Cómo nos decidimos por un libro u otro es uno de esos factores que deberían estudiarse más profundamente en las Universidades. Llegué a una de las novelas más recientemente leídas, Noche y océano, tras escuchar una entrevista a su autora, Raquel Taranilla, en Hoy empieza todo II de Radio 3 (incido en que es la segunda parte la que merece la pena). Noche y océano, la novela de la que hoy nos hacemos eco con esta humilde reseña, ganó el Premio biblioteca breve de Seix Barral en 2019.


Beatriz Silva es una profesora universitaria especializada en sociología del ocio y del turismo. Se trata de una atípica profesora universitaria que vive en una casa de alquiler, amargada, sola. Un día la propietaria del mismo le comunica que un cinéfilo e investigador de la obra de Friedrich Wilhelm Murnau y más en concreto de Nosferatu y de Tabú, la película maldita que Murnau no vio estrenar. Quirós, entrará a vivir en la parte superior de la vivienda mientras su trabajo allí le retenga.

Portada de "Noche y océano", libro de Raquel Taranilla.



Con la llegada del nuevo inquilino, la protagonista empieza a sentir alteraciones importantes en su vida. Como si ese taciturno investigador perturbara el orden establecido en la casa. Quirós adoptará la vida de un gato, que aparece, desaparece, vive de noche, vive de día, pero que nunca dejará de ser escurridizo y misterioso.


A través de Silva, Raquel Taranilla diserta sobre el cine de Murnau, sobre Tabú, su película maldita, pero también sobre Nosferatu. La enfermiza obsesión de esta profesora minusvalorada le llevará a conocer y ofrecer datos sobre lo que hacían con sus vidas los personajes citados a la edad de 32 años. Algo muy divertido, en tanto en cuanto aparecen datos de lo más curiosos. Esta manía, o trastorno obsesivo compulsivo, virará, conforme avanza la novela, a detalles más lúgubres sobre el final de los días de los notorios seres humanos de los que se vale para construir esa oda al cine, a la cultura y al pensamiento que es Noche y océano.


El alarde de conocimiento sobre el cine, la cultura y el pensamiento de la primera mitad del siglo XX de Taranilla es apabullante. Beatriz Silva  imagina a Murnau, sigue los pasos, piensa qué ha podido moverle a grabar. Pero también cuenta la historia de las cintas, de la herencia del director.


Si me piden opinión sobre Noche y océano, la historia, como historia, tiene poco de novedoso. Hasta que el “viaje” comienza en la mente de la protagonista. Y este viaje es prodigioso, es una fantasía llena de amor por el cine, el arte y el pensamiento filosófico. 

Del argumento principal de la obra hay poco que destacar, pero la “novela” mental, el ensayo dentro de la novela, es excelso. 


El trabajo de documentación que hay detrás de Noche y océano es bárbaro, una exhibición de conocimientos expuestos a modo de delirios o reflexiones culturales y cinematográficas que, pasado el tiempo, dejan un poso de satisfacción en el lector. En cada reflexión, en cada dato, en cada anécdota, hay una investigación de muchas horas.


Y es que Taranilla no esconde su amor por intelectuales de la talla del húngaro Georg Lukács, en cuya vida se podrían encontrar similitudes con “el camino” que recorre una cinta como Nosferatu. Y es que el camino de la obra cumbre guarda similitudes con la vida y la carrera política de Lukács, desde que sale, hay una fiebre y puede acabar denostada o utilizada por sus herederos o líderes de opinión. Nota: la biografía de Lukács merece una lectura sosegada.


Otro de los personajes históricos utilizados por Taranilla es el cineasta documentalista Robert Flaherty. Uno de los grandes, que dirigió y produjo el primer documental de la historia del cine, Nanuk, el esquimal.


Pero no son los únicos, tiene críticas y palabras buenas hacia Saint-Exupéry, Pasolini y “Los jóvenes infelices”, Anaxágoras, Kubrick, muchos y variados, y la mayoría de ellos relacionados a la edad de 32 años con algún suceso. La propia Greta Garbo, impactada tras el accidente mortal que le costó la vida a Murnau, pidió quedarse con la máscara mortuoria del difunto y la tuvo en su escritorio durante años.


El amor al cine, el estudio concienzudo de la obra de Murnau, y de la historia alrededor de uno de los directores más importantes de comienzos del siglo pasado es digna de tesis doctoral, y no de cualquier tesis doctoral.


Este es un libro para cualquiera que ame al séptimo arte tanto como para empaparse de datos, de historias de herencias, de cintas que se destruyeron, de reconstrucciones incompletas, de cintas que aparecieron en recónditos lugares, como si de sueños que florecen en distintas partes del planeta se tratasen. 


Raquel Taranilla construye su particular Cinema paradiso haciéndose valer de una profesora maltratada por el sistema universitario español, necesitada de sueños y de motivación. Quirós encarna esa motivación, que acaba tornando en obsesión, un trabajo no apto para cualquier lector, pero muy recomendable. Una innovación literaria que es provocadora, que desata risas en mitad de una noche de lectura en tanto en cuanto en mitad de una maraña de datos históricos siempre cunde el sentido del humor más agudo.


Subyacen, en todo el trabajo de Taranilla, aspectos tan importantes como el anhelo por sumarse a un reto humano ajeno, la investigación, el proyecto de otro. Del mismo modo, como un artista puede generar movimientos que rozan el fanatismo religioso y mover a tanta gente, ser un artista de culto, como es el caso de Murnau, atrae a gente muy “fanática”. Entiéndase esta palabra, quien escribe esta reseña no tiene en el ánimo criticar la pasión investigadora por cualquier tema.



Los mitos, los ídolos, los personajes, la historia de la literatura, la historia del arte, como dijo Lukács y rescató la autora “tienen algo de proceso vivo y algo de fosa común”. Vuelve periódicamente a la vida siempre que haya un Quirós, una Raquel Taranilla, un aficionado o un lector dispuesto a darle esa vida extra.


La cultura es el viaje, y el “viaje” de Beatriz transcurre en su casa, se produce en su mente. Murnau, Tabú, los viajes de las cintas perdidas y halladas,todo ello se produce a miles de kilómetros. Pero el mensaje es claro: viajar es posible sin salir de casa, siempre que el viaje esté mediado por la cultura. Llámese cine clásico, libros, o como quieran.

Valoración: 7.5

Buenas noches y buena suerte.


FICHA TÉCNICA:

Autora: Raquel Taranilla.

Título: Noche y océano.

Editorial: Seix Barral.

Páginas: 424.


COMPRAR NOCHE Y OCÉANO:

- Casa del Libro.


- Librerías TROA.

- Amazon:

 Todo en vano.

La elección de Todo en vano fue fruto, en parte del azar. Hacía mucho tiempo que no escogía un libro sin tener muchas referencias previas en el interior de una librería. La pandemia y los tiempos nos han hecho así, no sólo nos sucede a los lectores.No nos aventuramos, preferimos asegurar, leer, informarnos previamente. 




De no haberme arriesgado no hubiera llegado jamás al libro que hoy os traemos, una novela del escritor alemán Walter Kempowsk que a la postre ha resultado ser una maravilla digna de ser leída. La otra parte de la elección de “Todo en vano” se la debo a la trabajada y conseguida calidad y sensorialidad de la edición que Libros del Asteroide ha sacado al mercado.


Sinopsis de Todo en vano.

Último año de la Segunda Guerra Mundial, Prusia Oriental. En ese frío invierno de 1945 la vida transcurre aparentemente tranquila en una casa de huéspedes enorme a las afueras del pequeño pueblo de Mitkau. 


El señor von Globig está destacado en Italia, es un oficial que lleva meses fuera de casa. En la casa de Georgenhof viven su mujer, Katharina, su hijo Peter, la tiíta, y el servicio, conformado por un emigrante polaco y dos sirvientas lituanas. La casa se edificó en una gran extensión de terreno que los nazis fueron incautando para la construcción de la colonia Albert Leo Shlageter, en la que Drygalski era uno de los cargos de mayor autoridad civil.


El decrépito final de Prusia Oriental como parte de Alemania es narrado fehacientemente por Kempowski en un libro majestuoso. Pero además lo hace desde los diferentes prismas de los personajes principales, dotando de humanidad y con nombres y apellidos lo que fue un hecho histórico: la desmembración de Prusia durante el año final del yugo nazi, la constitución posterior de los Países bálticos, y las vidas que se perdieron en todo ese proceso, éxodo mediante.


Afrontar el final de la Alemania nazi a través de los personajes.

Todo en vano, Walter KempowskiDiferentes personajes irán pasando por la casa de huéspedes. A cada uno de ellos dedicará un capítulo Walter Kempowski. Y lo hará sin dejar de perder de vista la evolución de los hechos históricos.

La violinista filonazi, que se enfada ante el derrotismo de sus compatriotas. Se marchará airadamente con su violín de la casa. Adoctrina, se horroriza de ver dudas y frivolidad y abandona la casa.


El economista que “invertía” o estafaba con sellos como valor seguro. Y que muestra quizás el lado más analítico de lo que iba a suceder. Cautiva a niños y adultos con sus teorías catastrofistas, o realistas


El hombre judío que huye de los nazis, la benevolencia de Katharina con él mientras se muestra algo alejada de la realidad que le rodea para indignación de una tiíta que trata de mantener el orden en la casa. 


La tiíta representa el cambio de mentalidad, ferviente defensora y creyente del Reich que se desmorona, observa con asombro los osados comentarios del pintor que ataca al Führer. Mantiene el timón de la casa mientras Katharina vive en su mundo.


Bajo sus órdenes, el servicio de la casa, el polaco y las lituanas, que ven desde otro punto de vista, completamente distinto, lo que va a acontecer ante el avance ruso.


En todo este mundo particular el pequeño de los von Globig, Peter, recibe todos los días la visita del maestro, el entrañable y abnegado doctor Wagner, que interactúa con los huéspedes y la familia con cierta envidia y desazón al no ser tratado como uno de ellos en ningún momento. El educador recorre todos los días, pese al frío, la nieve o la lluvia el camino de ida y vuelta desde su casa a la de los von Globig. En Wagner (casualidad) se plasman los dilemas culturales como salvar la valiosa biblioteca.


El niño, Peter, acechado por Drygalski,  el mandamás del Partido Nazi, para unirse a los infantiles reemplazos del ejército alemán, observa la realidad con desde la ventana de la casa de Georgenhoff con su telescopio. Casi con total seguridad Kempowski plasmó en Peter muchos de sus sentimientos propios.


Otro de los personajes destacables son el barón y la baronesa. Que se instalan en la casa provocando la alteración del orden y el reparto de habitaciones. Drygalski impondrá su presencia, en un claro ejemplo de cómo las élites siempre salen favorecidas, por muy mal que pinten las cosas.

Opinión personal sobre Todo en vano.

Imaginad que os toca vivir un acontecimiento histórico. Hace un año os hubiera costado, hubierais pensado en nimiedades, hoy creo que todos somos capaces.


Ahora imaginad que no es una pandemia, que es una guerra. Y que la vivís con 10 o 12 años. No es imaginación es una realidad. Imaginad que os toca huir, con lo puesto, y que lo perdéis todo. Que los rusos del Ejército Rojo entran, asaltan, no hacen prisioneros, violan, queman, saquean. 


Probablemente esos hechos, incluso el hecho de que el lugar donde vivís cambie y deje de ser de un país para convertirse en otro, como sucedió en toda la zona geográfica en la que se engloba  la ciudad antiguamente conocida como Königsberg, hoy Kaliningrado. Mitkau se encontraba en esta zona. 750000 alemanes, en su mayoría ancianos, mujeres y niños, el resto estaban en el frente como último recurso para salvar los muebles de la Alemania nazi, abandonaron su lugar de residencia para no acabar viviendo en lo que, tras la II Guerra Mundial se convertiría en Estados bálticos, Polonia o Rusia, según el reparto asignara en suerte.


60 años después, desde la madurez y el análisis sosegado y alejado del rencor, no desde la adolescencia y su efervescencia, una vez procesados los hechos, analizados, revividos, y hasta sufrido en propias carnes las consecuencias de los mismos, os armáis del valor suficiente para crear la novela definitiva sobre la vida en la retaguardia con el enemigo a las puertas. Todo eso es Todo en vano.


Para los jóvenes y adolescentes no hay nada peor que no poder disfrutar de esa etapa de la vida en la que todo es nuevo, te sientes fuerte pese a las dudas y sólo quieres explorar. Los silencios interrumpidos por el ruido incesante de bombas estallando en la noche, con el resplandor a kilómetros y tratando de mantener la normalidad pese a tener la certeza de que tu vida va a cambiar para siempre.


Si todos estos elementos se conjugan con la fortaleza del relato de cada uno de los personajes. Siempre mostrando la comprensión y la empatía que aporta pretender añadir los puntos de vista de los distintos personajes, mostrando sus anhelos, sus miedos a los cambios que vienen o su fe inquebrantable en el Reich nazi que se descompone.


Kempowski huye del maniqueismo, y lo hace aportando un prisma de humanidad para cada uno de los personajes principales que, como se ha comentado con anterioridad, son los ojos y los instrumentos para la reflexión y la empatía. 


El autor conjuga algunos fragmentos de poemas con la prosa de su obra. Fragmentos que dejan entrever el dolor y el avance de los fatídicos acontecimientos.


La prosa de Kempowski ahonda en detalles descriptivos y se vale, para ello, de un rico lenguaje. La verdad es que la lectura es agradable y el lector acaba por tener la agradable sensación de estar paladeando cada uno de los fragmentos de una obra maestra de la literatura. 


Y es que la sensación de decrepitud, de desolación, de dolor o de angustia contrastan con la aparente calma y equidistancia en la que viven instalados los personajes de la casa. La lectura es tan agradable que el lector casi puede tener cargo de conciencia por no estar sufriendo.


Porque si algo logra el autor de Todo en vano es transmitir lo que fueron los últimos días de Prusia Oriental bajo el dominio alemán: nadie quería creerse lo que iba a suceder. Cada cual por sus motivos, por ligereza y anhelo de un pasado que no volverá, por miedo a la llegada del Ejército Rojo, por no querer renunciar a un estatus adquirido o por una fe inquebrantable en el delirio que supuso la llegada de Hitler al poder y con la vista puesta por el retrovisor del tiempo en la I Guerra Mundial.


La literatura, pero sobre todo el cine, han hecho que tendamos a querer entender las guerras a través de las zonas de combate. Novelas como Todo en vano humanizan la zona de retaguardia. Poner rostro de civiles a las consecuencias de la II Guerra Mundial en el bando perdedor cuando viviste, en mayor o menor medida, dichos acontecimientos es de un mérito enorme.


Por concluir esta extensa reseña, Todo en vano se convierte una de las obras imprescindibles para entender no sólo el final de la II Guerra Mundial, sino sus consecuencias. Se podría afirmar que es una novela indispensable para entender la Europa de la segunda mitad del siglo XX.


He disfrutado con este libro. Y no puedo más que recomendar su lectura. Todo en vano es un libro excelente. De esos que deberían leerse por todos para entender mejor la Historia y no volver a cometer errores pasados. Valoración: 9.

Buenas noches y buena suerte.

Todo en vano, de Libros del Asteroide.

Todo en vano se publicó en España por Libros del Asteroide, del gigante editorial Penguin Random House. La edición que tengo entre manos y de la que hoy os traigo la reseña es la tercera, las tres publicadas hasta el momento son de 2020. Leído en papel y terminado a principios de 2021. 


La novela que hoy reseño se publicó, por primera vez en España, en 2020. La edición en papel cuenta con más de 350 páginas de un magnífico papel. Agradable al tacto, como suave es su portada. Sé que no suelo profundizar en este tipo de detalles. Pero el trabajo físico y sensorial de la editorial es de alabar en esta humilde reseña de Todo en vano


Alles umsonst, título original de Todo en vano, se publicó un año antes de la muerte de Walter Kempowski, en 2006. La traducción al español la realizó Carlos Fortea. ISBN 

9788417977184.

¿Qué dicen los medios especializados sobre esta novela?

Desde The New Yorker a El cultural, Todo en vano no ha hecho más que recibir el aplauso de la crítica. A nadie se le escapa que escribir una novela sobre el fin del nazismo desde la retaguardia y desde el prisma de civiles viendo derrumbarse su mundo por completo, tanto el material como el más personal, resulta un ejercicio digno de admiración.

Dónde comprar Todo en vano.

Ya sabéis que en Los mundos de Josete  escribimos “por amor al arte”. No obstante, si vas a comprar el libro de Kempowski nos puedes ayudar a sufragar los gastos que tenemos si lo haces a través de estos enlaces.


Todo en vano, formato libro papel.

Nuestra recomendación principal, por convicción, es que compres Todo en vano en tu librería de confianza. Pero si no la tienes, o no te viene bien, te damos alternativas:


Troa librerías.

TROA ES Troa librerías. Presente en muchas ciudades españolas, pero también a través de su web (Haz click en el enlace para saber más).

Todo en vano en La casa del Libro.


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Puedes también comprar en Amazon la novela de Kempowski.


Todo en vano, formato epub.

Si eres más de libros electrónicos te recomendamos que lo adquieras de manera legal, mantener la cultura es cosa de todos. Más allá de buscar y descargar Todo en vano gratis, es una novela que merece ser comprada, como todas.

Desde estos enlaces la puedes adquirir:


 Yo no sé si al lector medio de este blog, si es que se puede decir que en la era de la  inmediatez existen lectores medios como prototipo de persona que lee blogs y le gusta disfrutar de textos de aspirantes a columnistas de andar por casa, le importará mucho que hoy sea el 14º aniversario de Los Mundos de Josete. Catorce años desde la primera emisión en blogger, lo de antes se perdió cuando se cargaron Windows Live Writer. Sin embargo, para quien escribe, edita, mantiene, publica, lleva las redes sociales, y pasa el sombrero, hoy es un día importante. 


And what the writers say

It means shit to me now

The general specific, Band of horses.


¿Un día perfecto?


Aún no son ni las 8 de la mañana y sonaría pretencioso plantear que hoy puede ser Un día perfecto. Quizás a las 23:59 podríamos aseverarlo con una gran dosis de parcialidad. Pero en esta época de las cosas cuquis los días perfectos los creas tú. Y si no, eres un looser, todo muy americano, lo de perdedores y ganadores. Ying yang y tal. Ya sabes, sonríe y sube fotos, porque si no no eres nadie. Aunque no seas nadie. 


Recuerda que nos importa más el continente, y no hablo de grandes extensiones de tierra ni de seguros, que el contenido.


Hoy es un dia perfecto

La gente perfecta va salvar el mundo

Un día perfecto, La habitación roja.

El mundo hace 14 años.


Alguien puede pensar que escribir por escribir está sobrevalorado. Evidentemente, hace 14 años se leían más blogs. La gente no hacía el ridículo en Tik tok o en los reels, ni había boomerangs ni youtubers facturando millonadas y huyendo a países donde la fiscalidad es tu amiga. 




La verdad, sin que vuelva a sonar pretencioso, de haberlo sabido estaría haciendo bailecitos en bata, o regentando un canal con vídeos en directo.


Pero, oh nena, esto no es Andorra, ni siquiera es Benidorm. Y cada uno toma sus propias decisiones. 


Life for you could be so easy

If you'd only shut your mouth

Baby don’t you lie to me, The Fratellis.


No es la política, idiota.


Dejar de hablar de política fue una de las primeras y más afortunadas que tomé en este blog: hay textos que ni me atrevo a abrir. Porque como tantos filósofos, y algún humorista patrio pregona, el derecho a la contradicción está mal visto en tiempos de fundamentalismo de las ideas. No es polarización, es puro fundamentalismo y falta de debate. Faltan las ideas, no puede haber debates, o serán de calidad “dudosa”. Y ahora que vengan toda esa horda de politólogos que pueblan los platós de televisión a rebatirlo. Aburren y entretienen a la vez. Pero en el fondo: la nada.


Habrá que inventarse una salida,

ya no hay timón en la deriva.

La deriva, Vetusta Morla.


It’s not coming home.


En esta especie de mea culpa, como si de rodillas ante un confesor me encontrase, que está suponiendo esta “celebración” del 14º Aniversario de Los Mundos de Josete, casi también me arrepiento de haber hablado de fútbol en este blog. El deporte como espectadores, entendido como afición al deporte (matizo por si los ofendiditos geypermans se dan por aludidos), esconde esa épica que nos emociona y nos atrae.


La política y el deporte guardan muchas similitudes porque en esta sociedad del siglo XXI, hablo de la prepandémica, claro está, somos de unos colores. Poco más. A mí déjenme con mi Valencia, cada parroquiano tendrá su santo, ni las flatulencias de Cristiano ni el salario de Messi me interesan lo más mínimo.


Fatiga pandémica, why not?


Y hablando de pandemias, en el último aniversario del blog mirábamos a quienes advertían del apocalipsis vírico con un ojo incrédulo y con el otro como quien mira a un conspiranoico, esta tragedia por fascículos ha arrasado con la música, hasta con la radio, diría.

 

Vaya desde aquí mi ánimo a toda la gente de la cultura y la música, la de verdad, no me vengan con apesebrados de cierto espectro ideológico que llevan sin aportar nada relevante desde que Ramoncín tenía espinillas.


Por supuesto, también nos han dejado sin viajes, y alguien pudiera pensar que se ha acabado el mundo. Y no, el mundo sigue ahí y volveremos a viajar. Disculpen, me estoy convirtiendo en una amalgama entre Macaco y Mr. Wonderful que empieza a ser cansina. Pero sí, sin viajar el mundo es un poco más corto de miras. Y eso a algunos les ha dado la puntilla.


Picking apples for the kings and queens of things I've never seen

Oh, distance has no way of making love understandable 

Radio Cure, Wilco.


No disparen, no estoy hiperespecializado.

Claro, para una bitácora, cómo me gusta esa definición en tiempos en los que escribir a mano también es observado como si llevases la cabeza de Salomé en una bandeja, hablar de diversas temáticas no tiene premio.

Aquí hemos hablado de sitios donde íbamos a comer, sin tener en cuenta que esos negocios cambian de dueño o se traspasan con facilidad. Vamos, que no hemos ido por la pasta. 


También hay perfiles de gente que hoy vive de ello, en realidad siempre hubo gente que vivía de ello. Pero no era tan fácil llegar aquí.


Ingenuidad, vivir alejado de la realidad, poca practicidad. Ustedes dirán. En estos tiempos del pim, pam, pum,  en los que juzgamos antes de la instrucción y comentamos sentencias como si fuésemos juristas o contertulios, politólogos o forofos en la barra de nuestros anhelados bares.

Ingénue what have we done to you?

Under that soft skin

I hear a ticking

The currency of being twenty-three

Ingenue, Death Cab for Cutie.


De qué hablar.

No hemos estado por la pasta, como hemos dicho. Ni siquiera a día de hoy lo estamos. Pero el camino ha sido entretenido. Aprendiendo a golpes, como quien domina, por fin, el noble arte de montar en bicicleta.


La verdad, no siento presiones de ningún tipo. Bueno sí. Me gusta que los textos se lean. Me alucina recibir comentarios. Hay un universo de cosas sobre las que escribir. 


Todo ello sumado a la potencia de internet, a que hay herramientas poderosas que te ayudan a construir textos, o al menos a ordenar ideas.


Lo cierto es que la verdad está ahí fuera. Puede usted escribir lo que quiera, elige tu propia aventura.


Don't you know

They're talking about a revolution?

It sounds like a whisper

Don't you know

Talking about a revolution?

It sounds like a whisper

Tracy Chapman, Talking ‘Bout a revolution.


A ver si cumplen 14 años.


Hay un hueco, inevitable e irrefutable, en este blog para la música, pero también para el cine, pero, y últimamente me estoy hiperespecializando (disculpen las molestias), en hablar sobre libros. Esto no es Zenda, no se me enfade, don Arturo, pero todo se andará. 


No va a ser sólo de lo que hable, faltaría más. 


La verdad es que tras todo este texto bizarro e ininteligible hay un deseo, que se repite en los últimos años, cuando os aburría con datos sobre el ombligo de este blog: tener más tiempo para escribir. Como en aquel lustro prolífico que abarcó de 2008 a 2012 con más de 100 entradas al año. Es utópico. Pero a mí, esta hora que he estado escribiendo lo primero que sentía tras cada signo de puntuación me da la vida.


Y prepárense, viene una adolescencia interesante.


Oh look at me, so ordinary,

No mystery with no great capabilities

But I could make out as if I had it but you know

God, I'm so obvious and I should let it go

Oh I don't know, oooh

Teenage Icon, The Vaccines.




Larga vida a Los Mundos (de Josete).


Buenas noches y buena suerte.



Puede que sea una de las novelas más icónicas de cuantas escribieron los prolíficos autores de la Generación perdida. “Suave es la noche” de Francis Scott Fitzgerald es considerada por crítica y pueblo llano como una de las mejores, si no la mejor, obra del escritor norteamericano.


La pelea con “El gran Gatsby” ha servido para que críticos y lectores mantengan, desde hace casi 100 años, un enconado debate en el que servidor no se atreve a meterse.

Scott Fitzgerald fue un ser atormentado que trasladó sus angustias personales a una obra que le costó 8 años de escribir y que se forjó en medio de momentos difíciles para el autor.

Suave es la noche


Suave es la noche cuenta con 550 páginas que se publicaron en 1934 originalmente. Hay una curiosa intrahistoria, ya que se manoseó por la editorial como si de El padrino se tratase, al alterar el orden original de la historia con fines comerciales. Años después se volvió a respetar la voluntad del autor, que digo yo que por algo lo haría.


Y es que Suave es la noche está llena de saltos en el tiempo, de flashbacks que acaban cuadrando perfectamente en la tormenta interior de su protagonista. 


Leí esta novela, lanzada en el año 1934, en formato electrónico, en mi ya viejo Kindle. Edición en formato digital de Penguin Random House Grupo Editorial. Alfaguara lo edita en papel. 472 páginas distribuidas en 3 libros, que es como el autor quiso originariamente que se presentase la obra.

Sinopsis del libro. El resumen que estabas esperando de “Suave es la noche”.

Voy a tratar de hacer un resumen de Suave es la noche sin incurrir en el spoiler. Me causa gran respeto hacerlo, pero también me parecería injusto no escribir al respecto.

Los Divers son unos ricachones que veranean en la costa azul durante los años 20. Comparten momentos de asueto en un hotel junto con su camarilla con la que se juntan verano tras verano rodeados de lujo y opulencia viajando por Francia y viviendo días plácidos en playas relajadas. 

Entre toda esta gente tan “divina” Dick y su esposa Nicole son la envidia de todos. Pareja ideal, guapos, atléticos. Todos quieren estar con ellos.

Hasta una jovencita promesa del cine y su madre que llegan por primera vez al idílico entorno quieren interactuar con ellos. En esta primera parte de “Suave es la noche” los protagonistas viven en una especie de Dolce vita constante


Voy a detener aquí la sinopsis por respeto a cuantos no han leído Suave es la noche. En la segunda parte de la novela la cosa empieza a torcerse. Y en la tercera la angustia es vital. Las contradicciones y las reflexiones de sus protagonistas se volverán contra ellos mismos.

Personajes, o armas de destrucción masiva.

“Las mejores relaciones se establecen cuando uno quiere que perduren a pesar de conocer los obstáculos.”

Rosemary, la tentadora juventud.

Rosemary llega a la playa y observa, ella no quiere ser una vulgar veraneante. Es una joven promesa del cine. Su obsesión se convertirá en Dick. Está acostumbrada a triunfar entre jovenzuelos universitarios de Oxford, pero le abrumará la personalidad de Mr. Rivers, llega a un hotel con su madre y encuentra a un hombre perfecto. 


Sirva como ejemplo de la majestuosa prosa y nivel de detalle de Scott Fitzgerald la descripción que de Dick se hace: “la piel rubicunda y curtida por el sol, del mismo tono que el pelo, que llevaba corto, y el vello que le cubría ligeramente los brazos y el dorso de las manos. Los ojos eran de un azul brillante y metálico...”.


Tanto la prosa de Scott Fitzgerald como su capacidad descriptiva son portentosas. Puede llegar a ser, para un lector que lee una obra casi centenaria, hasta demasiado pormenorizado. Pero, la verdad, fascina y es capaz de trasladar al pasaje al lector. De transportarle a la costa francesa o de hacerle entender los sentimientos de personajes que aparentan parecerse pero que tienen objetivos vitales bien distintos.


Abrams, Tommy y toda la camarilla crean un círculo perfecto, pero vicioso. Apariencias, envidias, veneración de los Diver como institución, como pareja, abundan en la primera parte de Suave es la noche.


Toda la impostura, toda la apariencia, todo el glamour no son más que un modus vivendi. En todo este entorno, Rosemary y su madre, por muy joven actriz con una carrera prometedora, no dejan de ser de clase media. El resto de mujeres del grupo no dejan de estar encantadas de ser mujeres cortesanas, al servicio de sus parejas. Nada nuevo en el siglo XX.


Francis Scott Fitzgerald logra detener el tiempo, algo complejo. A través de Rosemary es capaz de generar en Dick dudas y de despertar su angustia más vital. El lector puede disfrutar o agonizar con un avance a cámara súper lenta de los hechos. 


Abe, o la desgracia.

Los North son otro de los matrimonios de la camarilla de Dick y Nicole. Mary y Abe, Mary descendiente de presidente, Abe músico. Ambos dependientes, ambos autodestructivos. Tormenta en estado puro, desgracia en ciernes. 



Todos somos Dick Divers.

Todos, absolutamente cualquier ser humano, puede ser Dick Divers. Algunos nacen con estrella, otros estrellados. Pero en toda vida humana hay un compendio de montañas rusas que acaban por definir su existencia. 


Cualquiera puede conocer y comenzar una vida de plenitud y felicidad con una dama adinerada que le permita vivir holgadamente la vida de sus sueños. Las frivolidades, los lujos, las mañanas ociosas contrastan con el dolor de la recién terminada I Guerra Mundial. Tras la contienda los locos años 20, la Gran depresión posterior. Los tiempos que, siguiendo un probable paralelismo con lo que será el final de la pandemia que nos asola, se volvieron, se volverán, en una orgía de interminables jornadas. Esto me aventuro a vaticinarlo yo, tampoco soy el único que lo pronostica. 


Lo cierto es que Scott Fitzgerald construye una obra ácida hacia las clases altas de su época. El amor, la aventura y el miedo, la desgracia tras la cobardía. Todo se da en Dick Divers, héroe y villano, capaz de despertar envidia y compasión.

La destrucción de Dick es total, la locura, la soledad. Todos somos Dick Divers, y si aún no lo hemos sido lo seremos en un futuro, más o menos lejano. Porque los tiempos felices no son eternos.


Supongo que si alguien tuviera, o tuviese, una cuñada como la de Dick sería capaz de enloquecer. Pero no es todo culpa de ella, en Divers se concentran muchos elementos comunes a la literatura de siempre, el elogio a la belleza, el anhelo del tiempo pasado, el amor, la grandilocuencia y la miseria.


Tanto en Nicole como en Dick hay un declive que trasladó el propio autor como reflejo autobiográfico. En sus ansias de aventuras, de hacer daño, de autodestrucción se comprenden los 8 años que le costó a Scott Fitzgerald acabar Suave es la noche.


Detrás de esa vida perfecta, el mundo de ambos personajes se derrumba. El lector podrá enfrentarse a los dilemas morales y éticos a los que se enfrentan los Divers. Romper con la ética profesional, destruir lo más sagrado. No quiero anticipar mucho más, pero tras la vida perfecta, el ideal americano, es una farsa. Todo ello acabará por quebrantar la fina línea que separa la lucidez de la locura.


Opinión personal.

Para cerrar esta reseña de Suave es la noche daré mi humilde opinión, siempre desde el respeto hacia una obra de este cariz. 


Con la perspectiva que da el tiempo, leí esta novela hace ya algunos meses, no puedo más que recomendar su lectura. En su momento me llamaron poderosamente la atención el estilo de Scott Fitzgerald, su alto nivel de detalle puede convertir la lectura, a determinadas horas de la noche, en algo complejo.


Pero me encantó su manera de decir las cosas, expresar su propio sufrimiento, su amor con su mujer. Envidio a los novelistas porque pueden transmitir a través de sus personajes sus opiniones, sin que sean más que opiniones de sus personajes, por ejemplo: “Dick había empezado a notar en los ingleses algo que le repelía. Inglaterra era como un hombre rico que después de una orgía desastrosa trataba de ganarse a los miembros de su familia hablando con cada uno de ellos por separado, cuando a todos les resulta evidente que lo único que quiere es recuperar su dignidad para poder arrogarse su poder anterior”.


No sólo son los ingleses los que reciben su moralina, romanos, franceses y americanos también encuentran en esta obra algún recado que otro: “A mí me gusta Francia, donde todo el mundo se cree que es Napoleón. Aquí todo el mundo se cree que es Jesucristo”, en referencia a Roma.

Estamos ante una obra universal, que debe ser leída, entendida y meditada desde el prisma de su tiempo. Pese a ello, los temas que en Suave es la noche se tratan son eternos.


“Piensa en cuánto me quieres- había susurrado. No te voy a pedir que me quieras siempre como ahora, pero sí te pido que lo recuerdes. Pase lo que pase, siempre quedará en mí algo de lo que soy esta noche.”


Si os gustan los clásicos, y debieran gustaros, Suave es la noche es una buena manera de introducirse en la Generación Perdida, de la que también formaron parte Faulkner, Hemingway y John Dos Pasos. Doy por sentado que os atrapará el encanto y la miseria de Dick Divers.

Valoración: 8.3.


Buenas noches y buena suerte.


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