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Libros del Asteroide recuperó en abril de 2010 para el público del mercado español la novela finalista del Premio Pulitzer de 1991: “Jernigan”, cuya reseña aparece hoy por estos lares y que cosechó un éxito de crítica y de ventas bastante unánime. La reseña de Jernigan, el libro de David Gates, es todo un reto para quien la realiza. Va a ser difícil no caer en el cinismo y acidez de su protagonista: Peter Jernigan.

Reseña de Jernigan.

La historia de Jernigan es la historia de tantos otros antihéroes o protagonistas no canónicos americanos, el Ignatius J. Reilly de La conjura de los necios  o el Jack de Dura la lluvia que cae. Padre de un adolescente, Danny, Peter es viudo y alcohólico, y el lector puede sucumbir ante la tentación de pensar que existe una relación causal entre los tres factores. Tiene poco más de 40 años, vive en un barrio residencial de New Jersey y trabaja en el sector inmobiliario en Nueva York.

Jernigan, libro de David Gates

Peter Jernigan es un hombre al borde del abismo emocional y existencial. Después de una tragedia personal que lo deja fracturado, Jernigan se embarca en un viaje interno tumultuoso marcado por sus relaciones disfuncionales, la batalla contra sus demonios internos y sus intentos desesperados por encontrar significado en un mundo aparentemente indiferente.

Todo parece que va a mejorar cuando es invitado a una barbacoa y comienza un romance con la estrafalaria madre de la novia de su hijo, Martha Peretsky. Pero no va a ser oro todo lo que reluce.

El fracaso de Jernigan no se fragua sobre su alcoholismo, como dijo el propio autor “sería simplista”. Su poco habitual manera de relacionarse con los demás y la reciente muerte de su mujer lo arrastran a una tortuosa decadencia. Parece que la muerte de Judith lo siga impregnando todo y su propio hijo no acaba de ubicarse en el mundo.

La trama, narrada con maestría por David Gates, se desenvuelve con una estructura no lineal que refleja la mente fragmentada de Jernigan. Los eventos se despliegan con un ritmo cuidadosamente medido, con altibajos que van desde el tedio acompasado al estado anímico de su protagonista hasta una euforia vertiginosa. Todo ello revela las capas de complejidad del protagonista a medida que se avanza en su lectura y teje una tela de araña para el lector de la que es difícil escapar. La historia se nutre de giros inesperados y revelaciones que mantienen al lector intrigado y comprometido, y hasta simpatizando y empatizando con la causa de este pobre desgraciado.

Y es que Gates presenta a Peter Jernigan como un personaje profundamente imperfecto y complejo, con sus luchas, arrepentimientos y destellos de humanidad que oscilan entre la lucidez y lo miserable. Los personajes secundarios también están hábilmente elaborados, cada uno aportando su propia dimensión a la historia y sirviendo como espejos que reflejan diferentes facetas del protagonista.

Como se acaba de mencionar, los secundarios son la palanca que emplea el autor para abordar temas muy duros, máxime teniendo en cuenta que la novela se publicó en 1991: abusos de padres a hijas, los sufridos por la novia de Danny, el suicidio en adolescentes (cabe insistir que el libro data del año 1991), los problemas derivados de la especulación inmobiliaria y las hipotecas (¿fue Gates un profeta de la crisis de las subprimes?) o el poder de determinados lobbies en los Estados Unidos de América, como el de las armas o las drogas. Sin dejar de lado la compleja relación padres – hijos cuando se llega a la adolescencia.

Pero, sin duda, y volviendo a Jernigan, el fuerte de esta novela es su protagonista. Peter, poco se le llama por su nombre de pila en el libro, es el activo que sostiene la novela durante sus 364 páginas. Y lo hace narrando en primera persona toda la historia, con una voz que razona, que piensa, pero que no se autocensura, que se expone contando las barbaridades de un egocéntrico enfermo de alcoholismo. Un alcohol que lo inunda todo pero que no es más que una salida a todos sus males.

“Liquidé el culo de ginebra que quedaba en la botella de litro -la noche debió de ser tremenda- y abrí otra. Las de dos litros son más económicas, ya lo sé, pero eso era muy de alcohólico. (También era muy de alcohólico preocuparse por si las cosas eran muy de alcohólico). Así que seguía comprando botellas de litro, pero de dos en dos, para no tener que volver tan a menudo.”

En toda la historia hay drogas, personajes entrañables y amigos o familiares del propio Jernigan que evolucionan, todo el mundo parece avanzar excepto Peter. El Tío Fred, la historia de por qué se le conocía así, sus andanzas de joven y el extraño viaje de Jernigan a Nueva York con la resaca adquirida en el mismo.

La relación del propio Jernigan con su padre, pintor algo estrafalario, del que Jernigan reniega y se enternece a partes iguales. “Y es probable que, desde el mundo de los espíritus, mi padre estuviera mirándome con regocijado desprecio”.

Pero no sólo se reniega de la familia, también reniega de sus orígenes irlandeses, algo poco común entre los norteamericanos. El viaje de Jernigan de la Gran Manzana a Nueva Jersey es el de tantos otros que no pudieron cumplir el sueño americano. La vida de nuestro antihéroe es, al fin y a la postre, la de tantos otros fracasos.

Capítulo a parta merece Martha Petersky, la novia de Jernigan, un personaje que es tan frívolo como descuidado. Una mujer que hará parecer a Jernigan el bueno de la pareja por momentos.

La prosa de David Gates es afilada y directa, con un toque de ironía que subraya las situaciones más sombrías del ser humano. Su estilo literario es descarnado, sin abundar en adornos y con una autenticidad a la narrativa que hace que 33 años después no sea un libro obsoleto. La elección del lenguaje es rica en matices, capturando la esencia del dolor, la pérdida y la búsqueda de redención.

"Jernigan" explora temas tan universales como la pérdida, el arrepentimiento, la soledad y la búsqueda de significado en un mundo caótico. La novela invita a los lectores a reflexionar sobre la fragilidad de la existencia humana y la capacidad de reinventarse a pesar de las adversidades. Es un drama descarnado de esos que le gusta a quien escribe esta reseña.

Estamos ante una obra literaria impactante y conmovedora que desafía las convenciones narrativas y al propio sueño americano y que se sumerge en universos cercanos a lo infrahumano. David Gates logra crear un personaje que, a pesar de sus imperfecciones, se convierte en un reflejo vívido de la condición humana. Esta novela es notable y cautiva al lector con su profundidad emocional y su perspicaz exploración de la psique humana. Sobra decir que recomiendo fervientemente este libro.

Ficha técnica de Jernigan:

·       ISBN: 978-84-92663-17-0

·       Publicación: Abril, 2010 (1ª ed.)

·       Número páginas: 364

·       Idioma: Castellano

·       Idioma original: Inglés.

·       Editorial: Libros del Asteroide.

Sobre el autor, David Gates.

David Gates, nacido en 1947 en Clinton, Connecticut, experimentó diversos trabajos después de enfrentar desafíos durante su paso por la universidad, desempeñándose en roles que incluyeron profesor, músico, taxista y recepcionista, mientras buscaba equilibrar su carrera artística.

En 1979, inició su trayectoria en Newsweek, donde eventualmente ascendió a redactor jefe, contribuyendo hasta 2008 con enfoque en temas literarios y musicales. Ha destacado como autor de cuentos, artículos y reportajes en reconocidas revistas estadounidenses, además de desempeñarse como profesor en varias universidades.

Su obra literaria abarca dos novelas notables, "Jernigan" (1991), finalista del Premio Pulitzer, y "Preston Falls" (1998), finalista del National Book Critics’ Circle Award; así como la colección de relatos "The Wonders of the Invisible World" (1999), también finalista del National Book Critics’ Circle Award.

Buenas noches y buena suerte.

 

Ha sido un verano aciago en cuanto a lecturas, y la culpa, en parte, la tiene Éric Vuillard y  su último libro: Una salida honrosa. Dejarse guiar por tertulias radiofónicas a la hora de escoger lecturas tiene sus riesgos, compartir gustos es complicado y que todos los libros nos entusiasmen es un imposible. Menos La cultureta y más opinión de tu librera. Tusquets publicó en Andanzas este último libro del aclamado escritor francés Éric Vuillard.

Hablando del tal Vuillard, puedes haber ganado un Goncourt y escribir un plomizo libro que está a caballo entre el ensayo, la crónica histórica y el género periodístico. Pero todo el regusto es amargo. Ni la grandilocuencia ni el chovinismo salvan a diputados, generales y otros personajes que abundan en Una salida honrosa. Las intenciones del autor quedan patentes desde los albores de la obra, pero parecen quedarse en meras intenciones.

Una salida honrosa, Éric Vuillard.

Vuillard ha escogido un buen momento para lanzar una novela que habla del desastroso final del dominio francés de Indochina (uno pudiera tener la tentación de recurrir a Tintín en estos casos). Ahora que los franceses andan liándola al más puro estilo españolito en sus antiguas colonias subsaharianas y que tienen en casa un cisco considerable por su nefasta gestión de la integración racial, alentados (eso sí) por la ola reaccionaria que asola Europa, Vuillard tira del famoso A río revuelto y escoge un momento de la historia clave en la intachable trayectoria de nuestros vecinos del norte.

Los momentos históricos recogidos por Vuillard abarcan una gran parte del conflicto, uno de los más largos post II Guerra Mundial. Los debates de la Asamblea Nacional, los abusos cometidos en el actual Vietnam contra los seres humanos obligados a recolectar caucho para neumáticos (ya adivinarán para qué famosa compañía francesa), los vínculos entre los políticos del momento y las grandes compañías, algunas de las cuales aún perduran (toma puertas giratorias), las comidas en restaurantes cercanos al parlamento, los excesos culinarios en Rollet de los Herriot, Dupont des Loges y demás señorías, etc.

Pero tampoco faltan a la cita con Una salida honrosa batallas como las de Cao Bang (1950), la batalla de Dien Bien Phu (1954) y la caída de Saigón (1975), que pasó por esta bitácora con El simpatizante, de Viet Thanh Nguyen. El famoso Plan Navarre y otras medidas desesperadas tomadas por el estado mayor francés y sus dirigentes políticos.

Parece que Vuillard haya perdido el tempo de sus anteriores novelas, aunque esta sea, o pueda parecer una continuación de La batalla de Occidente. Todo en Una salida honrosa parece una amalgama de textos vinculados a los distintos personajes que tuvieron cierto protagonismo en aquel momento clave: la decadencia de la IV República francesa y la pérdida de Indochina y Argelia, de la que asoma poco, pero se intuye bastante, hasta en el rechazo parlamentario a diputados y soldados de origen colonial.

Sin embargo, estamos ante un quiero y no puedo que es difícil de situar. Una historia de colonias con personajes sin sentimientos que salen y entran de una trama que no existe y que pervive escuchándose, a lo francés, como si sólo Francia importase. Sólo al final de la novela hace un leve propósito de enmienda preocupándose por las muertes y secuelas para los miles de indochinos y franceses provenientes de colonias, que, para sus señorías, las que participaron en aquellos acalorados debates de la Asamblea Nacional, no eran franceses. De aquellos polvos…

La reflexión de Vuillard, para la cual podría haber necesitado menos páginas (los contratos son crueles), está clara, siempre ganan los mismos: los ricos, las empresas que saquearon las colonias. Los muertos dan igual, las banderas, los sentimientos, la patria, las personas, los egos, las carreras políticas y militares son, solamente, excusas. En eso, señor Vuillard, estamos plenamente de acuerdo, pero parece que la flagelación y el escarnio público llega sólo para los protagonistas de la novela, no para una sociedad que se benefició del saqueo y expolio de las colonias. Todo muy chovinista.

A Vuillard sólo le salva su escritura, que por tramos es brillante. También los guiños a momentos del imaginario colectivo francés y europeo como mi querida La guerra de los botones, que pronto rescataré para honrar la memoria de padre. Pero no deja de parecer un escritor incómodo, dando saltos de un personaje a otro, de un fragmento de la historia a otro, sin encontrar ese hilo conductor que hace que un libro, una historia, una obra de arte, al fin y al cabo, fluyan. Una salida honrosa pudiera parecer un compendio de relatos breves sobre los distintos protagonistas de la historia de la Francia colonial, pero el lector no acaba de encontrar el ritmo que se le presupone a un escritor tan aclamado.

Me gustaría hacer una salvedad, que pudo condicionar mi lectura, comencé este libro al poco de terminar Un tal González, de Sergio del Molino, que pronto reseñaré por estos lares. Puedo anticipar que, en este género a caballo entre la crónica histórica y el relato periodístico con leves dosis de ficción, del Molino gana por goleada. Quizás me condicionó en exceso.

A la pregunta A quién va dirigido este libro la respuesta es clara: a la gente a la que le interese la historia. No hay más escapatorias salvo que alguien sea acérrimo seguidor del guaperas de Vuillard.

Una salida honrosa termina con una frase lapidaria, que arrasa con las tan cacareadas Libertad, Igualdad y Fraternidad: “Quizás habría sido mejor la deshonra”.

Aplíquese para cualquier situación.

Buenas noches y Buena suerte.

 

Tras el éxito de una novela suelen existir personajes minuciosamente creados y con un carisma capaz de marcar a generaciones. En un libro de relatos el ejercicio se multiplica tantas veces como relatos se escriban. Al hablar de Un hijo cualquiera de Eduardo Halfon el ejercicio parece todavía más complejo si cabe, pues el carisma se lo tiene que transmitir a personajes reales y vinculados con la universal relación paterno filial, y no a una paternidad cualquiera, sino a la paternidad del propio autor.

Un hijo cualquiera, Eduardo Halfon


El escritor guatemalteco Eduardo Halfon escribió este libro durante los primeros cinco años de la vida de su hijo. Cualquiera que haya sido padre sabrá que hay decenas de motivos cada día para escribir, para dejar registro escrito de un recuerdo, un relato, un regalo. Halfon se expone de una manera muy personal a través de escasas 139 páginas que nos ha traído a España la colección Libros del Asteroide. La sensación es que no necesita más, aunque cualquier relato adicional hubiera sido un regalo en vista del resultado final.

En Un hijo cualquiera encontramos relatos muy variopintos. Dilemas morales, recuerdos imborrables y curiosidades varias. Todo regado, como si de un maridaje exquisito se tratase, con referencias literarias, culturales y filosóficas tan universales como abrumadoras.

El libro arranca fuerte, escatológico, como una prueba de fuego para aprensivos como quien escribe esta reseña. Desde el primer relato, cuando, como padre, Halfon ha de decidir sobre la circuncisión de su pequeño recién nacido, hasta los chorros de sangre de la nariz del propio autor que abundan en el segundo relato. Infancias paralelas y lazos de sangre.

Pero Halfon no se detiene en lo meramente físico y nos sumergirá en temas tan profundos como la muerte, el sucidicio, la enfermedad, la guerra o un accidente en una ciudad desconocida. Otros son de tipo más sensual, como el recuerdo de unas piernas suntuosas en su primer paso, frustrado y agónico, por París en sus inicios como escritor, donde hay guiños a aquella habitación que Hemingway hizo tan famosa en la capital francesa.

La alegría se abre paso cada vez que el autor nos presenta las andanzas de su pequeño. Leer calladito es un relato precioso, vital y lleno de amor y alegría, pero también vinculado a la lectura y a las Confesiones de san Agustín. Este relato es toda una lección sobre la historia del, hoy cotidiano, hecho de leer para uno mismo, y es maravilloso. La ternura infantil es un hilo conductor y un acicate para escribir que será capaz de conmover hasta al mayor de los asiduos a los hoteles de tipo “Only adults”. Si alguien es capaz de leer Domingos en Iowa y no esbozar una sonrisa, debería hacérselo mirar.

Un souvenir, puede ser la excusa perfecta para escribir un relato. A Eduardo Halfon todo le vale. Pero siempre aparecen la literatura y las referencias a grandes autores y pensadores como un vínculo, como un regalo para su hijo y para los lectores. Gefilte fish es un relato delicioso, como ese ragú de ternera con el que comienza el pequeño homenaje a la imitación. Oliver Sacks, Walsh, Pope, Crowley, Hemingway y la saga familiar de suicidios. Escribir relatos tan cortos con tantas referencias culturales están al alcance de pocos.

Sin embargo, Un hijo cualquiera también está lleno de historias menos joviales, bien sean vinculadas a la infancia de su hijo, como el homenaje que brinda al abuelo materno del crío en Réquiem, uno de los últimos pasajes del libro, o los tiempos del confinamiento en París, ya en una etapa posterior a la que casi le cuesta la vida ya con su hijo. Pero también hay momentos duros vividos en primera persona por el propio autor.

Mención especial merecen los textos dedicados a su Guatemala y al tiempo de los horrores fratricidas en el que se vio sumido su pueblo. Beni o El lago, son muestras de la crueldad y la brutalidad fraticida en la Guatemala de su infancia. Muestras que refuerzan el papel, en esos tiempos de incertidumbre, de los padres, de la infancia y de figuras cercanas a la familia.

Halfon también aprovecha para repasar momentos vitales que le marcaron y que le condicionan aún hoy, como El primer beso, o sus primeros recuerdos cinematográficos en El anfiteatro, donde narra cómo llegaban las películas a su pueblo cuando él era niño. Había una película… abre todos los recuerdos de este peculiar relato compuesto, a su vez, de decenas de microrrelatos.

Como se ha destacado al principio de esta humilde reseña, escribir un libro de relatos parece fácil, pero es un ejercicio lleno de valentía. Un escritor no se expone con una única historia, sino que lo hace con varias, y aún a riesgo de salir trasquilado por alguna de ellas Halfon no muestra ni un ápice de flaqueza, no tiene miedo a esa exposición máxima que, como ser humano, supone hablar de su vida en primera persona.

Un hijo cualquiera es un libro para todos. Porque no sólo es un homenaje para quienes somos padres o madres, ni siquiera es exclusivo de los hijos, también es un homenaje a la paternidad o a la maternidad recibida, a las vivencias del autor con sus padres o abuelos, esos que acabaron con El último tigre.

La mano ganadora la juega el autor desde una posición tan obvia como fácil de olvidar en estos tiempos de relativismo moral: la paternidad o la maternidad no sólo se ejerce o se vive en primera persona. Todos, al fin y a la postre, somos quienes somos por las personas que nos dieron la vida, por las personas que nos criaron. En este aspecto Halfon sobresale, pero lo hace de un modo tan natural y con una prosa tan excelsa que es difícil no acabar con la sensación de que este libro es un auténtico regalo, una maravilla literaria al alcance de muy pocos. Todos hemos sido hijos alguna vez.

Hoy me parece pertinente acabar con una frase de La marea, el último de los relatos de Un hijo cualquiera:

Quería preguntarle a mi padre quién sería yo sin mi padre.

Buenas noches y buena suerte.

 

La sátira está infravalorada. Entre los autores que en los últimos años se han dedicado a reivindicarla con mayor o menor acierto se encuentra David Trueba. El escritor madrileño vuelve, tras Tierra de campos (Anagrama, 2017), con Queridos niños una divertida novela sobre la política y las campañas electorales y lo hace dentro de Anagrama, la editorial con la que suele publicar.

Basilio es un personaje que vive como un outsider y que piensa que sus días de gloria ya pasaron. Obeso, alcohólico, apartado de la vida pública, el Hipopótamo, como le conocen algunos de sus adversarios, va a recibir un encargo de lo más extraño: ayudar a ganar las elecciones generales a Amelia Tomás, la candidata conservadora.

Amelia, que viene de la Universidad, y que vive una vida aparentemente aburrida al lado de su vetusto marido, les separa una diferencia de edad considerable. Fue parte del gobierno de Los Cuervos salpicado por la corrupción, pero es una figura independiente y que no tiene, a priori, las manos manchadas. Ni su propio partido, lleno de intrigas y luchas cainitas, va a confiar en la victoria de Amelia.

Basilio, Amelia, y el resto del equipo formarán parte de una peculiar caravana de campaña que recorrerá casi todo el país en autobús. En cada una de las capitales de provincia y pueblos, es muy entretenido el capítulo en el cual Amelia visita su pueblo natal (perdido en la provincia de Teruel), la comitiva tendrá que lidiar con escándalos, filtraciones, declaraciones fuera de tono, ataques de los rivales o presiones e informaciones de los periodistas.

La comitiva, el equipo íntimo de Amelia Tomás, tendrá que marcar perfil propio frente a Los Blanditos, grupo de compañeros de partido que representarán al “aparato” del mismo. “Todo el mundo allí se llamaba Bosco, Alonso, Pelayo y Borja”. Se trata de Carlota, Arroba, Tania, Cuca, y el peculiar conductor de autobús, Rómulo, que deparará anécdotas divertidas a lo largo del libro, como poner la misa en la radio del autobús el primer domingo que el partido democristiano estuvo de viaje.

Trueba no se va a mojar en absoluto con respecto a nombres, partidos, medios de comunicación o figuras públicas, pero el lector, a poco que hile, va a poder trazar paralelismos con la actualidad política.

El escritor aprovechará la coyuntura para enfrentar al lector a debates populistas de nuestro tiempo “La democracia sólo tiene un punto débil. Depende de la gente… Las mejores democracias surgen tras las guerras, tras los desastres, tras los desmanes. Cuando aún está reciente el dolor, la memoria del daño. Con el paso del tiempo, olvidan el traume y vuelven a precipitarse hacia el fuego”. Un fragmento tan demoledor y de actualidad que no necesita más comentario. Porque plasma a la perfección los tiempos que estamos viviendo.

Basilio va a ser un espejo ante el cual enfrentar las verdades, alguien que no se va a callar, que va a cambiar la pusilanimidad de la candidata por un perfil propio capaz de parecer ganadora y optar a la victoria. Trueba ha realizado una auténtica obra de reflexión filosófica y política, un manual popular, no por el partido, sino por la facilidad de sus parábolas. Ni se corta ni se esconde, todo está entre líneas y todo se puede aprender en un entretenido diálogo o reflexión. Queridos niños no es un libro Maquiavelo o Platón, pero deja claros los fundamentos del noble y vilipendiado arte de la política:

“Cada vez que te pongan frente a un imbécil, disfruta de ofrecer el contraste a quienes estén mirando. No entres a su juego. Imitar no es seducir. Los lameculos imitan. La gente con personalidad invita a subir un escaloncito a su interlocutor, a ir un poquitín más arriba del nivel en el que estaba, pero sin pasarse de listo”.

Queridos niños, crítica del libro de David Trueba


Un Basilio que tratará con desdén a Los Miserables, término en el que se refiere a la prensa, pero que también sabrá jugar con ella y con los trapos sucios que de sus oponentes vayan apareciendo a lo largo de la campaña electoral. “No vayas al mundo mediático a hacer amigos, sino a hacerlos trizas”.

La composición del espectro político de Queridos niños no dista mucho del que vivimos en la España de 2021. 5 partidos con candidatos variopintos El Mastuerzo, La Cachorra o El Santo, el Cojo.

Trueba mezclará bajas pasiones, pasado, ilusiones, comentarios antiguos, y expondrá a todo un país ante dilemas morales como, por ejemplo, si el alquiler en B supone un problema o no. Pero también radiografía a un país desigual, “Sólo en Madrid, en la Administración del Estado, trabajan tantas personas como habitantes hay en Castellón”.

“No creo que esas preocupaciones inciten un voto masivo. Estoy convendico de que si Dios existe y se presentara a las elecciones lo haría sin éxito. Porque mis queridos niños saben que nadie es lo suficientemente perfecto para mandarles a ellos.”

Queridos niños es el término utilizado por Basilio, toda una mina de motes, para referirse a los votantes. Y es, un término genial, son/somos manipulables, moldeables, nos movemos por pasiones y por cánones de rectitud que no aplicamos en nuestras propias vidas, nos gusta sentirnos ganadores como se siente el aficionado a un equipo de fútbol, y pensamos que lo sabemos todo y que tenemos el suficiente juicio para emitir un voto y que ese voto sea clave.

En el debe de esta novela, salvo Basilio, y Amelia a ratos, los personajes no evolucionan, no se muestran excesivamente humanos. En el caso de Basilio, su denigrante humanidad le convierte en objeto de todo tipo de aventuras, y no todas ellas agradables. En el caso de Amelia, el autor trata de humanizar a una candidata aparentemente sin mucho carácter ante el electorado. Puede que fuera intención del propio Trueba no generar vínculos entre personajes y lectores, ya que busca que el lector se vea a sí mismo como votante.

Pero poco más, el cinismo de la obra de David Trueba no viene acompañado, esta vez, de ese vínculo humano que se suele establecer entre el lector y sus personajes. Salvo en dos contadas excepciones, y el de Amelia Tomás no es un personaje excesivamente emotivo, el autor no logra crear esa parte “humana” que convierte una historia, una sátira, un “sainete”, en algo más que eso.

Sin embargo, Trueba logra, sin grandes alardes literarios, una novela divertida, amena, un retrato de la política española de finales del siglo XX y de principios del siglo XXI. Ojalá en todas las facultades de Ciencias políticas o de la información se lea este libro, aunque sólo sea por diversión. Ojalá todo votante sea capaz de verse reflejado en este libro, ojalá todo director de campaña lea este libro. Pero lo más interesante no es leer, sino reflexionar sobre lo leído, y eso es algo que no harán todos los queridos niños.

Valoración: 7.5

Buenas noches y buena suerte.

Ficha técnica:
ISBN978-84-339-9930-6
EAN9788433999306
PVP CON IVA19.9 €
NÚM. DE PÁGINAS456
COLECCIÓNNarrativas hispánicas
CÓDIGONH 678
PUBLICACIÓN01/09/2021

 Dicen que la política hace extraños compañeros de cama. A la cultura se le puede aplicar el mismo axioma, y fruto de ello tenemos el libro que hoy visita Los Mundos de Josete: “Música, sólo música”, vamos con la crítica del libro de Haruki Murakami y Seiji Ozawa.

Música, sólo música se publicó primigeniamente en Japón en 2011 bajo el título Ozawa seiji-san to, ongaku ni tsuite hanashi o suru, llegó al mundo anglosajón, previa traducción al inglés, en noviembre de 2016 como Absolutely on Music: Conversations with Seiji Ozawa.  Tusquets lo publicó en España en 2020, casi 10 años después. Un poco más y se publica de un modo póstumo, teniendo en cuenta que Ozawa nació en 1935 y Murakami, más joven, en 1946.

Reseña de "Música, sólo música", libro de Haruki Murakami y Seiji Ozawa. Un libro de entrevistas deliciosas sobre música clásica.


Curiosidades aparte, el prólogo de la obra corre a cargo de un demoledor y filosófico Murakami, que lanza un mensaje que más bien podría ser parte de otro tipo de libros:

“A las personas creativas no les queda más remedio que ser arrogantes. Dicho así puede sonar arrogante, pero es un hecho indiscutrible. Los que siempre miran a su alrededor, que prefieren evitar problemas y no causar molestias a nadie, nunca podrán tener un trabajo creativo, sea cual sea. Para producir algo desde cero hace falta mantener una profunda concentración, un esfuerzo enorme. La mayoría de las veces esa concentración se logra en un lugar donde no cabe la armonía con los demás, un lugar que se puede calificar como dämonisch, demoniaco”.

Tras esta perla, Murakami sigue profundizando en un tema tan recurrente como espinoso: la dificultad de combinar vida social y ego creativo. Como prólogo arranca con una intensidad vigorosa, ¿quién da más?

Música, sólo música, algo más que entrevistas.

El libro es un compendio de entrevistas mantenidas entre los dos artistas, el escritor Haruki Murakami y el director Seiji Ozawa. Dos eminencias en sus respectivos campos que terminan por entablar una peculiar amistad con la excusa de unas conversaciones eminentemente musicales, pero también trascendentales.

La primera parte del libro comienza con una charla temática sobre el Concierto para piano y orquesta nº 3 en Do menor de Beethoven. Y al hilo de esta pieza tan emblemática surgen los nombres de Karajan y Gould. El primero de ellos maestro y mentor de Ozawa

También aparecerán los nombres de Brahms y Mahler, un compositor que unirá a los dos contertulios por la pasión compartida por el checo. La admiración o la comprensión de la música de los compositores marca la extensión y la vehemencia con la que Ozawa y Muraami dialogan.

Completan el elenco Bernstein, Serin, Saito, Munch, entre otros. Las grabaciones también se realizaron en diferentes escenarios y momentos del tiempo, ya que Murakami se llegó a desplazar a la Academia de Música Suiza de Seiji Ozawa para ver cómo trabajan las élites musicales en una especie de campus.

Murakami no sólo pregunta a Seiji Ozawa sobre música clásica y composición, también se plantean cuestiones más profundas, aunque dentro del ámbito musical, como es la distancia entre un director y un aficionado, o como pueda ser el coleccionismo de discos.

“La mayor parte de la gente que posee esas colecciones suele estar muy ocupado y apenas tiene tiempo para escuchar toda esa música.”

Seiji Ozawa

Fascina conocer los comienzos duros que tuvo el director japonés, cómo se las tuvo que ingeniar para sobrevivir con lo poco que cobraba incluso sustituyendo a Bernstein. Situación que se prolongó cuando Ozawa ya dio el salto como director titular en Toronto.

Ozawa exhibe su amplia cultura musical con comentarios sobre las similitudes a nivel instrumental entre Brahms y Beethoven, cómo Beethoven cambia en la 9ª sinfonía por contar con una orquestación más amplia. Murakami se muestra en algunas ocasiones a la altura, pero en otras debe recurrir a preguntar de nuevo.

Estos datos, a la mayoría de los lectores mortales con un nivel de afición por la música clásica básico o medio se nos escapan. Pero también es cierto que al hablar en muchas ocasiones durante el libro de estas diferencias entre años, grabaciones u orquestas, el lector curioso puede agenciarse estas grabaciones y hacer la comparativa por su cuenta. El streaming en este sentido puede ayudar a entender las dudas planteadas y las respuestas ofrecidas.

 

El debate musical está servido, instrumentos, tiempos, sonido, salas de conciertos, acogida de Ozawa en países extranjeros, mentores, músicos, giras. Todos estos elementos, y muchos más salen a relucir durante los diálogos.

Si bien es cierto que hay elementos de la conversación que son difíciles de trasladar, risas, silencios. El mérito de Murakami, si es que fue él, está en transcribir horas de cinta, seleccionar (entiendo que no estará todo) los fragmentos, tratar de expresar pausas, pensamientos, momentos tensos, sin ofender al maestro Ozawa

Todo conformado y escrito como si de una obra de teatro se tratase. Lo cual confiere de una peculiar estructura a este libro.

 

Música, sólo música es un libro para ser consumido en pequeñas dosis. Al menos esa es mi opinión. Mucha información, dos buenos conversadores, pasión por la música clásica. Fue un interesante ejercicio escuchar algunas de las piezas justo después de leer los fragmentos en los que hablaban de ella. No porque quiera dármelas de entendido, porque ni en 100 vidas lograría igualarme a Ozawa, y necesitaría más de 5 para alcanzar a Murakami, sino por escuchar, por conocer más, y saber de qué se está hablando.

Esta rara avis en la prolífica carrera de Haruki Murakami es un libro valiente, que no será entendido por todo el público y puede que no sea fácil de entender en algunos tramos para el común de los mortales. Sin embargo, aporta muchísima información sobre los entresijos de la dirección musical en las altas esferas: discográficas, directores, problemas de agenda con giras cargadas de conciertos, análisis de la música de los grandes y comparación entre grabaciones o maneras de interpretar.

Música, sólo música es un regalo cultural para lectores. Murakami no se exhibe como gran escritor, pero sí como melómano. Ozawa, por el contrario, se muestra como un director con una manera de entender la música clásica y todo lo que le rodea que deja lecciones aplicables a muchos otros ámbitos de la vida.

La recomendación de quien escribe estas líneas es que leáis el libro si os gusta la música clásica, si os gustan las entrevistas largas y profundas o si la cultura os apasiona, algo que es difícil que no ocurra si cumplís las dos primeras premisas. En mi caso leí este libro a pequeñas dosis, pero lo importante es asimilar y disfrutar de cada uno de los temas abordados por estos dos genios.

Un libro curioso que no está hecho para todo el mundo pero que seguro que os fascina. Valoración: 7.

Buenas noches y buena suerte.

Ficha técnica de Música sólo música:

Nº de páginas: 329

Editorial: Tusquets. Colección andanzas

Idioma: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 978-84-9066-872-6

Año de edición: 2020

Plaza de edición: España

 

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 Tras el éxito de Berta Isla, el sempiterno aspirante a Nobel de literatura patrio Javier Marías publicó Tomás Nevinson (Alfaguara, 2021). Podría catalogarse como la segunda parte de Berta Isla, y no iríamos desencaminados, pero es cierto alguien podría leer la novela sin haber leído la primera y no pasaría nada, puesto que hay muchos hechos que guardan correlación.

Nota importante: Este artículo puede desvelar algún elemento fundamental de la trama de  Berta Isla.

Tras volver a casa Tomás Nevinson vive una vida aparentemente plácida y alejada de su anterior actividad. Trabaja en un puesto intermedio y anónimo en la embajada británica en Madrid. Todo transcurre con ilusoria normalidad hasta la aparición de Tupra, su superior en sus anteriores labores, quien le encomendará una misión frente a la que Nevinson no sabrá qué responder: seguir a una posible colaboradora de la banda terrorista ETA de la que apenas se tienen datos y localizarla. Se sabe su identidad real, Magdalena Orúe O’Dea, que es irlandesa, y que estuvo implicada en dos de los atentados terroristas más sangrientos de ETA, el de Hipercor en Barcelona y el de la Casa Cuartel de Zaragoza, ambos perpetrados en 1987.


Todo ello en Ruán, la ciudad ficticia (o no tanto) del norte de España, a la que el protagonista deberá desplazarse. Nevinson deberá transformarse en Miguel Centurión, un discreto profesor sustituto, y escoger entre tres mujeres que Tupra le pondrá sobre la mesa pero que son aparentemente normales: la dueña de un bar, la “gigante” Inés; la mujer de un afamado político, Celia Bayo, y María Viana, la pareja de un adinerado empresario.

El viaje de Nevinson le separa nuevamente de los suyos. Su aventura arranca sin apenas pistas, sin ayuda externa y con la presión de sus superiores. “Estamos en manos de quienes nos conocen de antaño, los que más pueden perjudicarnos son quienes nos han visto de jóvenes y nos han moldeado, no digamos quienes nos han contratado y pagado, o se han portado bien y nos han hecho favores”. Tomás Nevinson se verá abocado a volver a renunciar, una vez más, para cumplir con el deber.


En esta ocasión Javier Marías imbuye al lector en diversos dilemas morales de elevado calado a través de Tomás Nevinson. El primero se presenta cuando el protagonista tiene que decidir quién es la culpable de entre un grupo de mujeres sospechosas. Nevinson debe tener la certeza de elegir bien a la terrorista, pues es posible que una mala elección tenga consecuencias nefastas para la “presunta” culpable.

El segundo de los dilemas a los que se enfrenta Tomás Nevinson es de tipo familiar. Renunciar de nuevo a su vida por el servicio a la patria y alejarse de Berta y los niños, todo muy novelesco y heróico. Pero lo más doloroso es saber que ellos ya tienen su vida y que se acostumbran a esa distancia. “Despés de haber sucedido, cuesta mucho no suceder”. Berta no va a transigir con las excusas de Nevinson y el trabajo volverá a alejarlos.

La voluntad de cambio y la tesitura de vivir entre dos aguas es otra de los aspectos que aborda Marías durante la aventura de Nevinson. De ahí la procrastinación o la postergación de decisiones a la hora de cumplir con la misión encomendada. “Sólo el primer paso cuesta. Quizás se podrá decir eso de todo, o de la mayoría de los esfuerzos y de lo que se hace con desagrado o repugnancia o reservas, es muy poco lo que se acomete sin ninguna reserva, casi siempre hay algo que nos induce a no actuar y a no dar ese paso, a no salir de casa y no movernos, a no dirigirnos a nadie y a evitar que otros nos hablen, nos miren, nos digan”. Una reflexión que encajaría en cualquier libro de gestión del tiempo y la productividad.

El eterno aspirante a Nobel de literatura español tampoco rehúye otro tipo de aspectos morales de calado universal, como son la muerte, la justicia y la pena capital: “La mayoría de las personas lo ven demasiado drástico, excesivo, tienden a pensar que hay salvación para cualquiera, en el fondo creen que podemos cambiar todos y también ser perdonados, o que cesará una peste humana sin necesidad de aniquilarla. Y además los otros dan pena en abstracto, cómo voy a quitarle la vida a nadie”. 

Nevinson, en la soledad de esa ciudad de cuyo nombre Marías no quiere acordarse, reflexionará mucho sobre su misión y las implicaciones morales. Todo ello lo hace sin alejarse del concepto de justicia tardía, esa que nunca logra reparar completamente a las víctimas y que los seres humanos no logramos resolver como algo propio o ajeno. Como sujetos que jugamos a ser dioses: “Lo todavía no sucedido carece de prestigio y de fuerza, lo previsto y lo inminente no bastan, la clarividencia es desoída siempre, es necesario que todo sea corroborado por los terribles hechos, cuando es tarde y no tienen arreglo ni se pueden deshacer”.

Sin exonerar a los terroristas, Marías no rehúye la denuncia de la guerra sucia por parte de los aparatos de los estados, tanto el británico como el español. Las reflexiones del propio autor sobre dicho tema acaban por adueñarse del relato, que en ocasiones es denso, pero que tienen ese tinte reflexivo típico del autor “Y lo que toca entonces, paradójicamente, son el castigo o la venganza, que aún cuestan más y son de muy distinto cariz; porque ya no se trata de evitar una calamidad venidera ni quizá más abominaciones, lo cual ayuda sobremanera a justificar el asesinato, la acción de matar (ayuda la idea de conjurar la reincidencia, de impedir la reiteración, de detener nuevas desgracias). No, aquí es posible que quien haya cometido un crimen, o haya incurrido en traición o en delación, no tenga intención de volver a hacer daño nunca a nadie más; que no sea un peligro permanente y que su conducta punible fuera producto del miedo o de la debilidad o el trastorno, una excepción”.

Opinión personal.

Como el lector de esta crítica podrá comprender, tras esta trama de aparente espionaje Javier Marías se lanza a analizar las disquisiciones morales a través del protagonista de la novela, Tomás Nevinson, un agente que vive y trabaja al margen de la ley cuando debiera estar disfrutando de un retiro dorado. Pero en todas sus reflexiones se encuentran las reflexiones de tantos y tantos seres humanos enfrentados al terrorismo: venganza, ira, rabia, poder, justicia. Y otra más universal todavía: ¿podemos huir de nuestro pasado?

Ya se ha mencionado, pero la política y las estructuras de los estados quedan también en entredicho. Y las hipótesis planteadas por el autor, como la colaboración entre servicios secretos afectados por el terrorismo, dejan entrever que dicha hipótesis pudo ser real. Basta con introducir un poco de verdad en la mentira para que ésta no sólo resulte creble, sino irrefutable.

Un Marías por momentos brillante se presta a una especie de juego con el lenguaje y con las barreras del idioma entre británicos y españoles para lanzar sus reflexiones en voz alta. Sirva como ejemplo el jueguecito a raíz del famoso “A enemigo que huye puente de plata”. Con una reflexión por parte de los británicos muy clara: “Eso es un error imperdonable, por mucho que tengáis el dicho. Es el dicho de un país suicida, así os ha ido en la historia. Nadie os asegura que, una vez cruzado el puente, el enemigo no lo desmonte y no se lleve la plata consigo. Sin puente resultará inalcanzable aunque cambiéis de idea, y encima le habréis dado medios para recomponerse. Con vuestra plata comprará mercenarios y volverá a la carga con más fuerza”. Toda una confrontación entre ambas culturas fruto de la experiencia de Marías, gran conocedor de la cultura británica. “Nosotros pensamos de manera opuesta, pero no es un dicho, sino Shakespeare: Hemos chamuscado a la serpiente, no la hemos matado, le advierte Macbeth a su señora. Y añade: Sanará y será la misma, mientras nuestra mediocre alevosía permanece expuesta al peligro de su antiguo colmillo”. 

De Shakespeare y su “liturgia” se hará valer Javier Marías a lo largo de Tomás Nevinson en diversas ocasiones a lo largo de la obra: “Todo se ha gastado, nada se ha obtenido. Es más seguro ser lo que destruimos que morar, por la destrucción, en una alegría dubitativa”, Lady Macbeth. Pocos autores tan universales y con contenidos tan filosóficos como Shaekspeare.

Si bien es cierto que la ficción puede superar a la realidad, Javier Marías advierte sobre los peligros de emprender determinados caminos con incierto final “La vileza de los padres resulta irresistible para los hijos, y si no, para los nietos”. Algo que, en un país acostumbrado a cerrar procesos violentos en falso, debiera servirnos para reflexionar, a todos. Y lo hace con más Shakespeare “Mejor estar con los muertos que yacer en un éxtasis inquieto con la mente torturada. E incluso llega a envidiar

Marías pone en perspectiva el pasado de los espías retirados, y compara el dolor causado (y sus secuelas) con lo que debe padecer un terrorista a nivel moral, si es que lo padece, claro está. No faltan las conexiones con “No digas nada”, el libro de Patrick Radden Keefe que reseñamos el pasado agosto, al establecer conexiones entre el problema que tiene que enfrentar Tomás Nevinson y Dolours Price.

Nevinson es un personaje apesadumbrado por experiencias anteriores, cautivo de una profesión que no le deja tener una vida ajena. “Quien no tiene visión ni ambición de futuro suele ser alguien resignado a las circunstancias de su nacimiento o bien alguien con un pasado muy grave, es decir, muy pesado, tanto que debe emplear sus energías y su imaginación en ocuparse exclusivamente de él, sin cabida para más. Suele ser alguien que considera que ya ha llenado el cupo de sus experiencias o de sus ajustes o de sus maldades antes de tiempo, que le toca ya estarse quieto y no traer más desgracias ni heridas con su movimiento o su actividad, con su divagar”. El arrepentimiento se hace presente en todo el libro y Nevinson cerrará en falso su aventura. Marías nos regala un final tan caótico como la vida de su protagonista.

Pudiera parecer que estamos ante un libro que sólo trata hechos pasados. Sin embargo, Marías no esquiva temas actuales como los populismos o la polarización. Aunque la novela se sitúe 25 años atrás, habla bien a las claras de fanatismo “peligroso y contagioso”. Y de eso, querido lector, en España vamos sobrados, sea el tiempo que sea.

Aunque Tomás Nevinson es una obra por momentos carente de ritmo, Marías logra contagiar al lector del tedio en el que se mueve el protagonista. Causado, sin duda, por la angustia de su situación.

La crítica ha nombrado a Tomás Nevinson como mejor novela en español de 2021. Al menos así lo estiman los expertos de El Cultural. No tengo elementos para atreverme a rebatir dicho nombramiento, por no haber podido leer todos los libros que competína en dicha lid. 

Lo cierto es que Marías logra, una vez más, que el lector viva la novela que él quiere que viva. Que el ritmo sea el que marcan las vivencias del protagonista. Y, además, conjuga todo ello con una trama de espionaje y terrorismo edificada sobre los cimientos sólidos de la memoria colectiva en un tiempo en el que empiezan a abundar novelas sobre ETA a raíz del éxito de Patria. Pero, sin duda, el factor más reseñable de esta novela es el peso de la moral y la filosofía a través de conceptos universales como justicia, venganza, paz y castigo. Novela muy recomendable. Valoración: 8.


Buenas noches y buena suerte.


Ficha técnica de Tomás Nevinson:

Nº de páginas: 688

Editorial: ALFAGUARA

Idioma: Castellano

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788420454597

Año de edición: 2021

Plaza de edición: España

Fecha de lanzamiento: 11/03/2021

 

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Sergio Vila-Sanjuán vive en un ménage à trois con Barcelona y la literatura. Se puede inferir que él es muy consciente porque ofrece pruebas a lo largo de su prolífica trayectoria como escritor. Como corolario llega Barcelona, la ciudad de los libros, una obra de 88 páginas, que recientemente ha publicado en Libros de Vanguardia.

La construcción del relato de este libro de Sergio Vila-Sanjuán parte del discurso que el escritor y periodista catalán impartió en el Instituto Cervantes de la Universidad de Harvard el 29 de abril de 2021 mediante videoconferencia (la pandemia y sus efectos). El objeto de dicha disertación fue preguntarse sobre las causas por las que Barcelona es una de las grandes capitales internacionales del libro.

El libro, analiza las razones del éxito del 23 de abril como fiesta más universal e internacional del libro. Su primera edición, aunque en otra fecha, supuso la institución deldía del Libro en España para promocionar la lectura. Algunos siglos antes, en tiempos de Ferran de Antequera, ya se celebraron los Juegos Florales (Jocs Florals).


Vila-Sanjuán también profundiza en la cuestión del mundo editorial. Barcelona alberga las principales editoriales del ámbito hispanoamericano, algo que no es casual. La industria del libro es la primera industria cultural de Barcelona, y no sólo porque en los últimos 120 años haya despegado de manera meteórica. El autor ofrece su visión de observador privilegiado, con rigor, pero con mucha devoción.

Un viaje por la Barcelona de los libros a través de sus calles y la literatura.

Barcelona, la ciudad de los libros es un viaje cronológico a lo largo de los siglos. El callejero es protagonista a través de múltiples referencias: la primera imprenta, el primer libro publicado, Ética de Aristóteles, la fundación en 1553 de la cofradía gremial, el origen de la calle Llibreteria o el papel de libreros- impresores como Piferrer, Brusi, etc.

El autor fueComisario en el Año del Libro y la Lectura 2005, el año del cuarto centenario de El Quijote, obra que toma un papel preeminente ya que el Caballero de la Triste Figura pasó por Barcelona y lo hizo visitando una imprenta. Además, en un taller barcelonés se imprimen por primera vez sus dos partes de forma conjunta.

En el siglo XIX la historia del librero asesino, la Renaixença y la revolución industrial son pilares fundamentales, a ojos de Vila-Sanjuán, para la eclosión del movimiento editorial que revolucionó el panorama hispanoamericano.

Los últimos 150 años son repasados de manera magnífica a través de obras y autores relevantes. Las figuras de Pla y Sagarra en los albores del siglo XX, Mercé de Rodoreda y Carmen Laforet, en la posguerra. Carlos Barral, Vargas Llosa y el boom hispanoamericano, así como Cabrera Infante, Fuentes y Donoso, su núcleo duro, o el malogrado Bolaño. Los Juegos Olímpicos de 1992, el cementerio de los libros olvidados de Ruiz Zafón, así como el vínculo entre EEUU y Barcelona culminan el recorrido.

Opinión.

Injustamente se podría considerar una obra menor dentro de la trayectoria de un Vila-Sanjuán que exhibe sus conocimientos como hechos periodísticos o históricos y es capaz de elaborar un relato que huye del alarde y el lucimiento personal para acercar al lector de una manera sucinta pero muy didáctica una historia que es apasionante. La lectura se hace muy agradable, porque lejos de abrumar, el autor quiere divulgar.

Pese a su extensión, es una obra certera que ofrece una visión general a la par que completa sobre la relación de Barcelona con los libros y todo lo que rodea a su universo. Un libro que debiera leerse en los institutos, pero también en las casas.

Ficha técnica de Barcelona, la ciudad de los libros:

Nº de páginas: 88

Editorial: Libros de Vanguardia.

Idioma: Castellano.

Encuadernación: Tapa blanda

ISBN: 9788416372997

Año de edición: 2021

Plaza de edición: España.

Fecha de lanzamiento: 01/09/2021.


NOTA PARA LECTORES:

Esta reseña es un ejercicio realizado para el Curso de periodismo cultural de Cursiva. Por eso su extensión y su formato más canónico.