Chirbes nos dejó pocas semanas después de que lo hiciese padre. Ambos fruto de un cáncer. De mi padre no vine a hablar hoy, sólo me resultó cruelmente curioso que fallecieran el mismo verano, una crueldad un tanto macabra para mí pero irrelevante para el lector. A Don Rafael no le conocí, aunque nos dejó un legado tan inmenso, y tan eterno, que debería ser leído en los institutos, al menos debería leerse uno de sus libros. No me atrevo a escoger entre En la orilla o Crematorio, nunca fui de escoger entre mis dos progenitores. Pero como ni soy profesor ni soy viral, seguramente esta reivindicación quedará en el saco de las reivindicaciones personales no logradas.

Crematorio es uno de los libros más icónicos de la literatura española de principios del siglo XXI. Fue premonitorio y es paradójico que lo sea porque se publicó en el momento previo a la implosión de la crisis de la avaricia, del final de aquellos años de vino, rosas y algo más vividos en estas tierras del “Levante”, como osan llamarnos desde ciertos sectores de la Meseta.

Anagrama fue la editorial encargada de la publicación de un libro que logró encandilar a público y crítica, y que le valió a Chirbes el Premio Nacional de la Crítica y el V Premio Dulce Chacón.

 

Misent como eje de la obscenidad urbanística.

Chirbes nunca desveló la verdadera identidad de Misent, ese pueblo que salta a ciudad a lomos de la especulación inmobiliaria de finales del siglo XX y principios del XXI. Con bastante certeza arriesgaría algún dedo a que es Denia.

Portada de Crematorio.

Denia, como Misent, es ese compendio de mafias urbanísticas que nunca supo ordenar su crecimiento y que siempre tuvo un tufillo a especulación desmedida aprovechando su idílica ubicación geográfica y su clima. Que me perdonen los habitantes del lugar en el que nací, pero creo que es inevitable ver a la antigua Dianium de los romanos plasmada en esta novela.

Conflictos a cuenta del arte y respeto por el urbanismo primigenio, por los restos de romanos, íberos y musulmanes, que se produce entre dos generaciones de Bertomeu.

 

La muerte como excusa.

En Crematorio la muerte de Matías es el comienzo. Es un arranque en el que todo queda por hacer, como así sucede con la familia, como ocurre con la partida, prematura o no, del tío, hermano, marido, exmarido o amigo.

Cada capítulo está narrado desde el prisma de un personaje, todos ellos son cercanos a Rubén Bertomeu, todopoderoso promotor inmobiliario, arquitecto de dudosa reputación y que ha creado un emporio a lo largo de los años. Matones del este, prostitutas, parejas actuales, hija, examigos, antiguos trabajadores, yernos sabelotodo que prepara la biografía del examigo y escritor Federico Brouard. Todos irán narrando la historia desde su punto de vista, introduciendo o dejando entrever lo sucedido.

La novela lo tiene todo: un pasado nostálgico de dos hermanos que se fueron separando, una época estudiantil vinculada a los movimientos de izquierdas surgidos de mayo del 68, arte, mucho arte. Una hija que declina seguir con el camino iniciado por el padre pero que en cambio no duda en disfrutar de los beneficios de esos negocios de dudosa reputación u origen. Un padre, a su vez celoso, al ver que el tío idolatrado capta el cariño y el respeto de su hija. Al comprobar que las apariencias ganan y provocan que Matías sea el Bertomeu favorito de su madre y de su hija. La hija tampoco soporta a la mujer de su padre, más joven que ella, y la amante se ríe de toda la familia y sólo piensa en disfrutar y vivir con su pareja.

Crematorio es también la vida que llevaron muchos al servicio de estos magnates del ladrillo, la servidumbre remunerada pero poco agradecida, las adicciones, los lujos desmedidos, las familias rotas por terrenos que son clave para el pelotazo urbanístico.

No leí En la orilla primero a sabiendas. Fue así, casual, pero acabado Crematorio uno tiene la sensación de que son dos novelas que retratan una sociedad enferma de codicia. Que piensa que el fin justifica los medios.

Crematorio es también una oda al pensamiento filosófico actual. Hay frases trascendentales en cualquier reflexión, en cada pensamiento de uno de los personajes puede surgir una reflexión que te invade toda la tarde. “La oscuridad es el estado natural: en cuanto el hombre se descuida, vuelve lo oscuro. En la vida privada ocurre lo mismo. En cuanto te descuidas tres o cuatro días sin hacer limpieza, lo oscuro, lo sucio, lo prehumano, empieza a comerte.”

Este libro es un canto al arte desmedido, desde Yo confieso, de Jaume Cabré, no tropezaba con una obra similar. Ópera, literatura, música clásica, arquitectura, urbanismo, escritores, debates culturales. Todo tiene cabida en el libro, frente a ello el autor confronta el nivel cultural de la mano de obra barata: trabajadores, matones, prostitutas, en ellos no se produce esa reflexión desde el punto de vista más culto. En el personaje de Rubén Bertomeu el autor imparte auténticas clases magistrales sobre Shostakóvich, Nevski y otros temas de la música clásica.

Chirbes aprovechó la ocasión para despacharse a gusto con la sociedad de la época, la sociedad de principios del siglo XXI, con recados varios, muchos centrados en los momentos previos y posteriores a la muerte de un ser humano. Por el comportamiento, tantas veces ridículo, de quienes rodean a los difuntos. Como, por poner un ejemplo, los dedicados a modas mortuorias de cariz progresista, como poner a Joan Manuel Serrat en los entierros.

Muchos pasajes también reflexionan sobre la evolución de sus compañeros de andanzas en el Madrid antifranquista de los 60 y principios de los 70. Mucho de ello es autobiografía novelada, supongo, a la luz de la historia personal del escritor. Que también rinde homenajes a otros escritores, como Ramón J. Sender y a su primera novela: Imán.

La prosa de Don Rafael Chirbes es tan excelsa, tan envolvente, que las horas leyendo Crematorio pasan volando. Estar despierto, atento a cada frase, es una obligación que el lector contrae con un libro que debiera ser leído en los institutos del país. Entender la corrupción a través de Rubén Bertomeu, entender a una familia dividida entre la codicia y las apariencias, porque nadie parece querer renunciar a las prebendas derivadas de la especulación urbanística, pero tanto Matías, como Brouard, como su propia hija, Silvia, y su marido, son capaces de firmar un escrito en contra de un PAI que beneficiaría al protagonista.

Quiero acabar citando un pequeño fragmento de los últimos pasajes de la novela, por resumir éste el pensamiento que transciende al leit motiv de la novela: “Como a los hombres nos separa sólo un no sé qué del genoma de los monos, o aún más, de las ratas o de las moscas, un desvío imperceptible. Pero está ese desvío. No se puede evitar. Casi nada, pero decisivo, y, además, este ajetreo de la vida dura tan poco, hija mía. Te mueres, y también esa pequeña desviación en el ángulo se esfuma. Mis nietos llevan el mismo camino que sus padres. Eso me parece más normal, signo de los tiempos. Pero ahora el ideal, la mentira que uno se forma en la cabeza, tiene que ver con el arsenal de valores románticos de entrega, sacrificio, todo aquello que recogió de las literaturas del XIX el republicanismo español y que cultivamos los antifranquistas de nuestra generación y los de la generación de Matías: lo de ahora tiene que ver con el egoísmo, con lo que uno quiere poseer, con el consumo, con las campañas que diseñan las agencias publicitarias. Son, se quiera o no, ideales más miserables, aunque quién sabe si también menos dañinos y que, aunque parezca extraño, me resultan más cercanos, al menos más comprensible. Si algo he aprendido es que el hombre no es exactamente dueño de sus actos. Intentaba decírtelo antes, Silvia. Hay en la humanidad, como en la naturaleza, ciclos, movimientos que todo el mundo ve que se producen y que nadie sabe cómo impedir.”

Podría citar otros fragmentos, pero no está en mi ánimo y me gustaría que el lector de esta entrada de Los Mundos de Josete que no haya leído Crematorio lo haga. Por mensajes como el citado, por el alegato final de Bertomeu a su hija a los tiempos, por su justificación, o su intento de parecer un hombre íntegro. Porque Chirbes es capaz de conseguir que un especulador urbanístico te parezca un tipo íntegro. Porque tras todo ello hay un concepto que emerge, tanto al principio como al final: la providencia. El ideal, tan personal e intransferible, de la justicia.

Crematorio es una obra única. Es el momento de mencionar que Chirbes es uno de mis escritores favoritos, porque él, como pocos, supo novelar la historia de aquella locura de principios de siglo que tanta resaca ha dejado en estas tierras. No puedo más que valorar este libro con un 9. Siento el forofismo.

Buenas noches y buena suerte.

  


Volvemos a la carga con una nueva entrada literaria. En esta ocasión se trata de la reseña del libro Petit París, de Justo navarro, el famoso escritor granadino. La novela fue publicada por Anagrama. Barcelona, 2019. Cuenta con 240 páginas. La leí en formato electrónico.

Cronológicamente esta novela es la última publicada por el autor de Velilla, y es secuela de Gran Granada (2015). No obstante, en el hilo temporal de los acontecimientos ficticios, la novela que precedió a Petit París tiene lugar en 1963, 20 años después de los hechos de la capital francesa. 

Como se ha dejado intuir, en el París de 1943, cuando los alemanes ya son conscientes de estar perdiendo la II Guerra Mundial a causa de la oleada angloamericana en África y el mal resultado en Stalingrado. Un aire de derrota se ha instalado en el bando nazi ante el inminente desembarco de los aliados en Europa. 

El protagonista de la novela, el comisario Polo, se encuentra por accidente en París. El agente quiere salir de la capital francesa, pero su salvoconducto no llega. Lo que iba a ser una estancia corta parece no tener fin. Polo es un veterano inspector que se mantiene, a lo largo de la novela, imparcial ante los hechos que en España acontecen, más que imparcial se podría decir que mantiene la neutralidad y trata de no verse afectado por la sangría y las tropelías que se han llevado a cabo. Polo fuma y bebe sin parar, es parco en palabras pero reflexivo.

El agente Polo es enviado a París en busca de oro y un arma. Todos los estamentos del Régimen de Franco se movilizan. Salas, el dueño del oro, se pone nervioso y le envía a París a través de los superiores de un inspector que parece no comprender muy bien cómo Paolo Corpi era, en realidad, otra persona. Polo se mueve en un pequeño París, Petit Paris, de gente que no hace más que ocultar un pasado, una trama: abogados y periodistas que ejercen labores policiales en favor de los intereses consulares de España, auxiliares de la Gestapo a la caza de republicanos españoles que buscan huir del escenario patrio. 

Entre el personal de la embajada española y personas próximas se han vivido, en menos de un mes, tres muertes violentas, y en todo esto aparece el nombre de Matthias Bohle, un seductor de edad criptográfica que con otro prestigio había alcanzado la Granada de 1940, incluyendo al irreductible comisario Polo, y que recaló en París tras robar cuatro kilogramos de oro a un conocido común que quizá le encargó sacarlos clandestinamente de España. 


Pronto Polo empezará a investigar su muerte, y lo hace con la ayuda de gente tan poco de fiar como Palma, casi un doble de Polo rejuvenecido cuarenta años y con carnet de la Gestapo, Dubonnet y Alodia Dolz, heroína de la Cruzada nacional, agente de la Quinta Columna, que sobrevivió a tres años de temerarias laboriosidades clandestinas en la Madrid roja: «si entonces no la habían asesinado, ahora no la matarían nunca.» 

El Petit Paris de Polo, construido laboriosamente por Justo Navarro, es una novela negra de las duras. Ninguno de los personajes superaría un examen de moralidad, todos mienten y manipulan, todos quieren vivir, o mejor dicho, sobrevivir. 

El comisario se encuentra en una foto con el prófugo y esta foto le traerá quebraderos de cabeza. Petit París es un símil magnífico sobre cómo el oro lo ciega todo, hasta un Estado. Toda esta locura acaba por engullir al personaje en una maraña de burocracia y secretos de alcoba de una embajada. En este punto se establece el argumento perfecto para que Justo Navarro nos presente las cavernas más oscuras de la diplomacia naciente de comienzos del franquismo. Un papel para huir de París que se retrasa, miedo creciente, alianzas con los nazis, todo está muy bien construido..

El oro, la foto misteriosa en la que aparece el comisario, las bailarinas de cabaret, los miembros de la Gestapo, los personajes con pasado oscuro, ayudan a construir un relato con una prosa bien elaborada pero con un ritmo que, en algunos pasajes, se vuelve plomizo y excesivamente repetitivo. Por momentos ese ritmo no anima a seguir avanzando.

Navarro llena Petit París de alardes literarios, de frases lapidarias y de personajes que regalan frases célebres aún a sabiendas que la muerte les acecha:

“El futuro es lo mismo que el pasado: no tiene arreglo. Lo que ha pasado pasó, y lo que tenga que pasar pasará”.

Petit París es una novela plagada de detalles, los detalles de un cadáver que aparece en un piso, los sentimientos provocados por el miedo en una persecución, en un huído de la guerra y la represión que siempre le acompaña sobre los vencidos.

Si me pedís opinión, Petit París es un sí pero no. Una novela negra, una novela bien ambientada, edificada con coherencia, pero con falta de ritmo y exceso de circunloquios. Me gustó pero no me convenció. Valoración: 6.5.



Buenas noches y buena suerte.


Nueva música: Gigante.

Hoy estamos de estreno, y es que arrancamos una nueva sección. No son pocos los grupos que nos contactan para darnos a conocer propuestas y puse sobre la balanza la posibilidad de darles cabida. Es un reto, pero es una manera de aprender, y espero que de ayudar. Así que hoy, además de estrenar sección, venimos con el primer grupo de "Nueva música": Gigante. 


La verdad es que el bueno de Sergio forma parte de nuestra comunidad en facebook hace ya tiempo, es por ello que me hace especial ilusión que su banda, Gigante, sea la primera en pasar por esta nueva sección: nueva música en Los Mundos de Josete.


Gigante se creó a principios del año 2015. Así que pese a entrar en la categoría de “nueva música” llevan años picando piedra en el mundillo musical y cada vez suenan mejor. El proyecto arrancó con la reunión de tres músicos que habían compartido varios proyectos en los años previos, Manuel Cañadas (batería que posteriormente abandonaría la banda) Jordi Sánchez (bajo) y Sergio Casas (voz y guitarra).


Los tres componentes primigenios, habiendo compartido muchas experiencias y escenarios juntos eran conscientes de que volver a empezar no iba a ser algo sencillo. Pero según sus propias palabras “la música es una llamada que no puede ser desatendida porque sigue sonando hasta que consigue que le prestes atención”.



En abril de 2016 comienza la grabación de cuatro de los primeros temas de Gigante, pero no fue hasta Septiembre del mismo año cuando, optando por la fórmula de la auto publicación y en formato EP vió la luz con el título de “El lenguaje original”


Con “El lenguaje original” llegan a la final de varios concursos nacionales y forman parte del cartel de pequeños festivales. Este éxito anima a los Gigante a grabar “Momento de tangencia” en 2017 que incluye algunos de sus temas más conocidos y coreados en los conciertos, como ‘Un momento como este’ y ‘No queda nadie’.


Tanto "No queda nadie" como "Un momento como este" forman parte, desde hace poco, de nuestra playlist más famosa: canciones de amor (o desamor) indie español. Música alternativa para superar una ruptura sentimental. Os dejamos el videoclip de esta última:



Manuel Cañadas abandonó la formación después de la grabación de “Momento de tangencia” por motivos personales. Sin embargo, la banda no se viene abajo y Casas y Sánchez optan por seguir. La baja de Cañadas la suplió Albert Subirats, y en esa época se producen otros cambios de miembros con el objetivo de encontrar los que mejor encajaban en la filosofía del grupo quedando finalmente con su composición actual: Michel Roy (guitarra) Jordi Sánchez (Bajo) Jorge Reyes (Teclados) Albert Subirats (Batería) y Sergio Casas (voz , guitarra).


En julio de 2019 comienzan la grabación del que se convierte en su primer disco: “Fugaz” del cual presentaron algunas demos a la compañía discográfica de Barcelona “El Ventilador” y con la que se comprometieron para publicarlo.


El LP se publicó en Noviembre de 2019 con el estreno del single y videoclip “Posmodernista”. Este tema, el que os dejamos a continuación, recibió muy buenas críticas y, sobretodo, mucho apoyo de la gente en forma de mayor afluencia a los conciertos y seguimiento por redes sociales. Este es el videoclip de "Posmodernista". Un tema que engancha, y que seguro que os gusta:




Como a muchas otras bandas, que habían puesto muchas ilusiones en este 2020, les ha atropellado el coronavirus, se cancelaron todos los conciertos previstos hasta el verano y comenzó el drama que vive mucha gente en la industria musical. Por lo que nos cuentan, están de vuelta a los ensayos y creando temas nuevos, que serán “hijos del confinamiento”. Al menos, podrán grabarlos y lanzar otro nuevo Lp, que por lo que nos cuentan, podría llegar “posiblemente para final de año”.   


Les podéis seguir haciendo click en los enlaces de su página de spotify, en su Bandcamp, o en su propia web. Además de su canal de Youtube.

Espero no haberles hecho un flaco favor. La verdad es que viendo su evolución les auguro un buen futuro en la música. Además, son buena gente. Seguiremos sus pasos.

Buenas noches y buena suerte.


Nada como tirar de clásicos para vencer a los lunes. Y lo hacemos con una canción cuyo remix revolucionó la carrera de sus autores. “Brimful of Asha”, de Cornershop, es nuestro 58º #antilunes. Ayer domingo apareció por casualidad y fue un soplo para la tarde.

Os preguntaréis que qué hacen hoy aquí unos tipos que triunfaron en 1997. Pues es muy sencillo, a veces, para animar un lunes, para romper con una rutina, no hace falta que aparezca un nuevo tema. Hay canciones que, por mucho que pasen los años, tienen una capacidad para poner el cuerpo a moverse que no decrece al ver su año de lanzamiento.


Brimful of Asha y la historia de un remix.

Brimful of Asha, nuestro #antilunes de hoy, se lanzó como uno de los sencillos de su tercer álbum de estudio When I Was Born for the 7th Time. La canción originalmente alcanzó el número 60 en la lista de sencillos del Reino Unido en 1997. Tenía un ritmo cadencioso, peculiar, con un riff de guitarra que invita a escucharla y con unas voces bien conjutadas en su estribillo. 
El videoclip, que aún permanecía en mi memoria, mostraba a los miembros de Cornershop cantando como si de fotogramas dentro de una portada se tratase y una niña moviendo su tronco y cabeza con una cadencia repipi y estudiada. Fue dirigido por Phil Harder bajo la producción de Harder/Fuller Films. Así sonaba la canción original:



En 1998 se edita una versión remezclada por Norman Cook en forma de edición limitada del sencillo en 12 pulgadas en el Reino Unido. Fue un pelotazo, un éxito rotundo de ventas y de crítica. Alcanzó el número 1 en la lista de sencillos del Reino Unido en febrero 1998 y el número 16 en el Billboard Modern Rock Tracks de los Estados Unidos. ¿El secreto? Darle más velocidad y una base al remix, poco más.



En octubre de 2011, NME colocó la versión remezclada por Norman Cook en el número 105 en su lista "150 Mejores canciones de los últimos 15 años". La remezcla también se incluyó en una lista de los "veinticinco mejores remixes" de la década de 1990 realizada en 2010 por Pitchfork Media. Por su impacto, por lo que significó, y porque para vencer al lunes hace falta marcha, ahí va el remix:

Sobre Cornershop.

La injusticia siempre se cierne sobre los grupos cuyos remix o versiones son mejores, o compiten con el lanzamiento original. No hablamos de Versioneando porque no es una versión sino un remix. Cornershop es una banda de indie rock británica formada en Leicester en 1991 por Tjinder Singh (cantante, compositor y guitarra), su hermano Avtar al bajo y a la voz, David Chambers (batería) y Ben Ayres. a la guitarra y teclados. Tjinder, Avtar y David ya habían tenido un grupo previamente.​ El nombre Cornershop surgió a raíz del término que se refiere a los británicos de origen asiático que suelen ser propietarios de las tiendas de las esquinas. Su música es una fusión de música india, britpop, y la música electrónica.


Letra de Brimful of Asha, de Cornershop.

La letra es un homenaje a Asha Bhosle, una de las artistas más reconocidas de la India, y de un modo más global, a la cultura cinematográfica india. Como siempre, os la dejamos a continuación:


There's dancing, behind movie scenes
Behind the movie scenes - Sadi Rani
She's the one that keeps the dream alive
From the morning, past the evening
Till the end of the light

Brimful of Asha on the forty-five
Well, it's a brimful of Asha on the forty-five
Brimful of Asha on the forty-five
Well, it's a brimful of Asha on the forty-five

And singing, behind movie scenes
Behind those movie screens - Asha Bhosle
She's the one that keeps the dream alive
From the morning, past the evening
Till the end of the light

Brimful of Asha on the forty-five
Well, it's a brimful of Asha on the forty-five
Brimful of Asha on the forty-five
Well, it's a brimful of Asha on the forty-five

And singing, illuminate the main streets and the cinema aisles
We don't care about no government warning
About that promotion of the simple life
And the dams they're building

Brimful of Asha on the forty-five
Well, it's a brimful of Asha on the forty-five
Brimful of Asha on the forty-five
Well, it's a brimful of Asha on the forty-five

Everybody needs a bosom for a pillow
Everybody needs a bosom
Everybody needs a bosom for a pillow
Everybody needs a bosom
Everybody needs a bosom for a pillow
Everybody needs a bosom
Mine's on the forty-five

Mohammed Rafi (forty-five)
Lata Mangeshka (forty-five)
Solid state radio (forty-five)
Ferguson mono (forty-five)
Bon public (forty-five)
Jacques Dutronc and the Bolan Boogies
The Heavy Hitters and the chi chi music
All India radio (forty-five)
Two in ones (forty-five)
Argo records (forty-five)
Trojan records (forty-five)

Brimful of Asha on the forty-five
Well, it's a brimful of Asha on the forty-five
Brimful of Asha on the forty-five
Well, it's a brimful of Asha on the forty-five

Everybody needs a bosom for a pillow
Everybody needs a bosom
Everybody needs a bosom for a pillow
Everybody needs a bosom
Everybody needs a bosom for a pillow
Everybody needs a bosom
Mine's on the forty-five

77,000 piece orchestra set
Everybody needs a bosom for a pillow, mine's on the RPM

Brimful of Asha on the forty-five
Well, it's a brimful of Asha on the forty-five
Brimful of Asha on the forty-five
Well, it's a brimful of Asha on the forty-five

Everybody needs a bosom for a pillow
Everybody needs a bosom
Everybody needs a bosom for a pillow
Everybody needs a bosom
Everybody needs a bosom for a pillow
Everybody needs a bosom
Mine's on the forty-five

Nuestra playlist para vencer a los lunes.

Tras incorporar este Brimful of Asha de Cornershop, que es la canción número 58 en incorporarse, nuestra playlist de Antilunes de Los Mundos. #MusicMonday #Antilunes, que quedaría así, y a la que os podéis suscribir:


Desaros una feliz semana y que la música os acompañe.

Buenas noches y buena suerte.


Una tarde de sábado, en una librería de Gandía, escogí la novela causante de que hoy publique esta entrada con la reseña de “El corazón de Inglaterra”, de Jonathan Coe. Publicada por editorial Anagrama, cuenta con 519 páginas en formato papel, que es como lo devoré. Leí este libro movido por la curiosidad de aprender más sobre un fenómeno que se estudiará en los libros de historia y que podremos contar a nuestros nietos como escuchamos contar sobre momentos históricos del pasado, cada cual según su edad.

“El corazón de Inglaterra” es una novela de ficción que transcurre desde los años anteriores al  referéndum para decidir la salida del Reino Unido de la Unión Europea hasta el momento actual. Aquel famoso y cacareado Brexit. Con un Boris Johnson compartiendo pasillo con uno de los personajes de la novela.

La sociedad británica de la Era Brexit a través de los personajes.

Para novelar los acontecimientos, para retratar al pueblo británico, sus conflictos, sus dudas, sus incongruencias o las posibles causas de tan impactante resultado electoral, Coe recurre a una familia y su círculo más cercano de amistades y conocidos. Entre Birmingham, Londres y Marsella es donde suceden la mayoría de acontecimientos.

La historia comienza con Benjamin Trotter acompaña a su padre Colin y a su hermana Lois en el funeral de su madre. Les acompañan el marido de ella, con quien no vive entre semana y su hija, que acaba de dejar a su novio. Es 2010. Volviendo del funeral Sophie, la hija de Lois, es multada y tiene que asistir a clases de reeducación vial, allí conocerá a Ian, un joven instructor que se acabará convirtiendo en su pareja. Ian tiene una madre peculiar y bastante chapada a la antigua, una nostálgica de la gran Inglaterra.

El corazón de Inglaterra. Reseña del libro de Jonathan Coe.

Uno de los amigos de Benjamin, Doug, es un periodista británico que ejerce como columnista político y que comienza a tomar cafés con un asesor de David Cameron para intercambiar, bueno, para que este le filtre información y le de opiniones de las que suelen citarse como “fuentes cercanas a…”. Doug, alejado de su pareja, de izquierdas, casado con una rica de la High society de Londres y con una hija adolescente radicalizándose y alejada de él. Pronto se divorciará y comenzará una relación con una diputada Tory.

Puestos todos los personajes en el tablero, Jonathan Coe estructura “El corazón de Inglaterra” en tres partes: La Inglaterra feliz, La Inglaterra profunda y La vieja Inglaterra. Situadas, respectivamente, en los años previos, los días previos al Referéndum y los años posteriores, más cercanos a nuestros días.

Cada personaje va a representar un perfil muy marcado. Sophie será la urbanita londinense, moderna, culta, educada, abierta de mente, que va a tropezar con Ian y su madre, que quiere conocer mundo, en cuya cabeza, como en la de tantos jóvenes en aquellos días. Su pareja, Ian, es un joven simplón, vive de los videojuegos, es un profesor de autoescuela feliz y orgulloso de ser británico, piensa como su madre, y está algo chapado a la antigua usanza. Ambos nos mostrarán cómo una pareja puede llegar al límite y descubrirse a sí misma en situaciones tan extrañas como un referéndum de salida de la Unión Europea o un crucero en él compartirán mesa y mantel con parejas de lo más peculiares.

El abuelo de Sophie, Colin languidece desde la muerte de su mujer, y lo hace descubriendo cómo el entorno industrial y próspero en el que se crió ha desaparecido. No quedan ni los programas televisivos de sus tiempos más jóvenes. 

Sus dos hijos se enfrentan a sus respectivos pasados. Benjamin se encontrará con amigos, hasta con antiguas novias con las que volverá a tener líos amorosos con pasajes divertidos. Luchará con todo su ser por publicar una novela en la que lleva enfrascado años. Desde una peculiar vivienda, en la que se recluye a modo de santuario, asiste sorprendido a la ceremonia del caos que supone el Brexit. De un modo análogo, Lois revivirá su pasado ante el ataque que padece una diputada por unos exaltados.

Jonathan Coe se vale del personaje de Doug para ejemplificar toda la trama política. Un columnista consagrado que departe con frecuencia en una cafetería con un asesor de David Cameron y que es el personaje que utilizará jonathan Coe para ejemplificar los movimientos del ex primer ministro británico para ganar la mayoría absoluta y para convocar aquel Referéndum. Por si fuera poco, Doug vive enormes incongruencias: vive con una acaudalada esposa, tiene una hija que simpatiza con movimientos de extrema izquierda y acabará liado con una diputada tory.

Mucho más que intriga política.

Podría seguir desgranando personajes, pero iba a quedar una reseña de “El corazón de Inglaterra” demasiado centrada en ellos, cuando lo cierto es que Jonathan Coe es capaz de conjugar intriga política, retratar el descontento social, dando pinceladas del racismo presente en una parte de la sociedad británica y de los miedos de los inmigrantes con posiciones, a veces sorprendentes.

El autor maneja los subterfugios de la clase política de una manera magistral, mayoritariamente canalizado a través de Doug, y aporta pistas sobre las causas de la polarización de la política británica, la desaparición de los Liberal Demócratas de Nick Clegg (¿les suena la historia?). Hasta nos deja entrever sus teorías para explicar el Brexit. Pero eso no os lo voy a contar, tendréis que leer el libro.

La flema británica inunda la novela a raudales, con situaciones absurdas, desenlaces de estas situaciones aparatosas y hasta cómicas. Los diálogos son fluidos y su narrativa es por momentos brillante. Leo en la cubierta posterior que Jonathan Coe es especialista en este tipo de libros y que ya triunfó con El club de los canallas y El círculo cerrado, que tratan sobre la Gran Bretaña de Thatcher y Blair, ambos títulos están publicados en España por Anagrama.

La ironía y la crítica social están por doquier en esta novela. Hay para todos: las élites, que estudian en la misma King Edward's School, de Birmingham, los británicos patriotas, de ideas fijas y algo racistas, los jóvenes llenos de prejuicios, y decenas de estereotipos más.

Si os parece que el Brexit fue un fenómeno sorprendente, si os pica la curiosidad de lo que pudo suceder con esos “locos” de “La pérfida Albión” que se fueron de la Unión Europea en aquel sorprendente despertar para millones de personas incapaces Un pueblo retratado a través de un libro que bien merece ser leído. Desconozco si hay publicadas más novelas sobre el Brexit, pero esta seguro que ocupa un lugar preeminente entre ellas. Valoración: 8.5.

Buenas noches y buena suerte.


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