintena firmadas con su nombre y más de 10 bajo el seudónimo de Benjamin Black.

Opinión sobre “El secreto de Christine”.

Estáis leyendo la crítica de “El secreto de Christine” y os he contado poco, o muy poco,  sobre mi opinión acerca de el libro. También es cierto que mi opinión o esta crítica sobre El secreto de Christine no deja de ser la de un aficionado a la lectura al que le gusta compartir este tipo de opiniones. Pero llegados a este punto creo que no está de más que os cuente qué me pareció la novela de Benjamin Black.
La prosa no es una prosa al uso, es magnífica. Hablaba al principio de esta entrada de los prejuicios de muchos lectores empedernidos para con el género de suspense y policíaco. Pues bien, El secreto de Christine supera la media de la prosa de cualquier novela negra que podáis imaginar o tener en el recuerdo. Es cierto que no es la típica novela policíaca que se puede leer, y esto, en este caso, es muy bueno. No se lee rápido, aunque mantiene el tan manido esquema de capítulos cortos, no vive en la urgencia del suspense para que el lector no se impaciente, sino que trabaja adecuadamente el ritmo de los acontecimientos. Entiendo que a algún lector, ávido de acción, le pueda impacientar que el ritmo no sea el de una novela de Dan Brown, pero ahí radica la principal fortaleza del relato de Benjamin Black.
Otro de los puntos a favor de es que, pese a trabajar sobre la base de historias muy noveladas, el libro logra construir un relato sólido y con pocas fisuras. La construcción del personaje del protagonista, despreciable en ocasiones, entrañable en otras, provoca que el lector no pueda más que sentir afecto por un tipo tan imperfecto como Quirke: los antihéroes al poder.
En el lado menos positivo, aunque ya lo haya comentado, la trama no aporta nada nuevo al universo de los niños robados en la Irlanda católica, tampoco tiene un ritmo de esos que te haga leer capítulo tras capítulo mientras las horas o los minutos pasan rápidamente en la noche.
Si os gusta el género policíaco y la novela negra, os recomiendo que leáis este libro. Aporta un punto extra a lo que hay en el mercado. Además de estar escrito por uno de los grandes de la literatura contemporánea. No es un libro que entusiasme pero sí merece ser leído. Valoración 7.2.
Buenas noches y buena suerte.


Comprar “El secreto de Christine”.

Nuestra recomendación siempre es que acudáis a vuestra librería de barrio a por este libro. Pero si quieres leer “El secreto de Christine” en formato Kindle, electrónico, puedes hacerlo desde este enlace: te va a costar lo mismo y estarás colaborando a mantener este blog, que no funciona sólo con mi énfasis y mi tiempo.




Si lo quieres leer en formato físico, también lo puedes realizar a través del siguiente enlace





El pasado sábado por la tarde noche nos marcamos una sesión de Autocine en Denia. La primera de las películas del programa era “Día de lluvia en Nueva York”, la última cinta que ha estrenado Woody Allen, la primera desde que los abusos y escándalos del pasado amenazaran con acabar con la carrera del director norteamericano. A Rainy Day in New York, que es su título original, cuenta con guión del propio Allen y fotografía de Vittorio Storaro. La película tiene una duración de 92 minutos, como no podía ser de otra manera. Como es costumbre en los últimos tiempos, os dejo el trailer en español.


Día de lluvia en Nueva York  cuenta con un reparto dispar, en cuanto lo conocido de sus nombres. Los actores y actrices que interpretan los papeles principales son Timothée Chalamet, Elle Fanning, Selena Gomez, Jude Law, Diego Luna, Liev Schreiber, Annaleigh Ashford, Rebecca Hall, Cherry Jones y Will Rogers, entre muchos otros. Woody Allen, que no aparece en esta cinta, vuelve a contar con disparidad de actores, en cuanto a su reconocimiento previo por el gran público.
SINOPSIS: Gatsby Welles (Timothée Chalamet) y Ashleigh (Elle Fanning) son una joven pareja de novios que estudia en una pequeña y desconocida Universidad en el Upstate. Ella viene de Tucson (Arizona) y él es un neoyorquino, ambos de familias acomodadas pero con inquietudes dispares. Ashleigh es reportera para el periódico de la Universidad y concertará una entrevista en la Manhattan, la siempre recurrente Manhattan en el universo Alleniano, con el afamado director Roland Pollard (Liev Schreiber),  que está acabando de montar su última película mientras sufre una acuciante crisis creativa. Gatsby, afortunado jugador de poker, viajará con la joven, reservando en un lujoso hotel de New York con vistas a Central Park para impresionar a la joven. Todo ello sin avisar a su familia, puesto que su madre da una fiesta de la alta sociedad a la que el joven declina asistir poniendo mil excusas antes sus progenitores.
La trama principal de Día de lluvia en Nueva York vuelve a girar sobre una pareja, una vez más en la filmografía de Woody Allen, con inquietudes diferentes. Gatsby es un joven urbanita con un bagaje cultural y unas inquietudes muy alejadas de las de Ashleigh, que cumple, en muchos tramos de la película con el estereotipo de rubia poco avispada y excesivamente inocente. Este viaje abrirá un nuevo camino en su vida a raíz de conocer a Roland Pollard, a su guionista de cabecera, interpretado por un magnífico Jude Law. Gatsby a su vez, vivirá un dilema al encontrarse, por un lado, persiguiendo a Ashleigh y por otro atrapado por la ciudad a la que pertenece.
Sobre la película he leído unas cuantas cosas, algunas no merecen ni ser tenidas en cuenta, ni les voy a dar el gusto de entregarles un enlace saliente. Aquí servidor da su particular visión y la película me gusta, porque Día de lluvia en Nueva York os gustará si os gusta el cine de Woody Allen, ¿que está llena de clichés y de escenas y chistes típicos del director? Obvio, porque cada artista deja su impronta en cada una de sus obras. No pasará a la historia como la mejor de las cintas de Allen, pero es una comedia entretenida, con momentos absurdos e hilarantes y con ese aire de drama personal trascendental acechando a cada uno de los personajes principales. 90 minutos de arte y de cine, de entretenimiento. Insisto que en la actual crisis de creatividad que sufre el cine de nuestro tiempo, encontrar a los grandes directores entregándonos esperanza es algo así como encontrar una fuente en medio de un desierto..
Os recomiendo ir a ver Día de lluvia en Nueva York, por Allen, por Jude Law, porque su reparto al completo está muy en su papel y sus interpretaciones son buenas, por ver a un director entregado a su ciudad. Es una película jovial, que destila pasión por la vida y por el cine, mientras se critica la frivolidad de las élites cinematográficas pero también de las élites económicas y de sus hijos y su manera de comportarse. Id al cine malditos. Y ved la película. Valoración: 7.5.
Buenas noches y buena suerte.