La Sanidad que nos viene. Capítulo 2: Quien esté libre de pecado…

De las entradas que componen este serial, que no sé cuántas serán, puede que esta sea la más impopular de todas, puede no, seguro. Espero que el espíritu crítico que me acompaña, y que presupongo a aquellos que me leen, no moleste en exceso a los que se vean reflejados. Y es que si gran parte de la culpa de la situación actual de la Sanidad española es de los políticos, otra gran parte, no menos importante, corresponde a algunos sanitarios, de la A a la Z.
No me voy a encender con una lista de pecados capitales de todos y cada uno de quienes componemos la cadena del medicamento y el sistema sanitario, pero sí voy a enumerar algunos de esas partes cabreadas, al borde del abismo o con sus beneficios mermados. Como he dicho, y no quiero repetirme en exceso, no es mi ánimo ofender, pero sí quiero mostrar todas las cartas, que nadie me pueda decir que escondo algunos hechos. Sí es cierto que los hechos que voy a exponer no son generales, son casos de corrupción/delitos/malas prácticas que no son tan extrañas como se pueda creer, aunque es cierto que no afectan a la gran mayoría de los (muy buenos) profesionales de este país.
- Farmacéuticos. Comienzo por aquí para que no se me acuse de corporativista. No son, o eran, o lo siguen siendo, pocas las farmacias que exportan (no son las únicas que lo hacen), los medicamentos en España son los más baratos de Europa, exportamos el medicamento a Grecia y lo que aquí vale 2 allí vale 15, a través de un enlace, un grupo o lo que sea. También tenemos a las farmacias que dispensan medicamentos que necesitan receta sin ella, aunque todos podamos haberlo hecho, sobretodo con el tema de los llamados medicamentos éticos, hay casos más sangrantes: psicótropos, antibióticos, anabolizantes… Por último, un caso sangrante: farmacias en las que nadie conoce farmacéutico, gestionadas totalmente por auxiliares y en las que no se cumple la Ley, que dice que siempre ha de haber un farmacéutico en la oficina de farmacia mientras esta esté abierta. Hay unos cuantos que se dedican a expandir sus almas sin pisar la farmacia. Estos tres ejemplos nos muestran que algunos farmacéuticos, no todos, se saltan a la torera las normas.
- Distribuidores: reyes de la exportación en su tiempo. Imaginaos el volumen de “negocio” de un Mayorista exportador, el de la farmacia elevado a la enésima potencia. Esto lo lograron parar los laboratorios farmacéuticos, que tontos no están. Resulta que en España faltaba Prevencor (un fármaco para el colesterol) y el laboratorio no cesaba de fabricarlo, ¿había un agujero en los camiones de reparto? Cuando algunos laboratorios intentaron copar el lugar de la distribución vendiendo directamente a las farmacias los distribuidores montaron en cólera.
- Médicos. Como escuché a un miembro de un laboratorio: “ellos tienen el poder prescriptor”, como si de He-man se tratase. Regalos, viajes, inscripciones+hospedaje en congresos, reformas de baños en casa, comuniones de los hijos… Todo ello legalmente remunerado en forma de minuta por una formación que no siempre se llega a dar, esta es una de las fórmulas empleadas. Regalos más grandes a medida que los medicamentos que pueden prescribir, o los productos sanitarios, son más caros, es decir, el especialista del hospital de referencia no debe pagarse sus vacaciones, por poner un malévolo ejemplo. Esta práctica, que no es legal, también salpica a la Industria farmacéutica, que es otra de las patas. Pero bueno, el Gobierno lo sabe, y lo sabe hace mucho tiempo. A los escépticos, si el pagador es el Estado, ¿por qué primar al prescriptor y no al pagador?
- Políticos. Si hay prebendas para los médicos… No diré nada más. Por no hablar del consejero de turno cuya prima, cuñada o amigo tienen participación en un laboratorio concreto. También está el caso de alcaldes, como el exalcalde de Gandía, que cuando el Gobierno excluye de la financiación vitaminas, Thrombocid y demás, él decide comprar votos con cargo a los impuestos de todos seguir financiándolos a los jubilados de su ciudad.
- Enfermería. Algo también hay, aunque en menor medida, para estos profesionales del sector en forma de regalitos por recomendar un apósito o un medidor de glucemia de un tipo u otro.
- Industria farmacéutica: No sé de quién es más culpa, si de la Industria que lanza fármacos que no aportan ninguna novedad terapéutica o de las Agencias del Medicamento y demás estamentos que les autorizan fármacos muy caros pero que no dejan de ser combinaciones de dos fármacos que ya existen en el mercado, y cuyo precio juntos no es mayor que el precio del fármaco aparentemente novedoso.
- Pacientes: si creías, lector de este blog que no tiene nada que ver con la sanidad, que no te iba a tocar es que no me conoces. Hay gente que le pide a su abuela, que es pensionista y no paga, medicamentos para él o ella: ibuprofenos, paracetamoles, medicamentos para el perro… Podría contar, y casos sangrantes, pero no me quiero alargar.
En fin, como veis, en todos los sectores, que no todos los profesionales, ha habido gente que ha estirado de las mamas de esa vaca, en otro tiempo inagotable, llamada Sanidad. Estos hechos no comprometen, o sí, la profesionalidad de dichos sectores, aunque por desgracia solemos acabar pagando justos por pecadores. Y tampoco eximen a la Administración de respetar sus salarios, sus pagos o sus derechos, al infractor que se le castigue, pero a los que cumplen que se les pague. Pero he creído conveniente mencionar faltas y pecados de algunos de los implicados en este galimatías en el que se ha convertido la Sanidad Española para que nadie me acuse de no exponer la realidad. El próximo día hablaré en positivo.
Buenas Noches y Buena Suerte.

2 comentarios:

Andrés Jiménez dijo...

Y se te ha olvidado en el caso de los farmacéuticos, el dispensar medicamentos sin receta por adelantado. El típico (quito el cupón - guardo cupón en un cajón escondido (por si viene un inspector) y mañana me trae la receta). Desde analgésicos a Ansiolíticos y Pañales. Luego el paciente trae esa receta pendiente y otra más para dispensar, aunque tenga todavía dosis de sobra.

Y yo que resido en Andalucía y trabajé 3 años en distintas Oficinas de Farmaica, podría contar maravillas de la tarjeta sanitaria. Dispensaciones a tutiplen de medicamentos que no se lleva el paciente porque ya no los necesita. (Desde paracetamoles hasta antihipertensivos o hipocolesterolemiantes) que el médico no ha sabido quitar de la tarjeta, y que están disponibles durante un año. El paciente no los quiere y en vez de dejarlos en la tarjeta, se dispensa y luego se almacenan en la "botiquilla", para dormir el sueño de los justos sin su cupón precinto.

Y se te ha olvidado la labor de los inspectores farmacéuticos, que en varios años de profesión en varias localidades y Oficinas, sólo los he visto para comprobar un local nuevo, previo aviso de la fecha de inspección al titular, y sin mirar siquiera el libro de estupefacientes o recetario.

Josete dijo...

Evidentemente podríamos seguir enumerando irregularidades, aunque hay algunas que no siempre son culpa del farmacéutico...
Las que enumeras son bastante frecuentes, la picaresca de la receta electrónica es la que más me impactó en su día.
Pero bueno, lo importante es seguir mejorando, ¿no?
Muchas gracias por tu comentario y un saludo.