Si cuando escogí de la estantería de mi librería de cabecera Asombro y desencanto me dicen que el jefe de opinión de El Mundo es capaz de escribir un libro así probablemente hubiera dicho que era el típico comentario de faldón o una crítica prefabricada de un cultural. Pudiera haber pensado que estábamos ante la típica entrevista de esas secciones para las que el periodista de turno sólo ha leído un 60% del libro, tirando por lo alto. Pero no, Jorge Bustos no necesita ni 200 páginas para escribir un relato soberbio sobre un viaje, bueno no, sobre dos.

Asombro y desencanto, libro de Jorge Bustos


Al analizar Asombro y desencanto, libro que supone mi primera incursión en las obras de Bustos, no se trata de sojuzgar al escritor madrileño, al contrario. Me someto a una cura de humildad por desconocer su capacidad para la prosa y la descripción tan simpática y pormenorizada.


Asombro y desencanto, un viaje de La Mancha al Loira.

No estamos ante una novela, ni ante un libro de aventuras. Jorge Bustos traza, en dos momentos del tiempo, dos rutas, dos viajes, dos travesías una por la Castilla La Mancha del Quijote y la otra por Francia, entrando por Bretaña y Normandía, transitando París a lo grande y volviendo a España a través del país del Loira. 


De estos, aparentemente, alejados territorios (al menos en lo físico), surgen dos momentos, entiendo, vitales en la existencia del Bustos escritor. Con Azorín, el Quijote y Josep Pla como acompañantes y guías espirituales y con la Historia de banda sonora en el primero de los viajes. Y, en contraposición, los acompañantes del segundo periplo son los nobles, reyes y señores, ya difuntos, franceses, así como escenarios grandiosos de la Historia del país vecino y, en gran parte, de Europa.


La Mancha, el Quijote y la España que no dejará de serlo.


La primera parte del libro, la que lleva a Jorge Bustos a recorrer la “Ruta del Quijote”, creada y exigida por decenas de alcaldes que buscaban turismo, y por ende, beneficio pecuniario. 


Yo no he venido aquí a soltar mi diatriba anti alcaldes. Los lugares escogidos son localidades por los que se supone pasó el Ingenioso Hidalgo, escenas, casas, plazas, molinos, donde Cervantes situó a Alonso Quijano para crear la obra maestra de la Literatura Universal.


Bustos somete a los lugareños a su pluma, que bien podría ser su cámara, la que llevó consigo pero no mostró sus resultados. Hace referencia a las instantáneas tomadas durante el viaje. Y desde esa pluma, virtuosa sin duda, nos ofrece una agradable estancia en todas y cada una de esas plazas. Hasta en lugares donde el calor y las moscas son las auténticas protagonistas.


Desde Alcázar de San Juan a las Lagunas de Ruidera. Pasando por escenarios tan cañís como Campo de Criptana, Belmonte, Argamasilla de Alba, Almagro, Ciudad Real. 


Bustos se valdrá del bachiller Sansón Sancho, de polémicas como la pila bautismal de Alcázar de San Juan. En esa población se percata Bustos, o se ríe por debajo de la nariz, del “deje” manchego, al que tacha de “Autoparodia” y que da pie para poder elaborar una teoría sobre la pléyade de humoristas manchegos que han tenido éxito tirando de pronunciación.


Bustos busca emular el viaje que realizara el literato alicantino Azorín 100 años antes. En concreto José Martínez Ruiz realizó el viaje del que surgió su libro “La ruta de don Quijote” en 1905. 


Siguiendo su estela, y, sin duda, desde un punto de vista más flemático, la “irreverencia” acaba por convertirse en una lectura que requiere de agudeza de sentidos por parte del lector. A cambio, Jorge Bustos devolverá risas, sonrisas, cariño por las gentes con las que se encontró y reflexiones literarias sobre El Quijote.


Francia como culmen cultural.


La segunda parte del Asombro y desencanto transcurre en Francia, casi por los mismos lugares que pude visitar en 2014 en el viaje a Bretaña y Normandía. Sólo que Bustos accede desde Bretaña, recorre Normandía hasta París y vuelve a España por el valle del Loira.


Antes de llegar a Francia Bustos dedica unas páginas a Vitoria, a sus muros repletos de historia y dejará algún recadito para el peinado y la estética abertzale.


Ostras, desembarco, playas e historia centran la primera parte del periplo del periodista por tierras bretonas y normandas. La dictadura de los horarios de la restauración, algo que quien escribe este artículo también ha sufrido en las cercanías de Carcassone o en la propia Normandía.


Pero no todo son críticas, ya que el autor no escatima palabras con el elogio del concepto urbanístico de Burdeos o el sentimiento nacional francés. Admiración muestra por el vino de Burdeos citando al poeta Kead, que en 1819 ya escribió sobre ello. Bustos también hará mención especial y honorífica al bueno de Montaigne, a la postre alcalde de la ciudad.


En Nantes Bustos da rienda suelta a la frivolidad, la cuna de la esclavitud europea, con su memorial, con su reconocimiento en 2001 tras años, siglos mejor dicho, de trata de seres humanos. Compiten en Nantes este memorial con el homenaje a Julio Verne.



En París entra un Bustos escéptico pero de París sale un hombre convencido de por qué la capital de Francia es la ciudad cuya fama inunda cabeceras, páginas de libros, estrofas y fotogramas.


El barrio latino es uno de los lugares que más marcará al autor. “Hace falta que eso que miras penetre en ti hasta alterarte”.



De París sale vía Loira. He de reconocer que no conozco esa zona de insignes castillos, pero el relato de Bustos se torna más hacia la arquitectura y menos hacia el costumbrismo de las gentes que allí habitan. Más en la historia y menos detallista con lugareños, estátuas, etc.


En los pasajes que transcurren por el Loira el lector aprenderá, o repasará, historia, arquitectura, conocerá intrigas palaciegas y podrá imaginarse viendo atardeceres en pueblos perdidos. Orleans, Blois, Chenonceau, Amboise, son algunos de sus destinos.


El prólogo de Andrés Trapiello.


Mi sincera opinión, sin mayor acritud, es que a este libro le sobra ese prólogo. Bustos no necesita loas gratuitas y el lector tampoco necesita ese prólogo. Entiendo que es una sana costumbre que compañeros de “faenas” se presten este “servicio”, pero los prólogos, en general, no son determinantes. Y este caso confirma mi teoría, más allá de un alarde de Trapiello por querer estar a la altura del libro.


La reflexión final: el periodismo ante su crisis posmoderna.

Cuando el lector ha acompañado a Bustos por su segundo viaje, el francés, Bustos se sincera. La reflexión final debería remover los cimientos de lectores, editores, dueños y cualquiera interesado en la prensa, en el periodismo en general. El viaje físico desencadena un viaje interior. 


Asombro y desencanto: Opiniones.

No estamos ante la gran obra de Jorge Bustos. No lo espero. Como columnista y/o jefe de opinión de uno de los principales periódicos españoles sorprende su capacidad para la prosa descriptiva. 


Hay madera de escritor, no descubro nada, pero también hay una manera de escribir portentosa. Quizás, si él quiere, y se aleja de los quehaceres de la inmediatez que exige un diario podría, y esto es una hipótesis, ser un escritor de renombre.


El lector emprende un viaje a través de las páginas de Asombro y desencanto que requerirá su atención pero que, a su vez, le transportará a tiempos felices, como me sucedió a mí, en los que visité muchos de los paisajes en los que Bustos se recrea.


Personalmente, volver a la tierra del Quijote, a Bretaña, a Normandía e incluso a Vitoria de la mano de Bustos, y hacerlo acompañado de un fino sentido del humor y la mordacidad me ha hecho pasar muy buenos ratos. El autor demuestra que no son necesarias excesivas páginas para presentar un trabajo redondo.



Como siempre que se trata de Libros del Asteroide, del gigante Penguin Random House, la edición está muy cuidada. Portada verde botella con el Mont Saint Michel de fondo, páginas agradables al tacto. Todo para que el lector disfrute de una experiencia única.


Mi recomendación es que os dejéis sorprender por este libro. Ha sido mi compañero este verano, Jorge Bustos consigue teletransportar al lector de Asombro y desencanto a playas del desembarco, a palacios, conventos, castillos, museos. Viajar con la mente es posible gracias a un libro que bien merece una oportunidad. Valoración: 7.5


Buenas noches y Buena Suerte.



Decía el premio Nóbel Günter Grass que para él los cementerios “siempre han tenido un atractivo. Ellos están bien mantenidos, libres de ambigüedad, lógicos, viriles, y vivos”. Con No digas nada, el libro que no es una novela, no termina de ser un ensayo y es un magnífico trabajo encuadrado dentro del género periodístico, podría suceder lo mismo, es un libro libre de ambigüedad. El libro definitivo para entender el conflicto del Ulster, las entrañas del IRA y la respuesta británica al conflicto. Un relato que abarca desde el inicio de los Troubles hasta nuestros días. Editado por Reservoir books. Leí este libro en formato electrónico, en mi caso con Kindle de Amazon.

Sinopsis de No digas nada.

Aunque la mayor parte del hilo argumental del libro es de sobra conocido por cualquier lector que haya seguido mínimamente los acontecimientos sobre el conflicto en Irlanda del Norte, se va a tratar de contar el resumen de No digas nada  de un modo en el que nadie pueda acusarnos de desvelar ningún detalle importante.

No digas nada. Patrick Radden Keefe


Las hermanas Price, sobre todo Dolours Price, marcan el paso de esta obra. Estamos ante dos mujeres que acuden a una manifestación pacífica y son vapuleadas, junto con el resto de manifestantes, por los unionistas liderados por Ronald Bunting, un orangista, conocido como Comandante y fiel seguidor de Ian Paisley (de quien hablamos en la crítica de la película sobre el conflicto norirlandés El viaje), que esperan agazapados para tender una emboscada. Nada sucedió, no hubo consecuencias. 


Aunque puede que la persona que pateó a Dolours Price en el puente de Burntollet viviera ajena a quién era la damnificada, no fue del todo consciente de que con su agresión prendió la llama de una de las mayores leyendas del IRA provisional, “Yo jamás voy a convertir a esta gente”, se dijo. Javier Marías la define en Tomas Nevison, libro del que pronto tendréis reseña, como “portentosa”. Su hermana Marian le acompañaría en su travesía durante algunos periodos de su vida. Fueron universitarias correctas, pero en activo, sufrieron las habladurías de otras facciones de la lucha republicana irlandesa, pero no variaron sus ideales.


Para tratar de paliar la fogosidad terrorista el gobierno británico decretó una suerte de estado de excepción permanente llamada Special Powers Act. Con ella dio carta blanca a sus fuerzas y cuerpos de seguridad para impartir justicia a su manera. En vigor desde 1922, suponía un salvoconducto para una respuesta paramilitar y policial auspiciada por el Reino Unido. Se trataba de otro tronco de leña que azuzaba el fuego.


Pero si hay un relato que constituye el hilo conductor es la desaparición, ante muchos de sus diez hijos, de Jean McConville. McConville católica y viuda, vivía en el popular (no por famoso sino por humilde) barrio de Divis Flats, 12 bloques de viviendas conectados entre sí donde las escaramuzas y redadas no eran infrecuentes. Era, en palabras del autor “un bastión de la resistencia armada” donde “la cadena” funcionaba, una suerte de trabajo en equipo para esconder armas entre todos los vecinos. Jean tenía en ese momento 38 años y aunque no se esclareció nunca del todo lo sucedido, todos tenían claro en el barrio que estaban ante una represalia del IRA.


Sobre la desaparición de Jean McConville se impuso la ley del silencio en Irlanda del Norte. Los unos por miedo, los otros por no querer parecer entrometidos, otros por lealtad ciega al proyecto de lucha por la independencia. Mientras todos callaban los hijos eran repartidos por orfanatos o tuvieron que subsistir de cualquier manera. Un auténtico drama para los vástagos de la desaparecida.


No fue hasta 2003, los acuerdos de paz del Viernes Santo se firmaron en 1998, cuando se logró desenterrar, ante la mirada de sus hijos, todos mayores y todos marcados por aquel fatal acontecimiento del que las altas esferas del ejército republicado irlandés y su brazo político, el Sinn Fein, trataron de desvincularse hasta el final. Muchos de ellos no recordaban la cara de su madre salvo por una triste foto que quedó en su apartamento.


Radden Keefe encaja las piezas del puzzle a lo largo de todo ese periodo de tiempo, y lo hace jugando piezas fundamentales en el conflicto de Irlanda del Norte. Terroristas, policías, familiares, jerarquía de la Iglesia (siempre tan amiga de los nacionalismos), mujeres infieles durante el encarcelamiento de sus maridos, turbas justicieras, pacifistas, presos, carceleros, norteamericanos colaboracionistas, cintas de vídeo, etc. Todos con mucho que callar, todos parte del problema pero ausentes en la solución.



Durante todo el libro Patrick Radden Keefe tira de poemas y citas vinculadas a la historia de Irlanda. Me gustó mucho este fragmento de “Ulster” de Ruydard Kipling publicado en 1912:

“Se sabe, a fin de cuentas.

Ceder es perecer”.


Opinión sobre No digas nada.


En la construcción del IRA provisional, escisión del IRA auténtico, participan una serie de actores, el carismático Gerry Adams entre ellos. Sus mesiánicas homilías en prisión, su aire de intelectualidad y su mutación, así como inhibición en la asunción de responsabilidades, le darán al autor gasolina de sobra para escribir. De un modo análogo, Brendan Hughes es otro reputado miembro del IRA para el que los focos de Radden Keefe tendrán atenciones. Terroristas, oprimidos, acomplejados, victimistas, el retrato y la moneda tienen dos caras para los actores de esta obra.


Para narrar y contar el modus operandi de toda esa construcción hay una voz periodística, la del autor, que trabaja con todo lujo de detalles cómo se producían los transportes entre las dos Irlandas, cómo vivían perseguidos los máximos responsables de los Provos o qué medidas empleaban para evitar detenciones.


Pero no es sólo una novela, o un ensayo, o un trabajo periodístico sobre la parte republicana. El relato ahonda en el funcionamiento de las cárceles británicas en los años más duros, las torturas, la represión ante los atentados, los métodos, ortodoxos o no, empleados por paramilitares o policías unionistas quedan perfectamente relatados en un libro que debería sonrojar a ambos bandos. 


El lector puede esperar que Radden Keefe vaya a construir una novela, y en parte edifica un relato que bien pudiera colar como tal. Lo magnífico y asombroso de No digas nada es que no estamos ante una novela, es un relato construido a partir de cientos de citas fidedignas, extraídas de archivos, de la prensa, de libros y de otros documentos valiosísimos como entrevistas con implicados que se decidieron a hablar movidos por la insatisfacción ante los acuerdos de paz o por otros motivos que deberíais descubrir vosotros mismos.


Estamos ante un libro que no dejará indiferente a nadie, pero, sobre todo, que aúna historia, crónica política, biografía de personajes relevantes del siglo XX, no sólo para las dos Irlandas, sino también para el Reino Unido, y que pone ante el espejo la cara más amarga del patriotismo radical, del terrorismo y de la represión por parte de los aparatos del Estado, en este caso británico.


Aunque las comparaciones son odiosas, este libro deja en evidencia  al terrorismo de ETA. Sin quererlo Radden Keefe narra prácticas, discursos, relatos de la post verdad que luego se intentaron trasladar, con mayor o menor éxito, al conflicto vasco. Pocas referencias se hacen al mismo, pero para quienes lo vivimos no es difícil ver ciertos paralelismos.


No es mi primera incursión en el conflicto de Irlanda del Norte, un conflicto sobre el que se han publicado decenas de libros, películas o canciones. Películas como The Journey, Juego de lágrimas o En el nombre del padre. Libros como El sueño del celta y canciones como Give Ireland back to the Irish aportan luz, épica o un poco de todo, sobre este conflicto histórico.


Pero no hemos venido a hablar de mi libro, sino de No digas nada. Y estamos ante un trabajo de investigación tan exquisito, ante un libro tan valiente, que desenmascara a traidores y a hombres de paz y que arroja luz sobre un crimen tan sórdido como cobarde. 


Lo mejor de este libro es que con la excusa del asesinato de Jean McConville, si se me permite frivolizar sobre este crimen, Radden Keefe indaga en todo un periodo de la historia con una imparcialidad apabullante. La narrativa de no ficción llevada a la genialidad y respaldada por más de 150 páginas de notas y referencias con las que nadie, ni los más fervientes defensores de uno u otro bando, deberían rechistar si fueran algo objetivos.


Con No digas nada he quedado asombrado por personajes históricos como Brendan Hughes, Dolours Price o Gerry Adams. Sobre ellos no os voy a adelantar nada. Pero merece la pena aprender y leer sobre las vidas de estos tres personajes antes, durante y después del conflicto. Su amistad, en lo que acabó. Todo ello en No digas nada.


La verdad, ha sido toda una lección de historia y un reflejo de cómo las personas evolucionan, o involucionan, y con ellas sus ideales. De cómo las leyendas o las personalidades mediáticas tienen siempre una cara de la moneda que no suele estar al alcance de la mayoría de mortales. Y ello añade aún más valor al trabajo de este valiente periodista.

Valoración: 9.


Ficha técnica de No digas nada.

Nº de páginas: 544. 

Editorial: Reservoir books

Idioma: de lectura: Castellano. Original: Inglés.

Encuadernación: Tapa blanda. Aunque en mi caso lo leí en formato Kindle y lo vi en librería con tapa dura.

ISBN: 9788417910556

Año de edición: 2020.

Año de publicación: 2019 en Estados Unidos.

Traductor: Ariel Font Prades.

Fecha de lanzamiento en España: 10/09/2020

Sobre Patrick Radden Keefe.

Aunque para la mayoría de nosotros, Patrick Radden Keefe sea un desconocido, estamos ante un periodista con un currículum nada desdeñable. Es periodista en plantilla en The New Yorker, autor de otros libros, como Chatter (2006) y The Snakehead (2009). Premiado por trabajos previos, con artículos publicados en The New York Times Magazine, Slate y The New York Review of Books. Becado por la fundación Guggenheim y la New America Foundation.


Premios y menciones recibidas por No digas nada.

Estamos ante un libro que ha recibido decenas de premios y reconocimientos. Entre ellos el de mejor libro del año 2019 según The New York Times,The Washington Post,The Times y Time Magazine. En el ámbito español también El país, El mundo y El periódico lo reseñaron entre los mejores libros del año de la pandemia, ya en 2020. Premio National Book Critics Circle award, Premio Orwell y finalista del National Book Award.


Buenas noches y buena suerte.


Comprar No digas nada.

Como siempre, puedes comprarlo en tu librería favorita en formato papel. También en estos puntos, tanto en formato digital como en:

 Alejados del triunfalismo aliado, en especial del norteamericano, debe ser difícil contar la II Guerra Mundial desde el lado alemán. Aplíquese este axioma al cine y viaje por la historia del cine germano. Vergüenza, secuelas, dolor, muerte, soledad, destrucción. En La lección de alemán (Deutsch Stunde) es difícil no sentir compasión. Pero el cine alemán lo vuelve a hacer:  Hurgar en sus heridas, aplicarles agua salada y mostrarlas al mundo escocidas, pero como magníficas películas. Odas al cine como esta cinta de 2019 dirigida por Christian Schwochow


Estamos ante la adaptación literaria de una novela homónima, un best seller de 1968 del escritor Siegfried Lenz publicado en España por Impedimenta.

Sinopsis.

Tras la II Guerra Mundial, Siggi Jepsen es internado en una institución para educar a los jóvenes difíciles, extraños. La Alemania derrotada tiene que lidiar con cientos de miles de personas con secuelas, no sólo físicas, sino mentales.


Dentro del internado, Siggi debería escribir un ensayo sobre "Los placeres del deber", pero no tiene ni idea de cómo hacerlo. Será maltratado por ello y, finalmente, aislado en una celda con un cuaderno en blanco. 


Desde ese encierro en su celda acuden a él los recuerdos de su infancia: su padre, Jens Ole Jepsen (Ulrich Noethen), un oficial de policía veterano durante los tiempos del III Reich, recibió el encargo de vigilar al pintor expresionista Ludwig Nansen, interpretado por Tobías Moretti, a quien recordaréis de Rex, la serie del perro.


Siggi tengrá que elegir entre un padre al que detesta y un pintor del que está fascinado. Contraponiendo 2 mundos, dos visiones de la vida y dos bandos de una contienda que ya sabemos todos cómo acabó.


La lección de Alemán

Opinión personal sobre La lección de alemán.

Toda la película es  un documento gráfico lleno de dolor. La lección de alemán no es sólo la historia de una represión sobre el mundo artístico. Es la historia del final de una época, de los coletazos de la desesperación, de la rabia contenida por parte de todos. 


Pero también es un homenaje de la Alemania derrotada a todos los que supieron perder, a quienes fueron cómplices y a quienes vivieron en silencio con los cómplices o atenazados por el miedo a la brutal represión.


En Ludwig Nansen se rinde homenaje a todos esos artistas maltratados, represaliados o asesinados por el régimen nazi. En muchos casos confluyen la persecución por su dedicación al arte y por la orientación sexual. Y la posición de la sociedad alemana del III Reich queda muy bien representada en La lección de alemán.


Pese a ser una película de retaguardia, los momentos llenos de tensión son enormes. y creo que es una de esas películas que merecen ser vistas con atención. Hay detalles que traspasan el primer plano, segundos planos de pinturas, imágenes, rostros de espectadores de las escenas que acaban por dotar de un realismo.


Hay tanto simbolismo en todas y cada una de las escenas que uno no puede más que enamorarse de la crudeza de esta película. Sentir compasión por Siggi y lástima ante tanta violencia, no sólo física.


La fotografía de La lección de alemán es otro de los puntos fuertes de la cinta.. Certera, adecuada para cada momento. Este es uno de los rasgos del buen cine alemán de los últimos años.


La confrontación padres hijos se hace más patente al mezclarse con el factor bélico. A nadie se le escapa que este es un tema muy manido a lo largo de la Historia del cine, pero con el cóctel adecuado de elementos logra tener una potencia artística digna de mención. Y lo logra enfrentando al pequeño Seggi a un dilema, escoger entre la amistad y su padre.



Aunque no estamos ante una de las grandes películas de la historia del cine, sí recomiendo su visionado. Los motivos morales, la fotografía, la trama y el ritmo hacen de ella una película recomendable. La tenéis (julio de 2021) en Movistar y Amazon. Valoración: 7.2.


Buenas noches y buena suerte.





Cómo nos decidimos por un libro u otro es uno de esos factores que deberían estudiarse más profundamente en las Universidades. Llegué a una de las novelas más recientemente leídas, Noche y océano, tras escuchar una entrevista a su autora, Raquel Taranilla, en Hoy empieza todo II de Radio 3 (incido en que es la segunda parte la que merece la pena). Noche y océano, la novela de la que hoy nos hacemos eco con esta humilde reseña, ganó el Premio biblioteca breve de Seix Barral en 2019.


Beatriz Silva es una profesora universitaria especializada en sociología del ocio y del turismo. Se trata de una atípica profesora universitaria que vive en una casa de alquiler, amargada, sola. Un día la propietaria del mismo le comunica que un cinéfilo e investigador de la obra de Friedrich Wilhelm Murnau y más en concreto de Nosferatu y de Tabú, la película maldita que Murnau no vio estrenar. Quirós, entrará a vivir en la parte superior de la vivienda mientras su trabajo allí le retenga.

Portada de "Noche y océano", libro de Raquel Taranilla.



Con la llegada del nuevo inquilino, la protagonista empieza a sentir alteraciones importantes en su vida. Como si ese taciturno investigador perturbara el orden establecido en la casa. Quirós adoptará la vida de un gato, que aparece, desaparece, vive de noche, vive de día, pero que nunca dejará de ser escurridizo y misterioso.


A través de Silva, Raquel Taranilla diserta sobre el cine de Murnau, sobre Tabú, su película maldita, pero también sobre Nosferatu. La enfermiza obsesión de esta profesora minusvalorada le llevará a conocer y ofrecer datos sobre lo que hacían con sus vidas los personajes citados a la edad de 32 años. Algo muy divertido, en tanto en cuanto aparecen datos de lo más curiosos. Esta manía, o trastorno obsesivo compulsivo, virará, conforme avanza la novela, a detalles más lúgubres sobre el final de los días de los notorios seres humanos de los que se vale para construir esa oda al cine, a la cultura y al pensamiento que es Noche y océano.


El alarde de conocimiento sobre el cine, la cultura y el pensamiento de la primera mitad del siglo XX de Taranilla es apabullante. Beatriz Silva  imagina a Murnau, sigue los pasos, piensa qué ha podido moverle a grabar. Pero también cuenta la historia de las cintas, de la herencia del director.


Si me piden opinión sobre Noche y océano, la historia, como historia, tiene poco de novedoso. Hasta que el “viaje” comienza en la mente de la protagonista. Y este viaje es prodigioso, es una fantasía llena de amor por el cine, el arte y el pensamiento filosófico. 

Del argumento principal de la obra hay poco que destacar, pero la “novela” mental, el ensayo dentro de la novela, es excelso. 


El trabajo de documentación que hay detrás de Noche y océano es bárbaro, una exhibición de conocimientos expuestos a modo de delirios o reflexiones culturales y cinematográficas que, pasado el tiempo, dejan un poso de satisfacción en el lector. En cada reflexión, en cada dato, en cada anécdota, hay una investigación de muchas horas.


Y es que Taranilla no esconde su amor por intelectuales de la talla del húngaro Georg Lukács, en cuya vida se podrían encontrar similitudes con “el camino” que recorre una cinta como Nosferatu. Y es que el camino de la obra cumbre guarda similitudes con la vida y la carrera política de Lukács, desde que sale, hay una fiebre y puede acabar denostada o utilizada por sus herederos o líderes de opinión. Nota: la biografía de Lukács merece una lectura sosegada.


Otro de los personajes históricos utilizados por Taranilla es el cineasta documentalista Robert Flaherty. Uno de los grandes, que dirigió y produjo el primer documental de la historia del cine, Nanuk, el esquimal.


Pero no son los únicos, tiene críticas y palabras buenas hacia Saint-Exupéry, Pasolini y “Los jóvenes infelices”, Anaxágoras, Kubrick, muchos y variados, y la mayoría de ellos relacionados a la edad de 32 años con algún suceso. La propia Greta Garbo, impactada tras el accidente mortal que le costó la vida a Murnau, pidió quedarse con la máscara mortuoria del difunto y la tuvo en su escritorio durante años.


El amor al cine, el estudio concienzudo de la obra de Murnau, y de la historia alrededor de uno de los directores más importantes de comienzos del siglo pasado es digna de tesis doctoral, y no de cualquier tesis doctoral.


Este es un libro para cualquiera que ame al séptimo arte tanto como para empaparse de datos, de historias de herencias, de cintas que se destruyeron, de reconstrucciones incompletas, de cintas que aparecieron en recónditos lugares, como si de sueños que florecen en distintas partes del planeta se tratasen. 


Raquel Taranilla construye su particular Cinema paradiso haciéndose valer de una profesora maltratada por el sistema universitario español, necesitada de sueños y de motivación. Quirós encarna esa motivación, que acaba tornando en obsesión, un trabajo no apto para cualquier lector, pero muy recomendable. Una innovación literaria que es provocadora, que desata risas en mitad de una noche de lectura en tanto en cuanto en mitad de una maraña de datos históricos siempre cunde el sentido del humor más agudo.


Subyacen, en todo el trabajo de Taranilla, aspectos tan importantes como el anhelo por sumarse a un reto humano ajeno, la investigación, el proyecto de otro. Del mismo modo, como un artista puede generar movimientos que rozan el fanatismo religioso y mover a tanta gente, ser un artista de culto, como es el caso de Murnau, atrae a gente muy “fanática”. Entiéndase esta palabra, quien escribe esta reseña no tiene en el ánimo criticar la pasión investigadora por cualquier tema.



Los mitos, los ídolos, los personajes, la historia de la literatura, la historia del arte, como dijo Lukács y rescató la autora “tienen algo de proceso vivo y algo de fosa común”. Vuelve periódicamente a la vida siempre que haya un Quirós, una Raquel Taranilla, un aficionado o un lector dispuesto a darle esa vida extra.


La cultura es el viaje, y el “viaje” de Beatriz transcurre en su casa, se produce en su mente. Murnau, Tabú, los viajes de las cintas perdidas y halladas,todo ello se produce a miles de kilómetros. Pero el mensaje es claro: viajar es posible sin salir de casa, siempre que el viaje esté mediado por la cultura. Llámese cine clásico, libros, o como quieran.

Valoración: 7.5

Buenas noches y buena suerte.


FICHA TÉCNICA:

Autora: Raquel Taranilla.

Título: Noche y océano.

Editorial: Seix Barral.

Páginas: 424.


COMPRAR NOCHE Y OCÉANO:

- Casa del Libro.


- Librerías TROA.

- Amazon:


 Todo en vano.

La elección de Todo en vano fue fruto, en parte del azar. Hacía mucho tiempo que no escogía un libro sin tener muchas referencias previas en el interior de una librería. La pandemia y los tiempos nos han hecho así, no sólo nos sucede a los lectores.No nos aventuramos, preferimos asegurar, leer, informarnos previamente. 




De no haberme arriesgado no hubiera llegado jamás al libro que hoy os traemos, una novela del escritor alemán Walter Kempowsk que a la postre ha resultado ser una maravilla digna de ser leída. La otra parte de la elección de “Todo en vano” se la debo a la trabajada y conseguida calidad y sensorialidad de la edición que Libros del Asteroide ha sacado al mercado.


Sinopsis de Todo en vano.

Último año de la Segunda Guerra Mundial, Prusia Oriental. En ese frío invierno de 1945 la vida transcurre aparentemente tranquila en una casa de huéspedes enorme a las afueras del pequeño pueblo de Mitkau. 


El señor von Globig está destacado en Italia, es un oficial que lleva meses fuera de casa. En la casa de Georgenhof viven su mujer, Katharina, su hijo Peter, la tiíta, y el servicio, conformado por un emigrante polaco y dos sirvientas lituanas. La casa se edificó en una gran extensión de terreno que los nazis fueron incautando para la construcción de la colonia Albert Leo Shlageter, en la que Drygalski era uno de los cargos de mayor autoridad civil.


El decrépito final de Prusia Oriental como parte de Alemania es narrado fehacientemente por Kempowski en un libro majestuoso. Pero además lo hace desde los diferentes prismas de los personajes principales, dotando de humanidad y con nombres y apellidos lo que fue un hecho histórico: la desmembración de Prusia durante el año final del yugo nazi, la constitución posterior de los Países bálticos, y las vidas que se perdieron en todo ese proceso, éxodo mediante.


Afrontar el final de la Alemania nazi a través de los personajes.

Todo en vano, Walter KempowskiDiferentes personajes irán pasando por la casa de huéspedes. A cada uno de ellos dedicará un capítulo Walter Kempowski. Y lo hará sin dejar de perder de vista la evolución de los hechos históricos.

La violinista filonazi, que se enfada ante el derrotismo de sus compatriotas. Se marchará airadamente con su violín de la casa. Adoctrina, se horroriza de ver dudas y frivolidad y abandona la casa.


El economista que “invertía” o estafaba con sellos como valor seguro. Y que muestra quizás el lado más analítico de lo que iba a suceder. Cautiva a niños y adultos con sus teorías catastrofistas, o realistas


El hombre judío que huye de los nazis, la benevolencia de Katharina con él mientras se muestra algo alejada de la realidad que le rodea para indignación de una tiíta que trata de mantener el orden en la casa. 


La tiíta representa el cambio de mentalidad, ferviente defensora y creyente del Reich que se desmorona, observa con asombro los osados comentarios del pintor que ataca al Führer. Mantiene el timón de la casa mientras Katharina vive en su mundo.


Bajo sus órdenes, el servicio de la casa, el polaco y las lituanas, que ven desde otro punto de vista, completamente distinto, lo que va a acontecer ante el avance ruso.


En todo este mundo particular el pequeño de los von Globig, Peter, recibe todos los días la visita del maestro, el entrañable y abnegado doctor Wagner, que interactúa con los huéspedes y la familia con cierta envidia y desazón al no ser tratado como uno de ellos en ningún momento. El educador recorre todos los días, pese al frío, la nieve o la lluvia el camino de ida y vuelta desde su casa a la de los von Globig. En Wagner (casualidad) se plasman los dilemas culturales como salvar la valiosa biblioteca.


El niño, Peter, acechado por Drygalski,  el mandamás del Partido Nazi, para unirse a los infantiles reemplazos del ejército alemán, observa la realidad con desde la ventana de la casa de Georgenhoff con su telescopio. Casi con total seguridad Kempowski plasmó en Peter muchos de sus sentimientos propios.


Otro de los personajes destacables son el barón y la baronesa. Que se instalan en la casa provocando la alteración del orden y el reparto de habitaciones. Drygalski impondrá su presencia, en un claro ejemplo de cómo las élites siempre salen favorecidas, por muy mal que pinten las cosas.

Opinión personal sobre Todo en vano.

Imaginad que os toca vivir un acontecimiento histórico. Hace un año os hubiera costado, hubierais pensado en nimiedades, hoy creo que todos somos capaces.


Ahora imaginad que no es una pandemia, que es una guerra. Y que la vivís con 10 o 12 años. No es imaginación es una realidad. Imaginad que os toca huir, con lo puesto, y que lo perdéis todo. Que los rusos del Ejército Rojo entran, asaltan, no hacen prisioneros, violan, queman, saquean. 


Probablemente esos hechos, incluso el hecho de que el lugar donde vivís cambie y deje de ser de un país para convertirse en otro, como sucedió en toda la zona geográfica en la que se engloba  la ciudad antiguamente conocida como Königsberg, hoy Kaliningrado. Mitkau se encontraba en esta zona. 750000 alemanes, en su mayoría ancianos, mujeres y niños, el resto estaban en el frente como último recurso para salvar los muebles de la Alemania nazi, abandonaron su lugar de residencia para no acabar viviendo en lo que, tras la II Guerra Mundial se convertiría en Estados bálticos, Polonia o Rusia, según el reparto asignara en suerte.


60 años después, desde la madurez y el análisis sosegado y alejado del rencor, no desde la adolescencia y su efervescencia, una vez procesados los hechos, analizados, revividos, y hasta sufrido en propias carnes las consecuencias de los mismos, os armáis del valor suficiente para crear la novela definitiva sobre la vida en la retaguardia con el enemigo a las puertas. Todo eso es Todo en vano.


Para los jóvenes y adolescentes no hay nada peor que no poder disfrutar de esa etapa de la vida en la que todo es nuevo, te sientes fuerte pese a las dudas y sólo quieres explorar. Los silencios interrumpidos por el ruido incesante de bombas estallando en la noche, con el resplandor a kilómetros y tratando de mantener la normalidad pese a tener la certeza de que tu vida va a cambiar para siempre.


Si todos estos elementos se conjugan con la fortaleza del relato de cada uno de los personajes. Siempre mostrando la comprensión y la empatía que aporta pretender añadir los puntos de vista de los distintos personajes, mostrando sus anhelos, sus miedos a los cambios que vienen o su fe inquebrantable en el Reich nazi que se descompone.


Kempowski huye del maniqueismo, y lo hace aportando un prisma de humanidad para cada uno de los personajes principales que, como se ha comentado con anterioridad, son los ojos y los instrumentos para la reflexión y la empatía. 


El autor conjuga algunos fragmentos de poemas con la prosa de su obra. Fragmentos que dejan entrever el dolor y el avance de los fatídicos acontecimientos.


La prosa de Kempowski ahonda en detalles descriptivos y se vale, para ello, de un rico lenguaje. La verdad es que la lectura es agradable y el lector acaba por tener la agradable sensación de estar paladeando cada uno de los fragmentos de una obra maestra de la literatura. 


Y es que la sensación de decrepitud, de desolación, de dolor o de angustia contrastan con la aparente calma y equidistancia en la que viven instalados los personajes de la casa. La lectura es tan agradable que el lector casi puede tener cargo de conciencia por no estar sufriendo.


Porque si algo logra el autor de Todo en vano es transmitir lo que fueron los últimos días de Prusia Oriental bajo el dominio alemán: nadie quería creerse lo que iba a suceder. Cada cual por sus motivos, por ligereza y anhelo de un pasado que no volverá, por miedo a la llegada del Ejército Rojo, por no querer renunciar a un estatus adquirido o por una fe inquebrantable en el delirio que supuso la llegada de Hitler al poder y con la vista puesta por el retrovisor del tiempo en la I Guerra Mundial.


La literatura, pero sobre todo el cine, han hecho que tendamos a querer entender las guerras a través de las zonas de combate. Novelas como Todo en vano humanizan la zona de retaguardia. Poner rostro de civiles a las consecuencias de la II Guerra Mundial en el bando perdedor cuando viviste, en mayor o menor medida, dichos acontecimientos es de un mérito enorme.


Por concluir esta extensa reseña, Todo en vano se convierte una de las obras imprescindibles para entender no sólo el final de la II Guerra Mundial, sino sus consecuencias. Se podría afirmar que es una novela indispensable para entender la Europa de la segunda mitad del siglo XX.


He disfrutado con este libro. Y no puedo más que recomendar su lectura. Todo en vano es un libro excelente. De esos que deberían leerse por todos para entender mejor la Historia y no volver a cometer errores pasados. Valoración: 9.

Buenas noches y buena suerte.

Todo en vano, de Libros del Asteroide.

Todo en vano se publicó en España por Libros del Asteroide, del gigante editorial Penguin Random House. La edición que tengo entre manos y de la que hoy os traigo la reseña es la tercera, las tres publicadas hasta el momento son de 2020. Leído en papel y terminado a principios de 2021. 


La novela que hoy reseño se publicó, por primera vez en España, en 2020. La edición en papel cuenta con más de 350 páginas de un magnífico papel. Agradable al tacto, como suave es su portada. Sé que no suelo profundizar en este tipo de detalles. Pero el trabajo físico y sensorial de la editorial es de alabar en esta humilde reseña de Todo en vano


Alles umsonst, título original de Todo en vano, se publicó un año antes de la muerte de Walter Kempowski, en 2006. La traducción al español la realizó Carlos Fortea. ISBN 

9788417977184.

¿Qué dicen los medios especializados sobre esta novela?

Desde The New Yorker a El cultural, Todo en vano no ha hecho más que recibir el aplauso de la crítica. A nadie se le escapa que escribir una novela sobre el fin del nazismo desde la retaguardia y desde el prisma de civiles viendo derrumbarse su mundo por completo, tanto el material como el más personal, resulta un ejercicio digno de admiración.

Dónde comprar Todo en vano.

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Todo en vano, formato libro papel.

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