Acaba el año y es tiempo de lecturas. Son fechas pausadas, recogidas, al calor de unas casas llenas de adornos navideños. Entorno ideal para la lectura de novelas elaboradas. Tal es el caso de Lucía en la noche, la novela de Juan Manuel de Prada de 2019 publicada por Espasa y con 340 páginas de extensión. 

Los lectores más asiduos y con más memoria de Los Mundos recordarán que hace 11 años ya reseñé El séptimo velo. Así que no es la primera aparición del autor zamorano por esta humilde bitácora, y seguramente no será la última.

Portada de Lucía en la noche, de Juan Manuel de Prada

Sinopsis de Lucía en la noche.

Alejandro Ballesteros, el protagonista de Lucía en la noche, es un escritor venido a menos. Sus tiempos de gloria pasaron y frecuenta platós de televisión de dudosa reputación para hablar sobre cualquier tema que se presente. Es el típico contertulio de televisión generalista, capaz de opinar de todo. Alejandro vive recluido y alejado del mundo literario.

Una noche, la vida de Alejandro cambiará para siempre en un garito en el que se está dando a la bebida, cuando conocerá a una joven que baila entre un grupo de modernos gafapastas. Se trata de Lucía Álvarez, quien se convertirá en el gran amor de Ballesteros, su musa y la persona que cambiará su vida para siempre.

Lucía, quien parece conocer todos los detalles de la vida del escritor, logrará que Alejandro vuelva a aporrear las teclas de su ordenador en busca de una nueva novela, que su vida tome un nuevo rumbo. Sin embargo, este rumbo se verá truncado con un accidente aéreo que les separará, cuando el escritor apura las últimas pruebas de imprenta de su novela y Lucía viaja unos días antes a su destino vacacional.

Prosa, cultura y personajes.

El discurrir de la novela está envuelto en la magnificencia de la prosa de Juan Manuel de Prada, quien construye una primera parte de la novela con un ritmo intenso acompasado con alardes de su dominio del diccionario. En sí, la escritura de este autor es tan rica que uno ha de tirar de diccionario, y no me sonroja reconocerlo, para comprender mejor lo que está leyendo.

El argumento fluye, y para ello de Prada se hace valer de sus personajes. Casi todos son cultos, eruditos, con una capacidad de narración/ oratoria distinguida. Juega con los tiempos narrativos, con un punto de corte establecido en el accidente aéreo, que a muchos lectores les puede retrotraer al accidente aéreo de Spanair de 2008. Hay dos niveles de narración, los capítulos que narran la vida desde que Ballesteros conoce a Lucía se entrelazan con lo acaecido desde la tragedia.

Si hay un personaje concienzudo ese es el de Lucía. Misteriosa, atractiva, enigmática, es la piedra angular de la trama que edifica Juan Manuel de Prada. Lucía es sensual, culta, llena de secretos, y siempre tratando de escabullirse, se convierte en la fijación de protagonista y escritor.

La analogía con Vértigo, la aclamada cinta de Alfred Hitchcock es muy clara. De Prada exhibe su elevado nivel cultural en cada pasaje del libro, y no escatima en adjetivos ni en riqueza del lenguaje. Sobretodo en lo que se refiere a la voz del narrador.

Homenaje, el que brinda de Prada a Hitchcock, que viene acompañado por otro de corte más musical. En Lucía en la noche de Prada tampoco esconde su admiración por el compositor y pianista ruso Dmitri Shostakóvich. Que entrará en la vida de Alejandro Ballesteros a través de Lucía y le servirá como banda sonora e inspiración para escribir. Además de conmover en pasajes de corte más dramático.

Prada rinde pleitesía a las musas de los artistas, y lo hace convirtiendo a Lucía en la inspiración, no sólo de Ballesteros, sino de su editor y de su expareja: Rosario Tena. Una pintora vilipendiada y humillada por Ballesteros al describir las intimidades de la que fue su pareja en una de sus novelas. Tena es todo carácter, y en ella se deja entrever quién fue el Alejandro Ballesteros del pasado.

Además, en Rosario se recogen también muchos de los estereotipos que sobrevuelan a los artistas: relaciones

-

          “-¿Es que necesitas una musa?- preguntó.

-          No hay mejor estímulo para escribir que estar enamorado. Quiero volver a escribir para que puedas leerme”

En todo el misterio y la intriga hay un personaje que es un hombro, un apoyo y un compañero para Ballesteros, el inspector Avendaño. El policía, conmovido por las similitudes de su vida con la del protagonista, hará lo posible y lo incorrecto por ayudarle a resolver los misterios, en aceptar los cambios, un confidente y un psicólogo.

Otro de los elementos muy socorrido a lo largo de la novela es el alcohol, una vía de escape para Ballesteros y para tantos otros artistas varados en la oscuridad y sin creatividad.

Juan Manuel de Prada es un escritor excepcional, su trabajo se fundamenta en gran parte en los personajes. Ya se han mencionado a Rosario Tena, a Avendaño, cabría mencionar a Alba, la casera de Lucía, un personaje misterioso pero que logra arrancar las confesiones de Alejandro.

El personaje más peculiar de toda la novela es, sin duda, el filólogo asiduo de la Biblioteca Nacional. Cuando el lector se adentre en Lucía en la noche espero que me dé la razón.

Lucía en la noche no es la novela perfecta.

Si bien es cierto que la primera parte del libro, sus primeros dos tercios más bien, son adictivos. Hay una realidad: la segunda mitad de la novela experimenta altibajos narrativos que pueden generar desafección lectora.

La novela pierde vigor conforme avanza. Y es que el argumento se vuelve, en algunos pasajes, un tanto inverosímil y parece que al autor le costó salir del embrollo narrativo.

Conclusiones.

No obstante, Juan Manuel de Prada logra transmitir el mensaje subyacente, presentar ante el lector la pertinente denuncia (no la describiré por no anticipar detalles a quienes no hayan leído Lucía en la noche), o denuncias, más bien.

Lucía en la noche es una novela que gustará a la mayoría del público. Hay un trabajo inmenso de recopilación y de escritura por parte de un autor que opta por constantes giros narrativos al calor de la figura de Lucía, la musa de Alejandro Ballesteros y, por qué no, de Juan Manuel de Prada.

El amor se convierte en obsesión y la obsesión llega al lector. Y cuando un escritor logra que sus fieles perciban los sentimientos que quiere transmitir está triunfando.

Recomiendo la lectura de Lucía en la noche. Pese a tener “peros”, que los tiene, es una historia muy bien trabajada, con personajes sólidos y con un manejo de la prosa y de la narrativa que no deja de sorprender, pese a ser el sello del autor. Valoración: 8.

Buenas noches y buena suerte.


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Ganar el Premio Planeta no es sinónimo de calidad, es sinónimo de premio para un escritor famoso a través de un grupoeditorial que busca ventas y selecciona esas obras que mayores ventas le pueden reportar. Este es el caso de “Terra Alta”, la, hasta la fecha, última novela de Javier Cercas. Publicada por Planeta, como no puede ser de otra manera en 2019, y cuya reseña os traemos hoy.

Sinopsis de Terra Alta.

La tranquila comarca catalana de la Terra Alta se despierta con un cruel asesinato que conmocionará a toda la población. Uno de los empresarios más famosos y reputados de la zona, Francesc Adell, propietario de Gráficas Adell, aparece violentamente asesinado con signos de tortura junto con su esposa y una de sus sirvientas en su mansión familiar.

La investigación parece muy abierta y la policía, volcada por la fama y el eco social de los fallecidos, no logra dar con la pista adecuada. Bajo esta presión deberán trabajar Melchor, Salom, Blai y demás compañeros de la policía.

Cercas, Terra Alta y sus 4 pilares.

La fórmula empleada por Cercas en “Terra Alta” no es muy novedosa. Pero, y esto es mérito del autor, fundamenta la trama en 4 elementos que dotan de aparente atractivo de cara al público general que puede comprar la novela:

El primero de estos pilares lo encontramos en los ataques terroristas de Barcelona y Cambrils perpetrados en 2017. Melchor, el protagonista de origen humilde, es un Mosso d’Esquadra que tiene un papel fundamental al evitar una masacre en esta segunda localidad. Aquellos ataques, que traumatizaron a la sociedad, se pasan de puntillas pero son claves en la vida del protagonista de la novela, cuya intervención heroica propiciará que sus superiores le quieran proteger y le destinen a Terra Alta, donde comenzará una nueva vida.

En el mismo año se produjo el intento de Referéndum sobre la independencia de Cataluña del 1 de octubre. Cercas, o la Editorial, tratan de hacer ver que en la novela se trata el Independentismo catalán y la fractura social, algo que no sucede de facto. Cercas trata de fundamentar la novela pero no se moja. Aunque un lector mal pensado, como yo, puede percatarse, a poco que esté despierto, que lo hace muy de pasada, muy equidistante, y con leves menciones temporales. Como si no quisiera levantar ampollas en ninguno de los dos bandos.

Los miserables de Victor Hugo es otro de los bastiones de la trama de Cercas. Melchor lee, en uno de los momentos más oscuros de su vida, la famosa novela, pero no sólo le cambia la vida en este momento. Más adelante será la excusa que le unirá a Olga, su pareja, y guiará sus elucubraciones y pensamientos. Además de regir y ser una especie de doctrina en la que basarse a la hora de tomar las decisiones éticas más comprometidas en su trabajo como policía. Este es uno de los puntos fuertes de la novela, y el protagonista llega a situarse entre los distintos personajes que en su día creó Víctor Hugo para tratar de entender todo lo que está sucediendo.

La batalla del Ebro. El punto álgido de la Guerra Civil española que tuvo como escenario la Terra Alta, entre otras zonas, y cuyas heridas aún perduran es el último de los puntales de la novela. En este tema el Cercas de Soldados de Salamina se luce más, y esto sucede porque “se moja”, porque conoce el tema y novelarlo le resulta más sencillo, porque aporta puntos de vista de ambos bandos, aunque sea parcial (aunque en su defensa cabría preguntarse que quién no lo es).

En este último punto el autor no se esconde o se pone de perfil, como hace con el tema del independentismo. Algo que sí utiliza su editorial como reclamo. Cuatro comentarios al respecto y listo.

Un “elenco” de secundarios.

Aunque no es que Cercas haga un retrato pormenorizado de los personajes, si es cierto que el abogado de Melchor Marín es uno de esos personajes tan misteriosos como entrañables, con Vivales hay un halo de misterio y un enigma: ¿por qué se toma tantas molestias con Marín durante toda su vida? ¿Qué relación tuvo con su madre?

Otro de esos personajes entrañables es Carmen Lucas, compañera de la madre de Melchor, cuando ambas ejercían la prostitución. Las lecciones de vida y la paz que trasladarán a Melchor se presentan en un fragmento de la novela que transmite sosiego. Cercas logra humanizar a estas mujeres a través del drama de la pérdida de la madre de Melchor.

El Francés es el tercero de los personajes inolvidables de la novela. Un loco de la literatura en un ambiente hostil y poco propicio, a priori, para ello, que cambiará el rumbo de la vida de Melchor Marín en el lugar más impensable.

Pero si un personaje destaca sobre todos es el protagonista: Melchor Marín. Un joven, aparentemente carne de cañón, que le logra dar la vuelta a su vida pero sobre quien la desgracia siempre sobrevuela. Un policía honrado y diligente que se enfrenta a disquisiciones éticas y morales de altos vuelos.

Opinión sobre Terra Alta.

Esta reseña iba a titularse de otro modo, iba a ser más duro. Es cierto que la novela presenta fragmentos brillantes, y cuenta con un final decente para la tónica general de una historia que acompaña a la prosa de su autor: es aburrida.

Igual es injusto decir que Javier Cercas es un escritor sobrevalorado, y daría para un largo debate. Pero leído “El impostor” y leído “Terra Alta” quien escribe tiene la sensación de que no volverá a engañarme. Es un desencuentro tal que no creo que me atreva a leer otro de sus libros.

Ni una novela policíaca con argumentos sólidos, ni la brillantez de la comparativa con la novela de Víctor Hugo, una osadía a la vista del resultado general de la obra, ni tan siquiera el homenaje que Cercas logra hacer a una comarca maltratada y arrinconada por el resto de conciudadanos, logran evitar el tedio de su prosa en muchos fragmentos de la novela. Es incomprensible que una novela de estas características logre el premio Planeta, a menos que entendamos a los críticos con este premio por ser lo que es: un premio comercial a un escritor.

En mi contra, y no he venido hoy para hablar de mí, mi parcialidad tras leer estas dos novelas de Javier Cercas. Pero faltaría a la verdad y a mi compromiso con las reseñas y críticas si recomendara esta novela. Puede que el premio le venga grande, puede que sin la aureola de “la novela ganadora del Premio Planeta 2019” la lectura partiera desde una menor expectativa. Pero ni un argumento ni el otro me convencen. Valoración: 6.5.

Buenas noches y buena suerte.



Chirbes nos dejó pocas semanas después de que lo hiciese padre. Ambos fruto de un cáncer. De mi padre no vine a hablar hoy, sólo me resultó cruelmente curioso que fallecieran el mismo verano, una crueldad un tanto macabra para mí pero irrelevante para el lector. A Don Rafael no le conocí, aunque nos dejó un legado tan inmenso, y tan eterno, que debería ser leído en los institutos, al menos debería leerse uno de sus libros. No me atrevo a escoger entre En la orilla o Crematorio, nunca fui de escoger entre mis dos progenitores. Pero como ni soy profesor ni soy viral, seguramente esta reivindicación quedará en el saco de las reivindicaciones personales no logradas.

Crematorio es uno de los libros más icónicos de la literatura española de principios del siglo XXI. Fue premonitorio y es paradójico que lo sea porque se publicó en el momento previo a la implosión de la crisis de la avaricia, del final de aquellos años de vino, rosas y algo más vividos en estas tierras del “Levante”, como osan llamarnos desde ciertos sectores de la Meseta.

Anagrama fue la editorial encargada de la publicación de un libro que logró encandilar a público y crítica, y que le valió a Chirbes el Premio Nacional de la Crítica y el V Premio Dulce Chacón.

 

Misent como eje de la obscenidad urbanística.

Chirbes nunca desveló la verdadera identidad de Misent, ese pueblo que salta a ciudad a lomos de la especulación inmobiliaria de finales del siglo XX y principios del XXI. Con bastante certeza arriesgaría algún dedo a que es Denia.

Portada de Crematorio.

Denia, como Misent, es ese compendio de mafias urbanísticas que nunca supo ordenar su crecimiento y que siempre tuvo un tufillo a especulación desmedida aprovechando su idílica ubicación geográfica y su clima. Que me perdonen los habitantes del lugar en el que nací, pero creo que es inevitable ver a la antigua Dianium de los romanos plasmada en esta novela.

Conflictos a cuenta del arte y respeto por el urbanismo primigenio, por los restos de romanos, íberos y musulmanes, que se produce entre dos generaciones de Bertomeu.

 

La muerte como excusa.

En Crematorio la muerte de Matías es el comienzo. Es un arranque en el que todo queda por hacer, como así sucede con la familia, como ocurre con la partida, prematura o no, del tío, hermano, marido, exmarido o amigo.

Cada capítulo está narrado desde el prisma de un personaje, todos ellos son cercanos a Rubén Bertomeu, todopoderoso promotor inmobiliario, arquitecto de dudosa reputación y que ha creado un emporio a lo largo de los años. Matones del este, prostitutas, parejas actuales, hija, examigos, antiguos trabajadores, yernos sabelotodo que prepara la biografía del examigo y escritor Federico Brouard. Todos irán narrando la historia desde su punto de vista, introduciendo o dejando entrever lo sucedido.

La novela lo tiene todo: un pasado nostálgico de dos hermanos que se fueron separando, una época estudiantil vinculada a los movimientos de izquierdas surgidos de mayo del 68, arte, mucho arte. Una hija que declina seguir con el camino iniciado por el padre pero que en cambio no duda en disfrutar de los beneficios de esos negocios de dudosa reputación u origen. Un padre, a su vez celoso, al ver que el tío idolatrado capta el cariño y el respeto de su hija. Al comprobar que las apariencias ganan y provocan que Matías sea el Bertomeu favorito de su madre y de su hija. La hija tampoco soporta a la mujer de su padre, más joven que ella, y la amante se ríe de toda la familia y sólo piensa en disfrutar y vivir con su pareja.

Crematorio es también la vida que llevaron muchos al servicio de estos magnates del ladrillo, la servidumbre remunerada pero poco agradecida, las adicciones, los lujos desmedidos, las familias rotas por terrenos que son clave para el pelotazo urbanístico.

No leí En la orilla primero a sabiendas. Fue así, casual, pero acabado Crematorio uno tiene la sensación de que son dos novelas que retratan una sociedad enferma de codicia. Que piensa que el fin justifica los medios.

Crematorio es también una oda al pensamiento filosófico actual. Hay frases trascendentales en cualquier reflexión, en cada pensamiento de uno de los personajes puede surgir una reflexión que te invade toda la tarde. “La oscuridad es el estado natural: en cuanto el hombre se descuida, vuelve lo oscuro. En la vida privada ocurre lo mismo. En cuanto te descuidas tres o cuatro días sin hacer limpieza, lo oscuro, lo sucio, lo prehumano, empieza a comerte.”

Este libro es un canto al arte desmedido, desde Yo confieso, de Jaume Cabré, no tropezaba con una obra similar. Ópera, literatura, música clásica, arquitectura, urbanismo, escritores, debates culturales. Todo tiene cabida en el libro, frente a ello el autor confronta el nivel cultural de la mano de obra barata: trabajadores, matones, prostitutas, en ellos no se produce esa reflexión desde el punto de vista más culto. En el personaje de Rubén Bertomeu el autor imparte auténticas clases magistrales sobre Shostakóvich, Nevski y otros temas de la música clásica.

Chirbes aprovechó la ocasión para despacharse a gusto con la sociedad de la época, la sociedad de principios del siglo XXI, con recados varios, muchos centrados en los momentos previos y posteriores a la muerte de un ser humano. Por el comportamiento, tantas veces ridículo, de quienes rodean a los difuntos. Como, por poner un ejemplo, los dedicados a modas mortuorias de cariz progresista, como poner a Joan Manuel Serrat en los entierros.

Muchos pasajes también reflexionan sobre la evolución de sus compañeros de andanzas en el Madrid antifranquista de los 60 y principios de los 70. Mucho de ello es autobiografía novelada, supongo, a la luz de la historia personal del escritor. Que también rinde homenajes a otros escritores, como Ramón J. Sender y a su primera novela: Imán.

La prosa de Don Rafael Chirbes es tan excelsa, tan envolvente, que las horas leyendo Crematorio pasan volando. Estar despierto, atento a cada frase, es una obligación que el lector contrae con un libro que debiera ser leído en los institutos del país. Entender la corrupción a través de Rubén Bertomeu, entender a una familia dividida entre la codicia y las apariencias, porque nadie parece querer renunciar a las prebendas derivadas de la especulación urbanística, pero tanto Matías, como Brouard, como su propia hija, Silvia, y su marido, son capaces de firmar un escrito en contra de un PAI que beneficiaría al protagonista.

Quiero acabar citando un pequeño fragmento de los últimos pasajes de la novela, por resumir éste el pensamiento que transciende al leit motiv de la novela: “Como a los hombres nos separa sólo un no sé qué del genoma de los monos, o aún más, de las ratas o de las moscas, un desvío imperceptible. Pero está ese desvío. No se puede evitar. Casi nada, pero decisivo, y, además, este ajetreo de la vida dura tan poco, hija mía. Te mueres, y también esa pequeña desviación en el ángulo se esfuma. Mis nietos llevan el mismo camino que sus padres. Eso me parece más normal, signo de los tiempos. Pero ahora el ideal, la mentira que uno se forma en la cabeza, tiene que ver con el arsenal de valores románticos de entrega, sacrificio, todo aquello que recogió de las literaturas del XIX el republicanismo español y que cultivamos los antifranquistas de nuestra generación y los de la generación de Matías: lo de ahora tiene que ver con el egoísmo, con lo que uno quiere poseer, con el consumo, con las campañas que diseñan las agencias publicitarias. Son, se quiera o no, ideales más miserables, aunque quién sabe si también menos dañinos y que, aunque parezca extraño, me resultan más cercanos, al menos más comprensible. Si algo he aprendido es que el hombre no es exactamente dueño de sus actos. Intentaba decírtelo antes, Silvia. Hay en la humanidad, como en la naturaleza, ciclos, movimientos que todo el mundo ve que se producen y que nadie sabe cómo impedir.”

Podría citar otros fragmentos, pero no está en mi ánimo y me gustaría que el lector de esta entrada de Los Mundos de Josete que no haya leído Crematorio lo haga. Por mensajes como el citado, por el alegato final de Bertomeu a su hija a los tiempos, por su justificación, o su intento de parecer un hombre íntegro. Porque Chirbes es capaz de conseguir que un especulador urbanístico te parezca un tipo íntegro. Porque tras todo ello hay un concepto que emerge, tanto al principio como al final: la providencia. El ideal, tan personal e intransferible, de la justicia.

Crematorio es una obra única. Es el momento de mencionar que Chirbes es uno de mis escritores favoritos, porque él, como pocos, supo novelar la historia de aquella locura de principios de siglo que tanta resaca ha dejado en estas tierras. No puedo más que valorar este libro con un 9. Siento el forofismo.

Buenas noches y buena suerte.

  


Volvemos a la carga con una nueva entrada literaria. En esta ocasión se trata de la reseña del libro Petit París, de Justo navarro, el famoso escritor granadino. La novela fue publicada por Anagrama. Barcelona, 2019. Cuenta con 240 páginas. La leí en formato electrónico.

Cronológicamente esta novela es la última publicada por el autor de Velilla, y es secuela de Gran Granada (2015). No obstante, en el hilo temporal de los acontecimientos ficticios, la novela que precedió a Petit París tiene lugar en 1963, 20 años después de los hechos de la capital francesa. 

Como se ha dejado intuir, en el París de 1943, cuando los alemanes ya son conscientes de estar perdiendo la II Guerra Mundial a causa de la oleada angloamericana en África y el mal resultado en Stalingrado. Un aire de derrota se ha instalado en el bando nazi ante el inminente desembarco de los aliados en Europa. 

El protagonista de la novela, el comisario Polo, se encuentra por accidente en París. El agente quiere salir de la capital francesa, pero su salvoconducto no llega. Lo que iba a ser una estancia corta parece no tener fin. Polo es un veterano inspector que se mantiene, a lo largo de la novela, imparcial ante los hechos que en España acontecen, más que imparcial se podría decir que mantiene la neutralidad y trata de no verse afectado por la sangría y las tropelías que se han llevado a cabo. Polo fuma y bebe sin parar, es parco en palabras pero reflexivo.

El agente Polo es enviado a París en busca de oro y un arma. Todos los estamentos del Régimen de Franco se movilizan. Salas, el dueño del oro, se pone nervioso y le envía a París a través de los superiores de un inspector que parece no comprender muy bien cómo Paolo Corpi era, en realidad, otra persona. Polo se mueve en un pequeño París, Petit Paris, de gente que no hace más que ocultar un pasado, una trama: abogados y periodistas que ejercen labores policiales en favor de los intereses consulares de España, auxiliares de la Gestapo a la caza de republicanos españoles que buscan huir del escenario patrio. 

Entre el personal de la embajada española y personas próximas se han vivido, en menos de un mes, tres muertes violentas, y en todo esto aparece el nombre de Matthias Bohle, un seductor de edad criptográfica que con otro prestigio había alcanzado la Granada de 1940, incluyendo al irreductible comisario Polo, y que recaló en París tras robar cuatro kilogramos de oro a un conocido común que quizá le encargó sacarlos clandestinamente de España. 


Pronto Polo empezará a investigar su muerte, y lo hace con la ayuda de gente tan poco de fiar como Palma, casi un doble de Polo rejuvenecido cuarenta años y con carnet de la Gestapo, Dubonnet y Alodia Dolz, heroína de la Cruzada nacional, agente de la Quinta Columna, que sobrevivió a tres años de temerarias laboriosidades clandestinas en la Madrid roja: «si entonces no la habían asesinado, ahora no la matarían nunca.» 

El Petit Paris de Polo, construido laboriosamente por Justo Navarro, es una novela negra de las duras. Ninguno de los personajes superaría un examen de moralidad, todos mienten y manipulan, todos quieren vivir, o mejor dicho, sobrevivir. 

El comisario se encuentra en una foto con el prófugo y esta foto le traerá quebraderos de cabeza. Petit París es un símil magnífico sobre cómo el oro lo ciega todo, hasta un Estado. Toda esta locura acaba por engullir al personaje en una maraña de burocracia y secretos de alcoba de una embajada. En este punto se establece el argumento perfecto para que Justo Navarro nos presente las cavernas más oscuras de la diplomacia naciente de comienzos del franquismo. Un papel para huir de París que se retrasa, miedo creciente, alianzas con los nazis, todo está muy bien construido..

El oro, la foto misteriosa en la que aparece el comisario, las bailarinas de cabaret, los miembros de la Gestapo, los personajes con pasado oscuro, ayudan a construir un relato con una prosa bien elaborada pero con un ritmo que, en algunos pasajes, se vuelve plomizo y excesivamente repetitivo. Por momentos ese ritmo no anima a seguir avanzando.

Navarro llena Petit París de alardes literarios, de frases lapidarias y de personajes que regalan frases célebres aún a sabiendas que la muerte les acecha:

“El futuro es lo mismo que el pasado: no tiene arreglo. Lo que ha pasado pasó, y lo que tenga que pasar pasará”.

Petit París es una novela plagada de detalles, los detalles de un cadáver que aparece en un piso, los sentimientos provocados por el miedo en una persecución, en un huído de la guerra y la represión que siempre le acompaña sobre los vencidos.

Si me pedís opinión, Petit París es un sí pero no. Una novela negra, una novela bien ambientada, edificada con coherencia, pero con falta de ritmo y exceso de circunloquios. Me gustó pero no me convenció. Valoración: 6.5.



Buenas noches y buena suerte.


Nueva música: Gigante.

Hoy estamos de estreno, y es que arrancamos una nueva sección. No son pocos los grupos que nos contactan para darnos a conocer propuestas y puse sobre la balanza la posibilidad de darles cabida. Es un reto, pero es una manera de aprender, y espero que de ayudar. Así que hoy, además de estrenar sección, venimos con el primer grupo de "Nueva música": Gigante. 


La verdad es que el bueno de Sergio forma parte de nuestra comunidad en facebook hace ya tiempo, es por ello que me hace especial ilusión que su banda, Gigante, sea la primera en pasar por esta nueva sección: nueva música en Los Mundos de Josete.


Gigante se creó a principios del año 2015. Así que pese a entrar en la categoría de “nueva música” llevan años picando piedra en el mundillo musical y cada vez suenan mejor. El proyecto arrancó con la reunión de tres músicos que habían compartido varios proyectos en los años previos, Manuel Cañadas (batería que posteriormente abandonaría la banda) Jordi Sánchez (bajo) y Sergio Casas (voz y guitarra).


Los tres componentes primigenios, habiendo compartido muchas experiencias y escenarios juntos eran conscientes de que volver a empezar no iba a ser algo sencillo. Pero según sus propias palabras “la música es una llamada que no puede ser desatendida porque sigue sonando hasta que consigue que le prestes atención”.



En abril de 2016 comienza la grabación de cuatro de los primeros temas de Gigante, pero no fue hasta Septiembre del mismo año cuando, optando por la fórmula de la auto publicación y en formato EP vió la luz con el título de “El lenguaje original”


Con “El lenguaje original” llegan a la final de varios concursos nacionales y forman parte del cartel de pequeños festivales. Este éxito anima a los Gigante a grabar “Momento de tangencia” en 2017 que incluye algunos de sus temas más conocidos y coreados en los conciertos, como ‘Un momento como este’ y ‘No queda nadie’.


Tanto "No queda nadie" como "Un momento como este" forman parte, desde hace poco, de nuestra playlist más famosa: canciones de amor (o desamor) indie español. Música alternativa para superar una ruptura sentimental. Os dejamos el videoclip de esta última:



Manuel Cañadas abandonó la formación después de la grabación de “Momento de tangencia” por motivos personales. Sin embargo, la banda no se viene abajo y Casas y Sánchez optan por seguir. La baja de Cañadas la suplió Albert Subirats, y en esa época se producen otros cambios de miembros con el objetivo de encontrar los que mejor encajaban en la filosofía del grupo quedando finalmente con su composición actual: Michel Roy (guitarra) Jordi Sánchez (Bajo) Jorge Reyes (Teclados) Albert Subirats (Batería) y Sergio Casas (voz , guitarra).


En julio de 2019 comienzan la grabación del que se convierte en su primer disco: “Fugaz” del cual presentaron algunas demos a la compañía discográfica de Barcelona “El Ventilador” y con la que se comprometieron para publicarlo.


El LP se publicó en Noviembre de 2019 con el estreno del single y videoclip “Posmodernista”. Este tema, el que os dejamos a continuación, recibió muy buenas críticas y, sobretodo, mucho apoyo de la gente en forma de mayor afluencia a los conciertos y seguimiento por redes sociales. Este es el videoclip de "Posmodernista". Un tema que engancha, y que seguro que os gusta:




Como a muchas otras bandas, que habían puesto muchas ilusiones en este 2020, les ha atropellado el coronavirus, se cancelaron todos los conciertos previstos hasta el verano y comenzó el drama que vive mucha gente en la industria musical. Por lo que nos cuentan, están de vuelta a los ensayos y creando temas nuevos, que serán “hijos del confinamiento”. Al menos, podrán grabarlos y lanzar otro nuevo Lp, que por lo que nos cuentan, podría llegar “posiblemente para final de año”.   


Les podéis seguir haciendo click en los enlaces de su página de spotify, en su Bandcamp, o en su propia web. Además de su canal de Youtube.

Espero no haberles hecho un flaco favor. La verdad es que viendo su evolución les auguro un buen futuro en la música. Además, son buena gente. Seguiremos sus pasos.

Buenas noches y buena suerte.